Vargas Llosa durante una de sus intervenciones en Galicia
Vargas Llosa durante una de sus intervenciones en Galicia - EFE
GALICIA

Vargas Llosa: «La literatura nos sacó de la caverna y nos llevó a las estrellas»

El Nobel de Literatura participó en La Coruña en un seminario sobre su obra

SantiagoActualizado:

«La curiosidad de tener todo aquello que no tenemos motivó el nacimiento de la literatura». La frase, resumen de la evolución del hombre y de su intelecto, corresponde al Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, que ayer participó en la Universidad de Coruña en un seminario sobre su obra. Ante este evento, el escritor se mostró «nervioso» por encontrarse con estudiosos que sabían de sus libros «más que yo mismo». Pero esa aparente tensión no sirvió para empañar la clarividencia de un intelectual que sitúa a la palabra en el centro del desarrollo de nuestra sociedad. «La literatura nos sacó de las cavernas y nos llevó a las estrellas», introdujo ayer ante un abarrotado auditorio el autor de La ciudad y los perros.

Durante su intervención, el literato opinó que «sería una catástrofe» que los jóvenes abandonasen la literatura, puesto que es un arte que «enriquece extraordinariamente la comprensión de la vida y de nuestra sensibilidad». La misma que él demostró al emocionarse por lo «soberbio» de las vistas que el Atlántico dejaba a sus espaldas. En medio de una gran expectación, al nivel de la figura que representa, Mario Vargas Llosa inició su introducción al universo que mejor conocer —el de las letras— rodeado de especialistas como la catedrática de Reims Madeleine Gladieu, el profesor de la Universidad de Sidney Roy Boland, el de la californiana UCLA Efraín Kristal y el periodista Juan Cruz. Ante sus críticos, sus estudiosos, sus lectores y sus admiradores, el peruano se abrió en canal como escritor para reconocer que el miedo a la hoja en blanco no es cosa de aficionados. Porque él también conoce «la lucha contra la inseguridad del borrador», aunque haya dedicado gran parte de sus casi 83 años a dar forma a las ideas y las vivencias que surgen de su imaginación.

Sobre su profesión, Vargas Llosa confesó que aún se divierte con el oficio que eligió —o que más bien lo eligió a él— y reconoció que cuando más fluye su pluma es cuando pone en orden sus ideas y logra clarificarlas. Analizando sus primeros pasos como escritor, el Nobel no pasó por alto la figura de la editora Carmen Balcells, a quien ha dedicado recientemente un artículo en prensa agradeciendo el papel crucial que tuvo en su carrera. «España tendrá que rendirle algún día el homenaje que le debe» asumió el protagonista sobre la persona que guió sus pasos desde Londres, donde iba a reemplazar a un profesor de español en Cambridge que se iba de vacaciones, hasta Barcelona. Ella lo convenció de que podría vivir de sus libros, sin necesidad de dedicarse a otras ocupaciones, y él la creyó. Sobre su estancia en Barcelona en los años 70, Vargas Llosa confesó que «allí era donde tenía sentido fantasear historias, escribir poemas, pintar y componer». Y se entregó, también, a su pasión vital.

El resultado de casi medio siglo de trabajo fue analizado al detalle ayer por un grupo de expertos que dedicaron la mañana a ensalzar la genialidad y la visión de un Nobel que, en su despedida, lanzó un consejo al aire: menos adjetivos. Tras dar las gracias por haberle «levantado el ánimo», Vargas Llosa se despidió cerrando una jornada para el recuerdo en la institución coruñesa.