Ferrán Adriá, en la presentación de su libro para familias «Te Cuento en la Cocina» - ERNESTO AGUDO
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Ferrán Adrià: «Una buena mesa une familias»

El mejor cocinero del mundo presenta su libro «Te Cuento en la Cocina», dirigido a fomentar la cocina entre padres e hijos

MADRIDActualizado:

Que los niños entren la cocina está de moda. Pero si estos lo hacen ya acompañados de sus padres, «se convierte en todo un proyecto social para la familia». Si en esto además les ayuda Ferrán Adrià, miel sobre hojuelas. Su nuevo libro «Te Cuento en la Cocina» (Disney), es un proyecto que le hace «especial ilusión» al mejor cocinero del mundo, y es abierta y buscadamente «educativo». «Para poder innovar, hay que partir del conocimiento, y para eso, es necesario educar», resume. «Por eso el objetivo de este libro es educar en familia, y también en la escuela. Es una especie de continuación de La Cocina en la Familia pero con esa parte teórica esencial que hace falta para educar en casa y en la escuela».

—¿Una buena mesa puede servir de nexo de unión en la familia?

—Por supuesto. Mucha gente no entiende que este proyecto pretende crear un ecosistema educativo, entre la casa y el colegio, es el nexo de unión entre los dos. Hoy los papás llegan a las 8:00 de la tarde a casa, y piensan que en media hora no pueden cocinar. Pero sí se puede. Hombre, no te vas a hacer la masa de una pizza, hazla el fin de semana. Lo que hay que ser es muy selectivo con la receta. Es verdad que no hay tantas que gusten a todo el mundo, a los niños, a los papás, que puedas hacer en 30 minutos y que sean baratas. Pero las hay. Un sencillo huevo frito se puede comer de mil maneras. En este libro se encuentran hasta bizcochos para hacer en el microondas. Y como dicen nuestros asesores del Hospital de La Paz, la mejor dieta para una familia es la del sentido común, la de la lógica. A veces lo artificial puede ser sano y lo natural no sano. ¿Qué pasa? Que para eso hay que ser muy metódico.

—¿Por dónde debemos empezar?

—Por abrir cualquiera de las páginas dobles del libro, y charlar sobre lo que se está viendo. Hay un cambio de paradigma en la sociedad que hay que aprovechar. Ahora son los niños los que quieren cocinar con sus padres. El momento de la compra es una buena oportunidad para que estos intenten inculcar a los pequeños conocimientos sobre la alimentación básicos, como son las diferencias entre frutas y verduras. Pero ojo, siempre jugando, esa es la manera de atraer a los niños.

—Pese a la polémica que suscitan, usted se ha declarado muy a favor de los programas de cocina infantiles de TV.

—Hay que tener en cuenta que son entretenimiento. Por primera vez, y gracias a estos programas de TV —hay que decirlo, aunque la gente no lo entiende—, se ha logrado que muchos niños y niñas se aficionen al mundo de la gastronomía y de la cocina. Los papás ya no les tienen que decir nada. Es que estamos ante tal revolución que no somos conscientes. Cuando era pequeño, a mí no me permitían entrar a la cocina. Era un lugar y una labor destinada a las niñas, a las mujeres. Había un machismo increíble. Y estamos hablando de hace 40 años, no de 200. Es decir, que hasta hace bien poco hablar de cocina era como hablar de ballet. Hoy, gracias a Dios, la cocina es para hombres, mujeres y niños. Es una revolución familiar y social. Tan importante como cuando la mujer fue a trabajar.

—¿Cocinar debería ser una asignatura en los colegios, como forma parte en Inglaterra de eso que llaman «Home Economics»?

—Estaría bien. Nuestra referencia en ese sentido podría ser también Finlandia. Sería bueno que todas las escuelas incorporasen de alguna forma la cocina. ¿Sabe qué? Yo puedo explican todo a través de la cocina. Las Matemáticas, en las recetas, la Historia, la Geografía… todo lo encuentras y lo puedes explicar a través de la cocina. Sería una revolución. ¿Qué pasa? Que hay que ser valiente.

—Mucha gente tiene miedo a la cocina, y esto hace que ni se acerque a los fogones.

—La mayoría de las personas no tenemos un conocimiento suficiente para cocinar. Pero el conocimiento es lo esencial en cualquier disciplina. Para aquellos que nunca han entrado en la cocina son precisamente las 100 primeras páginas de este libro. En ellas está la teoría necesaria para cocinar. Cómo se hierve la pasta, cómo se enciende el fuego, cuántas herramientas tienes que tener en casa... Yo en la mía, curiosamente, tengo muy poquitas cosas. No hay que tener 100.000. Solo si eres un «foodie», un gourmet o un cocinillas. Por cierto, mi próximo proyecto será crear un «carnet de cocinar», metafóricamente hablando.

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