Así dio caza el GEO al «yayo» atracador

Un hombre de 66 años y con un alto nivel de vida asaltó nueve bancos en solo un mes

MadridActualizado:

La Policía Nacional ya ha dado caza al sexagenario que el pasado 18 de mayo asaltó, a cara descubierta, un BBVA en el barrio de Pacífico. Como adelantó ABC, este individuo estaba siendo buscado por el Grupo XII de la Brigada de Policía Judicial de Madrid, experto en atracos a bancos. Pese a su avanzada edad, la peligrosidad manifiesta de este sujeto llevó a que hubiera que encargar al Grupo Especial de Operaciones (GEO) su detención, que ha tenido lugar esta semana en el hotel de Getafe donde se escondía.

Ahora se ha sabido que este individuo, de nacionalidad española y que responde a las iniciales J. M. E., está, presuntamente, detrás de nueve asaltos en el último mes. Uno de ellos se produjo el día 18 en el BBVA de la calle de Granada, 53 (Retiro). Sobre las diez y cuarto de la mañana y en solitario, irrumpió en la sucursal. Siempre buscaba un «golpe» rápido, por lo que se contentaba con el efectivo que había en ventanilla. Y eso es lo que también hizo en esa ocasión. Sacó un revólver, apuntó a la empleada y le exigió el dinero, a cara descubierta.

La mujer hizo caso al atracador, que en cuanto tuvo todo el efectivo de ventanilla salió huyendo, a la carrera, explicaron a este periódico fuentes policiales. J. M. E. actuaba a cara descubierta, como si no tuviera miedo a que le identificaran. Tampoco parecían intimidarle las cámaras de seguridad, a pesar de su vasto recorrido delictivo.

En el caso de la calle de Granada, los testigos indicaron que, por su apariencia, el sospechoso debía de tener entre 60 y 65 años, que medía 1,75 metros de altura, llevaba el pelo corto, de color castaño, tenía los ojos claros y su complexión era normal. En el momento del robo, vestía chaqueta oscura y un polo rojo.

Su voracidad criminal es extraordinaria. Fuentes del caso inciden en ello y ponen de manifiesto el siguiente ejemplo: en una misma mañana dio dos «palos» en Madrid y lo de manera idéntica actuó en Alicante otro día, dos ocasiones en la misma jornada. «Llevaba un alto nivel de vida, por esto tenía que estar delinquiendo constantemente», indicaron nuestras fuentes.

No en vano, J. M. E. llevaba robando, que se sepa, al menos 35 años; siempre lo hacía solo, dando la cara y de manera muy tranquila. Entraba en la sucursal y preguntaba a los empleados cuánto dinero había en ventanilla. Nunca exigía que le abrieran la caja fuerte, puesto que los sistemas actuales tienen un retardo de tiempo variable, pero que suele rondar los diez minutos.Y a este sexagenario le interesaba marcharse cuanto antes de los escenarios.

La investigación de la que se ha bautizado como operación Yayo Espada comenzó este mes de abril. El Grupo XII de Judicial de la Policía Nacional de Madrid se percató de que se estaban sucediendo atracos de similares características y por el mismo autor.

Tras identificar al sospechoso, se dieron cuenta de que se trataba de un tipo que debería estar cumpliendo condena por hechos similares en Madrid II, la cárcel de Alcalá Meco.Pero había aprovechado un reciente permiso penitenciario, de mediados de abril, para fugarse de la justicia. Pese a que actuaba a cara descubierta, había otras dificultades para dar con él: no dejaba rastro de adónde podía ir tras los asaltos, ni tampoco de qué manera huía... Hasta que se supo que escapaba en transporte público y que dormía en hoteles.

Cuando por fin las pesquisas apuntaron a que se estaba quedando en el establecimiento de Getafe, se decidió llamar al GEO: en anteriores detenciones, J. M. E. no había dudado en disparar contra los agentes. Es más, dormía junto a su pistola, que siempre estaba cargado.

Ahora, ha regresado a prisión, Se le atribuyen nueve robos con violencia e intimidación en las provincias de Madrid, Toledo y Alicante. También el quebrantamiento de la condena que pesaba sobre él y por la que debía estar en la cárcel y un delito más de tenencia ilícita de armas.