Imagen de las tazas oficiales del príncipe Harry y Meghan Markle
Imagen de las tazas oficiales del príncipe Harry y Meghan Markle - GTRES

De ginebras a preservativos: los souvenirs más extravagantes de las bodas reales

Con cada anuncio de un nuevo compromiso en la Familia Real británica se ha disparado la fiebre por los recuerdos del enlace, con la esperanza de que se revaloricen con el paso del tiempo

MADRIDActualizado:

Cuando el príncipe Harry y Meghan Markle anunciaron su compromiso se puso en marcha una de las maquinarias más potentes de Reino Unido: la de los recuerdos de las nupciales. No ha habido boda real en el país que no haya tenido su vajilla, sus tazas con fotos de los novios y sus postales de recuerdo.

El merchandising de la pareja estaba listo a la semana de anunciar su boda, cuando no había ni fecha ni lugar fijo para la celebración. La página web de la Familia Real no tardó en abrir su apartado de venta oficial. La tienda del palacio de Buckingham organizó una sección especial dedicada a los novios. Incluso Amazon y Ebay tienen una página en exclusiva para estos recuerdos.

Pero junto a los objetos más típicos en este tipo de colección -casi todas las bodas reales europeas tuvieron su vajilla, sus tazas con fotos de los novios y sus postales de recuerdo-, una red de souvenirs no oficiales se abre camino. En el caso del príncipe Harry y Meghan Markle se han puesto a la venta ya dos tipos de ginebra diferentes para conmemorar su unión, así como una cerveza. Además, una web canadiense lanzó una réplica del anillo de compromiso de la actriz para celebrar su boda.

Los duques de Cambridge como reclamo

Cuando Guillermo de Inglaterra y Catalina de Cambridge, entonces Kate Middleton, anunciaron su boda, el palacio de Buckingham inició la 'Operación vajilla'. Esto es, diseñar, encargar y poner a la venta vajilla, tazas con fotos de los novios y postales de recuerdo. Pero el furor que levantó la boda del príncipe, segundo en la línea de sucesión al trono, fue suficiente para que en cuestión de horas se vendiesen los recuerdos más variopintos.

Los duques de Cambridge tuvieron su cómic -«Kate and William: a very public love story»- ilustrado por Mike Collins y Gary Erskine y que repasaba la vida de ambos desde el fallecimiento de Diana de Gales hasta su boda. Fueron caricaturas con bolsitas de té creadas por Donkey Products, una marca de diseño alemán que patentó el Ka-Tea. Junto a sus familias y el Arzobispo de Canterbury protagonizaban un libro que te enseñaba a tejer a los personajes de la boda real.

Cómic, juego para tejer y bolsas de té con la imagen de los duques de Cambridge
Cómic, juego para tejer y bolsas de té con la imagen de los duques de Cambridge

Pero sin duda la palma de lo extravagante se lo llevan los preservativos conmemorativos, creados porque «tal y como una boda real, tener sexo con la persona que amas es una experiencia inolvidable». Ese era ni más ni menos que el eslogan del producto, llamado «Crown Jewels» que, en caso de que alguien se lo pregunte, también han creado unos especiales con la imagen del príncipe Harry y Meghan Markle por 10 libras.

El fallo con Carlos de Inglaterra

En 2005, el príncipe Carlos tuvo el placer de contar con vajilla, tazas con fotos y postales de recuerdo junto a la que sería su segunda esposa, Camilla Parker Bowles. El heredero al trono británico ya conocía el proceso de merchandising que despliega la corona con cada boda, después de darse el 'sí, quiero' a Diana de Gales en 1981.

Pero en esta segunda ocasión, algo no iba bien. Apenas se estaban vendido los souvenirs de la boda, programada para el 8 de abril. Y entonces, falleció el Papa Juan Pablo II. Las exequias obligaron al príncipe de Gales a esperar un día más para celebrar su boda, un cambio de fecha que desató la locura de los coleccionistas.

Vajillas, tazas con fotos de los novios, postales de recuerdo... Sellos, monedas, trapos de cocina, cucharillas, llaveros, linternas. Las tiendas vendían como churros cualquier objeto conmemorativo que llevase impresa la fecha inicial del enlace. «Dentro de un siglo, toda la historia de esta boda se concentrará en su cambio de fecha» explicaba días antes de la boda Hugh Gibson, director de una fábrica de porcelana, al diario «The Times».

A día de hoy todavía pueden encontrarse en Ebay objetos conmemorativos de la boda de Carlos de Inglaterra y la duquesa de Cornualles con el 8 de abril de 2005 estampado. Y no es baladí, porque se venden hasta tres veces más caros que los que llevaban la fecha correcta impresa.