Los antidisturbios tratan de frenar la marea humana de manifestantes en el centro de Argel
Los antidisturbios tratan de frenar la marea humana de manifestantes en el centro de Argel - EFE

Argelia exige en la calle la salida de Bouteflika «y todo su entorno»

Rechazo popular al plan del Ejército de pilotar la sustitución del líder enfermo

AGENCIAS
ArgeliaActualizado:

Centenares de miles de argelinos desbordaron ayer, por sexto viernes consecutivo, las plazas y avenidas para decir «no» al jefe del Ejército, Ahmed Gaïd Salah, y a su propuesta de inhabilitar al presidente, Abdelaziz Bouteflika, como solución a la crisis política que padece el país.

En la capital, la opinión compartida era que la apuesta por el artículo 102 de la Constitución es una nueva maniobra del círculo de poder que protege y maneja al mandatario para perpetuarse en la cúpula del Estado.

En Argel, una multitud inmensa -que repetía en particular el eslógan «El pueblo quiere que os vayáis, todos»- saturó varios kilómetros a la redonda del centro de la capital, según constató France Presse.

«Gaïd Salah debería haber hecho la propuesta en 2008, cuando el presidente Bouteflika enmendó la Constitución. Llega con retraso», explicó a Efe Ali, de 60 años y que ayer mostró su enfado en el centro de la capital. «El Ejército (solo) tiene tres misiones que cumplir: proteger la seguridad, preservar la unidad nacional y vigilar la Constitución. Y esta ya ha sido violada en varias ocasiones», agregó Ali, que reclamó un cambio absoluto de régimen.

«Cuando el pueblo se levantó, fingieron ofrecernos flores. Esta es una lucha entre el pueblo y el sistema. Exigimos el fin de un sistema en vigor desde hace 62 años hasta ahora. Queremos un segunda república y una asamblea constituyente, libertad de expresión para todos los argelinos y calma», agregó Alí.

A su alrededor, decenas de pancartas criticaban al círculo de poder y en particular a Gaïd Salah, que se ha convertido en el principal objetivo de los manifestantes, junto al nuevo primer ministro, Nouredin Bedaui, y el viceprimer ministro, Ramtan Lamamra. Bedaui, antiguo ministro de Interior, y Lamamra, actual titular de Exteriores, fueron designados por la presidencia para pilotar el periodo de transición después de que el pasado 11 de marzo anunciara también la renuncia de Bouteflika a la reelección para un quinto mandato y el aplazamiento de las presidenciales previstas para el 18 de abril. Aquel movimiento no sirvió para aplacar las protestas que cada viernes se suceden en la calle al ser percibidas igualmente como una maniobra del «clan Bouteflika» para controlar una transición que ya parece inevitable.

Choques aislados

Pese a que el tono general, como en las convocatorias anteriores, fue de calma, en algunos puntos la Policía argelina empleó ayer cañones de agua, balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar a los miles de manifestantes que se congregaron en el centro, según informaron el diario local «Tout sur l’Algerie» y la agencia Reuters. Según esta última, algunos de los manifestantes lanzaron piedras contra los agentes. Los antidisturbios cargaron contra los manifestantes en la plaza de Audin y en el bulevar Mohamed V.

Desbordados por las avenidas aledañas, en particular el túnel de la universidad, la plaza de Audin, la avenida Pasteur y la avenida Dodouche Mourad, corazón comercial, los manifestantes proponían como alternativa al 102 la aplicación del artículo 7 de la Carta Magna, que señala que «la soberanía nacional reside en el pueblo». «Hemos salido para acabar con esta represión que duró varios años. Por eso a ellos les vale el artículo 102 y a nosotros el 7», explicó a Efe Smail, llegada de la localidad de Bufarik con su tío de 96 años.

En la misma línea se pronunció el sociólogo Nacer Djabi, para quien la propuesta de Gaïd Salah es un error «brutal». «Los argelinos dijeron hoy que no están de acuerdo con la fórmula ruda de Gaid Salah. Quieren una ruptura total con el sistema», afirmó.