Los amores de María Dolores Pradera, un único marido y dos romances

Nunca fue una mujer de hacer públicos sus devaneos amorosos, que fueron pocos. Sus sentimientos los mostraba subida a las tablas

Madrid Actualizado: Guardar
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María Dolores Pradera, fallecida en Madrid este lunes a los 93 años, siempre fue mujer de un solo hombre, su único marido, Fernando Fernán Gómez. Como dice una de sus canciones más populares «Amarraditos», eran una de las parejas que la gente miraba «con envidia por la calle».

Fue en sus inicios en la comedia cuando conoció a Fernán Gómez. Tuvieron un corto noviazgo al estilo antiguo, de paseos y besos inocentes en la mejilla. La gran dama de la canción popular española suspiró por el novelista y dramaturgo durante muchos años, pero el amor se extinguió. Aunque oficialmente fue en 1959 cuando la pareja se separó -con la ley de divorcio recién aprobada-, los pocos detalles que salieron a la luz de esa desunión apuntan a que la crisis llegó tiempo atrás con las juergas nocturnas del director y los problemas económicos que tuvieron previos a alcanzar la gloria en sus respectivas carreras.

No sin antes tener a sus dos hijos: Helena y Fernando. Por ellos dejó su carrera durante algunos años hasta que se centró en al música. Durante un tiempo consiguió compaginar las dos cosas pero cuando la ofrecieron grabar, grabó. Para ella casa canción, era como una obra cortita. Nunca fue una mujer de mostrar sus sentimientos en público, sí subida a las tablas de un escenario, ni de desatadas pasiones.

En cualquier entrevista, María Dolores Pradera se hacía la sueca cada vez que le preguntaban por su vida amorosa. A ella, como muchas veces reconoció, solo le gustaba recordar lo que le gusta. Así le sucedió a María Teresa Campos cuando la entrevistó en «¡Qué tiempo tan feliz!». Al hablarle de su matrimonio con Fernando Fernán Gómez, ella aseguraba que hacía mucho tiempo de eso. «Pero era un hombre y un director maravilloso», explicaba.

Otros dos hombres más ocuparon el corazón de la cantante. Durante varios años estuvo con abogado y otros tantos con Luis Calvo, exdirector de ABC de 1953 a 1962.

A este último le dedicó una hermosa carta, titulada «Querido, Luis», en este mismo Diario para despedirse tras su muerte y que aquí se reproduce: «Siempre te quejaste de que nunca te escribía, hasta me llegaste a decir que pensabas que era analfabeta, claro está que con el cariño con el que decías todas las cosas. Ahora con gran esfuerzo y sentimiento te escribo por primera vez en mi vida, porque aunque no del todo analfabeta sí soy muy perezosa. Ojalá puedas leer estas palabras que son para decirte lo mucho que te he querido y admirado. También quiero significarte el gran vacío que me deja tu ausencia. Una cualidad preciosa de tu carácter estaba en el afán de compartir tus amistades y tus alegrías».