El consejero delegado de Metro, Borja Carabante, hoy, en un desayuno con la prensa
El consejero delegado de Metro, Borja Carabante, hoy, en un desayuno con la prensa - EFE

El consejero delegado de Metro no dimite tras la crisis del amianto: «Las cosas las estamos haciendo bien»

Se ha eliminado este material en 23 estaciones e insiste en que no hay peligro ni para usuarios ni para trabajadores

MADRIDActualizado:

El consejero delegado de Metro, Borja Carabante, no piensa dimitir, como había pedido la oposición, tras conocerse la existencia de amianto en instalaciones de la compañía. «Las cosas las estamos haciendo bien», afirma. El máximo responsable de la compañía ha aclarado que hay un trabajador afectado de cáncer que ha sido reconocido por la Inspección de Trabajo como un caso de enfermedad laboral. Un segundo caso está bajo sospecha, y hay un tercer trabajador del servicio de escaleras mecánicas susceptible de ser afectado pero que «no ha desarrollado la enfermedad».

Metro va a presentar alegaciones al segundo caso, que aún está en estudio, para constatar que no ha habido exposición permanente al amianto ni manipulación del mismo por parte del trabajador. También alegarán que la latencia de la enfermedad «puede ser de 20-30 años», lo que situaría este caso «en los años 80, cuando la exposición al amianto era generalizada».

El consejero delegado de Metro ha recordado que la legislación prohibe desde 2003 comercializar amianto o manipularlo, pero no obliga a su retirada. Pese a lo cual, la compañía decidió tiempo atrás ir eliminando progresivamente de sus instalaciones los puntos donde pudiera haber presencia de este material. Así, indicó, ha desaparecido ya en 23 estaciones y se continuará con eta tarea dentro del plan de modernización de instalaciones.

En cuanto al material móvil -los trenes- que aún contienen piezas con este material, asegura que en todos los casos elamianto está «encapsulado» y «es imposible la manipulación del mismo», por lo que afirma que «no hay ningún elemento en las estaciones que estén en contacto con los viajeros, ni posibilidad de que inhalen fibras de amianto, que es lo peligroso, ni tampoco en el caso de los trabajadores».

Respecto a la venta de trenes de segunda mano a Buenos Aires en los que existían componentes de amianto, asegura Carabante que «se les entregaron todas las especificaciones técnicas de los trenes», y ha añadido que se está realizando una exhaustiva investigación sobre dicho proceso para asegurar que no se cometió ninguna irregularidad.