Obra del artista «Ze Carrión» en la taberna Juan Raro, en Lavapiés
Obra del artista «Ze Carrión» en la taberna Juan Raro, en Lavapiés - J. R. LADRA
ARTE URBANO

Arte en las calles de Lavapiés: una fiesta de colores

Durante estos días, el barrio madrileño acoge el Festival C.A.L.L.E, en el que artistas nacionales e internacionales pintan los 60 comercios que participan

MADRIDActualizado:

Desde hace una semana, el barrio de Lavapiés luce diferente. El arte se extiende por sus comercios, los colores llenan de vida las calles y los vecinos miran curiosos a quienes alzan espráis, brochas y cubos de pintura.

«Mi artista ha estado trabajando de ocho de la tarde a dos de la mañana, porque nos ha pintado el cierre también y tenía que estar el local cerrado», explica Kike Vaz, dueño del bar «El Gato Verde», que participa por primera vez este año. «Doctora Anchoa», el nombre de la artista que le asignaron, pasó incluso «apuro» cuando pintaba de noche. «La Policía suele pasar por las calles de Lavapiés, y ella estaba sola, con espráis pintando la persiana y sin nosotros los dueños», por lo que, añade Vaz, era una «situación difícil de justificar».

El Festival C.A.L.L.E. (Convocatoria Artística Libre de Lavapiés Emergente) llega por tercera vez a este barrio multicultural con la intención de potenciar la expresión artística e involucrar a todo comercio que quiera participar en él. Esta es su tercera edición, y ya ha logrado crecer con respecto a sus anteriores; 60 artistas han pintado en los comercios que les fueron asignados, 20 más que en la edición del año pasado y casi 40 más que la primera vez. El «leitmotiv» escogido este año es «El futuro, Lavapiés 2029», un título que ha guiado el trabajo de los participantes.

Ramón Amorós pintando la fachada de «O Pazo de Lugo»
Ramón Amorós pintando la fachada de «O Pazo de Lugo» - J. L. LADRA

Cada autor debía tener sus piezas terminadas para el 20 de mayo, ya que este día se inauguró oficialmente el Festival. Incluso, algunos habían comenzado hasta una semana antes. Ambos, artista y comerciante, buscan el acuerdo y la viabilidad de la propuesta del artista. Es ahí donde, según Javier Vázquez, presidente de la Asociación de Comerciantes de Lavapiés, «reside parte del éxito». Algunas fachadas están protegidas, o los regentes no quieren que se modifique, por lo que hay mucha variedad de espacios pintados. Paredes, cuadros exhibidos en escaparates, ventanas, puertas o fachadas adornan uno de los barrios más multiculturales de Madrid.

Arte efímero

El resultado del trabajo de Ramón Amorós en «O Pazo de Lugo», el restaurante de Vázquez, es, según el comerciante, «espectacular». Y no solo este año. En las ediciones de otros años también ha quedado encantado e incluso deja que las obras permanezcan en sus dos locales hasta la siguiente edición. «Ese carácter efímero también es algo especial del Festival», admite Vázquez.

C.A.L.L.E. es, además, una plataforma de oportunidades para los artistas. Vázquez asegura que ha contratado para algunos trabajos a varios de los artistas que han pasado por sus comercios. «Se forma una relación muy buena entre las dos partes, es algo muy bonito». Además de la Asociación de Comerciantes de Lavapiés, Madrid Street Project y Mahou son los organizadores de esta edición. Estos ofrecen a los artistas que apliquen para participar un listado de comercios, que son asignados según afinidades, disponibilidad y encaje de los temas que los autores proponen realizar.

Entre los artistas que este año han participado, muchos no son profesionales. «Mesh_Mescalito» es filósofo y doctor en neurociencias, pero presentó la propuesta porque hace algunos trabajos de ilustración y le gusta el arte y este año ha participado. Su obra, de multitud de colores, representa un conjunto de geometría de líneas rectas con dos triángulos rectángulos, que son, según él, «como el IBM de la sociedad, la gente aburrida y cuadriculada» y un triángulo isósceles, que representa a la «gente creativa». «Todos tenemos dentro las dos partes», afirma el autor.

