Miss Caffeina, en un concierto de la Gira Vibra Mahou 2019
Miss Caffeina, en un concierto de la Gira Vibra Mahou 2019 - FOTO CEDIDA POR ÓSCAR LAFOX

Miss Caffeina: «Convencer a la gente de que la cultura es importante llevará su tiempo»

La banda presenta esta noche en La Riviera su último trabajo, «Oh, long Johnson»

MadridActualizado:

Trece años han pasado desde que Miss Caffeina empezara a colgar sus primeras canciones en Myspace, alejados del foco mediático que hoy atesoran. Tiempo suficiente para experimentar una larga transformación que les ha llevado desde el rock alternativo de sus primeros discos hasta el sonido más «popero» plasmado en su último trabajo, «Oh, long Johnson». Canciones como «Merlí» o «Reina» se abren hueco entre un abanico de himnos que la banda, formada por Alberto Jimenez (cantante), Sergio Sastre (teclados, guitarra y sintetizador), Álvaro Navarro (guitarra eléctrica) y Antonio Poza (bajo eléctrico), ha conseguido inmortalizar y cuyas letras volverán a ser coreadas por las más de 2.000 personas que esta noche se darán cita en La Riviera, dentro de la Gira Vibra Mahou 2019. Con el cartel de «no hay billetes» colgado horas después de que las entradas salieran a la venta, el grupo promete dar lo mejor de sí mismo en una de las plazas más emblemáticas de Madrid.

La ascensión, sin embargo, no ha sido un camino de rosas. «Al principio es todo como muy naif, quieres enseñar tu música y utilizas los medios que están a tu alcance. Gracias a internet conseguimos tocar por primera vez en Madrid y eso nos pareció increíble», cuenta Alberto, consciente de la dificultad que en aquella época entrañaba grabar cualquier tema: «Antes, salvo que tuvieras un buen estudio a tu alcance, la calidad técnica era malísima». Un obstáculo que no impidió a Miss Caffeina granjearse un nombre de garganta en garganta hasta el punto de acudir a varios festivales sin contar con el apoyo de una discográfica. Hasta la publicación de «Detroit» (2016), ninguno de sus integrantes vivía de la música. «Compatibilizábamos nuestros trabajos con el grupo. Teníamos repercusión, pero económicamente no podíamos dedicarnos solo ello», resume el cantante.

Su imagen es la cara más visible de una banda que, en sus inicios, tenía la música pero no la voz. «Fue una suerte porque estaba bastante aburrido de ir con mi guitarra y cantar solo», prosigue Alberto, que revela con sinceridad su mayor déficit como cantautor: «Yo no soy un buen guitarrista, pero la tocaba para poder cantar». Con todos los elementos dispuestos sobre la mesa, llegaron las horas de ensayo en locales como los de Rock Palace. «Durante años, el mundo de la música ha sufrido la falta de apoyo institucional. Tanto los locales de ensayo como las salas de concierto se han visto afectadas», sostiene el artista. Por suerte, las cosas han mejorado: «Se han conseguido progresos como la entrada de menores a los conciertos o la revolución del IVA cultural, aunque todavía queda mucho recorrido. Convencer a la gente de que la cultura es importante llevará su tiempo».

Un respaldo que han suplido con creces marcas como Mahou, patrocinador de una gira por la que han pasado anteriormente M-Clan o Sidecars. «Con Mahou, estamos acudiendo a lugares donde no solemos ir», remarca Alberto. La explosión de los festivales en España es otro de los impulsos que ha experimentado el sector en los últimos años: «La gente se plantea sus vacaciones para ir de festival. Si me hubieras preguntado hace tres años te hubiera dicho que no era sostenible, porque pensaba que no todas las ciudades podían acoger uno. Pero viendo la evolución, está claro que me equivocaba». Para Miss Caffeina, tocar en festivales no es sustitutivo de hacer lo propio en salas. «De hecho, tenemos un concierto para cada ámbito», añade.

En su último disco, la banda incluye temas como «Fiesta nacional», en el que lanzan un dardo a los críticos sin fundamento que utilizan las redes sociales para difundir sus soflamas. «Es un poco el coño de la Bernarda. Todo el mundo puede tener su opinión, pero debemos educarnos. Es la parte mala de todo esto, las «fake news»... Antes también pasaba, pero no llegaba tanto», incide Alberto, convencido de que este tipo de herramientas se deben aprender a usar para no caer en el enfrentamiento constante: «Por otra parte, existe un mundo de postureo, del que nosotros también somos partícipes, que algunas veces deberíamos todos dejar a un lado».

Inspirado en el personaje de la reconocida serie de TV3, la canción de «Merlí» surge de un trasfondo que va más allá de una ficción adolescente. «El primero que la vio fue Álvaro, luego Sergio y al final terminamos los cuatro enganchados. Es una serie que tiene mucho detrás, el hecho de que se utilice la filosofía para tratar los temas cotidianos de jóvenes y adultos, nos motivó a componerla», recuerda el cantante, quien muestra su lado más personal en «Reina», donde habla del acoso escolar: «Cuando la escribí no pensaba publicarla en el disco porque me daba vergüenza, pero un par de amigos me animaron a meterla. Es curioso que una canción que haces para ti, acabe siendo una de las más importantes». Y la sorpresa fue aún mayor, a tenor de lo que pasó en la firma de discos: «No solo vinieron jóvenes, también hubo muchos padres que se acercaron para decirnos que les había ayudado mucho».