Gary y Julie-Ann Goldsmith la noche de la agresión, el pasado octubre
Gary y Julie-Ann Goldsmith la noche de la agresión, el pasado octubre - Twitter
GENTE

El tío de Catalina de Cambridge se reconcilia en Ibiza con su mujer, tres meses después de golpearla

Gary y Julie-Ann Goldsmith recibieron el Año Nuevo en su villa ibicenca, conocida como «Maison de Bang Bang». En octubre él fue arrestado por pegar en plena calle a su pareja

MadridActualizado:

Han pasado tres meses desde que el tío materno de Catalina de Cambridge (35), Gary Goldsmith (53), también conocido como Tío Gary, fuera expulsado de su fantástico ático en el barrio de Merylebone, en Londres, tras agredir en plena calle a su esposa, Julie-Ann (48), cuando la pareja acababa de bajarse de un taxi procedente de una fiesta en el exclusivo club privado Home House. Instantes antes, el matrimonio había subido a las redes sociales una imagen de ambos con pinta de habérselo pasado de fábula en el acto benéfico que tuvo lugar en el mencionado club. «Una gran noche, como siempre. ¡Caramba con la dieta!», escribió Tío Gary junto a la imagen y en clara referencia al régimen al que se sometió, y con el que adelgazó 20 kilos.

Según relató en su momento a «The Times» Daniel Shepherd, el taxista, mientras estaba trasladando a Gary y Julie-Ann Goldsmith a Wimpole Street «ambos discutían y se maldecían. Cuando llegamos, él pagó la carrera y ella salió a abrir la puerta de la casa. Entonces él saltó como un resorte desde el coche y empezó a pegarla. Ella le abofeteó, mientras lloraba y gritaba para que llamara a la policía. Lo hice y fue arrestado».

La controvertida pareja en una imagen de archivo
La controvertida pareja en una imagen de archivo - EFE

Al parecer, uno de los golpes del agresor noqueó a la víctima, quien quedó inconsciente tras caer al suelo y golpearse la cabeza contra la acera. Julie-Ann fue trasladada al hospital y Gary, al calabozo. Tras pagar la fianza, fue puesto en libertad y... expulsado del domicilio conyugal.

Sin embargo, y según ha adelantado el «Daily Mail», la pasada Nochevieja los Goldsmith tuvieron una reconciliación extraordinaria durante una fiesta que celebraron en su villa de Ibiza, conocida en la prensa británica como la «Maison de Bang Bang». Hasta entonces, Gary había pasado varias semanas «miserables» a solas en un hotel tras salir del calabozo.

Precisamente después de su arresto la policía le prohibió a Gary ver o hablar con su mujer mientras se encontraba en libertad bajo fianza, además de ser amenazado con una orden de alejamiento. Por otro lado, fue multado con 5.000 libras esterlinas (unos 5.600 euros) por la agresión. La magistrada Emma Arbuthnot, la jueza que ha llevado el caso, le tildó de «borracho malo» y le ordenó que se sometiera a un programa de rehabilitación.

Pero parece que ahora Julie-Ann ha perdonado a su marido y, junto a un grupo de amigos, se ha sumado a la celebración del Nuevo Año en la villa ibicenca propiedad del tío de Catalina, donde, por cierto, ella y elPríncipe Guillermo pasaron unas cuestionadas vacaciones cuando aún eran novios. A la pregunta del «Daily Mail» sobre si de nuevo estaban juntos, Tío Gary contó que «hemos tenido un gran año nuevo. Ha sido muy divertido, así que sí».

Antes de irse de Ibiza, tuiteó: «Cuando dos personas realmente se quieren, siempre buscarán la manera de hacerlo funcionar, sin importar lo difícil que sea».

Desde que en 2009 el tabloide «The News of The World» publicara una imagen suya preparándose unas rayas de cocaína, Tío Gary no ha dejado de ser un suculento bocado para la voraz prensa sensacionalista británica. Y lejos de amedrentarse, sobre todo por sus lazos de sangre con la esposa de Guillermo de Inglaterra, disfruta como pocos explotando su papel de malote. Con sus tatuajes y su afición al alboroto, «The Times» le define como un tipo al que la falta de respetabilidad jamás le quitó el sueño. Al Tío Gary le gusta vivir a lo grande, gastar mucha pasta y presumir de sus conexiones con el poder. Poco después del fastuoso enlace de los Duques de Cambridge, el 30 de abril de 2011, Gary Goldsmith bromeó de la manera más inconveniente sobre su nuevo estatus social y su acceso a Buckingham Palace: «¡Tengo mis propias habitaciones en el ala Goldsmith! Voy a ser el Duque de la Ciénaga».