La obra de «Sero», artista mexicano que pintó uno de los bares del barrio madrileño
La obra de «Sero», artista mexicano que pintó uno de los bares del barrio madrileño - J. R. LADRA

Tampoco «Cali» (Claudia Fuentes) se dedica a la pintura en especial. Es una artista interdisciplinar entregada a la danza y a las artes escénicas, pero le gusta mucho «mezclar pensamientos con arte». Por ello, su obra en Lavapiés consiste en una recopilación de 29 objetos de vecinos y comerciantes que no utilizaban, pero que pudieran significar un obsequio para otras personas. La intención de la artista chilena es «alargar la vida útil» de esos regalos, de forma que quien quiera llevarse uno debe dejar otro a cambio. «La obra busca una reflexión en conjunto a partir de conceptos como barrio, economía, consumo, comunidad, intercambio, colaboración… pensar juntos el presente mirando juntos el futuro», comenta la artista. Los «29 resto, infinitas oportunidades» están en la tienda de decoración San Jorge, acompañados de un soporte fotográfico y sonoro, que reproduce en bucle las entrevistas que hizo a los vecinos.

Otros artistas, en cambio, sí son profesionales del arte. «Dr. Homes» es madrileño, tiene 35 años y ha participado en las anteriores ediciones del Festival. «Siempre lo ha sido, pero este creo que ha sido el más libre. Yo he sacado mi obra de la chistera», explica. Para él, el festival ha ido evolucionando en cuanto a cantidad de participantes, pero siempre ha mantenido la filosofía de libertad de expresión.

La espontaneidad y la improvisación son factores que influyen en el proceso artístico, hasta el punto de que algunos de estos «pintores de Lavapiés» hacen partícipes a los vecinos. «Pedimos a los niños y adultos que se acercan a mirar que nos digan cuál es el color carne de entre los que tenemos pintados, y siempre eligen el mismo, el que nos enseñan desde pequeños». Silvia Siles y Sara Calderón forman parte del colectivo «La rueda invertida», que ha pintado la fachada de La Tiendina, un comercio de ropa. Su obra es un mandala cromático, pintado de toda una gama de los colores carne «reales» que, según cuentan, representa la diversidad cultural del barrio, «de sus tonos de piel».

Algunas de las integrantes del colectivo «La rueda invertida» terminando su obra
Algunas de las integrantes del colectivo «La rueda invertida» terminando su obra - J. R. LADRA

Argentina, chilena, española, mexicana… Muchas son las nacionalidades que firman esta iniciativa artística y que este año ha contado con un invitado especial que, en palabras de Diana Prieto, de Madrid Street Project, «es la leche». Su nombre artístico es «Sero», y los organizadores se enteraron de que estaba en España por una beca y le buscaron para que participara en C.A.L.L.E. 2016.

Desde esta semana hasta el próximo 5 de junio como mínimo se podrán disfrutar las obras en el barrio; después, son los comerciantes los que deciden si mantenerlas en sus fachadas e interiores. Además, Mahou Cervezas organiza varias rutas para dar a conocer en detalle los trabajos, de forma que Lavapiés se convierte en cita turística para todos: desde los vecinos como para el resto de madrileños. Como colofón final, el Festival otorgará tres premios en metálico a los artistas: del jurado, del público y de Mahou.

Después de la iniciativa Pinta Malasaña, en la que muchas obras fueron destruidas por vándalos, muchos artistas temen que suceda lo mismo con las de Lavapiés. «El arte de la calle tiene estas cosas, y la contracultura es parte de la cultura», asume Rafa Bertone, que, aunque es su primera vez en C.A.L.L.E., ya pintó en Malasaña y sufrió las consecuencias de la delincuencia callejera.

Aun así, en Lavapiés se viven estos días las emociones de los colores y figuras a pie de calle, la ilusión de los artistas y el orgullo de los comerciantes por el arte que inunda sus locales.