Charla formativa a policías sobre técnicas de interrogatorios
Charla formativa a policías sobre técnicas de interrogatorios - SUP
FORMACIÓN POLICIAL

«Mentir agota. Cuanto más hablamos, más fácil es que nos pillen»

Un psicólogo experto en técnicas policiales de interrogatorio forma a agentes gallegos

SantiagoActualizado:

Mentir es una actividad agotadora para casi cualquier persona. Es preciso tener un esquema bien elaborado y saber enfrentarse a escenarios inesperados para no caer en incoherencias. Y eso, cansa. Ésta es la premisa básica con la Alberto Barba, doctor en psicología y profesor en la escuela de Policía Nacional de Ávila, forma a los agentes en las lides de los interrogatorios. Esta semana, y de la mano del Sindicato Unificado de Policía (mayoritario en Galicia), Barba mostrará a más de un centenar de agentes entre La Coruña y Vigo las técnicas más fiables en lo que se denomina la «detección de la mentira».

«La mayoría de la gente miente para escapar de un delito, librarse de una condena o proteger a alguien», introduce el experto. Para detectarlo, Alberto Barba indica que no se debe tener en cuenta un único parámetro —como por ejemplo el nerviosismo que demuestre la persona o la sudoración— sino buscar un cúmulo de ellos. «No hay una varita mágica para descubrir al mentiroso. Tenemos que trabajar sobre la evidencia y la prueba, porque el lenguaje no verbal por sí solo no demuestra nada» aclara.

«Lo principal es que la persona hable. Cuanto más hablemos más fácil va a ser pillarnos en la mentira porque es probable que incurramos en más incoherencias», prosigue el psicólogo. De ahí que una de las claves de todo buen interrogatorio sea lograr que el interpelado no se cierre en banda. Y para lograrlo se puede jugar a lo que los americanos bautizaron como «poli bueno, poli malo». A nivel científico, los profesionales se refieren a esta técnica como el acercamiento blando y el acercamiento duro, un método para desmontar al interrogado que equilibra la empatía con la autoridad y que a menudo da buenos resultados. «Lo que perseguimos es que la persona se descoloque, por eso la alternancia. No vale solo con la figura del poli malo porque está demostrado que da pie a confesiones más rápidas pero que, a la postre, son falsas», aclara Barba.

El mentiroso patológico

Aunque en el caso español no hay datos al respecto, en los países anglosajones sí se ha demostrado que los interrogatorios son vitales a la hora de resolver muchos casos, con una estadística que roza entre el 70 y el 80 por ciento de éxito. Pero existe un perfil con el que las estas estrategias no suelen funcionar. Es el más duro de combatir, el del mentiroso patológico. En palabras de Barba —que asume que estos tipos delincuenciales representan un porcentaje muy bajo— detrás de estas personas suele haber trastornos disociales que llevan a estos sujetos a basar su vida en una mentira.

«No les cuesta mentir porque es su forma natural de relacionarse, así que no se pondrán nerviosos si los cazas en una incoherencia», indica el docente. «Son muy difíciles de detectar porque son gente que no expresa sus emociones y que incluso te venden realidades que son corroborables porque pueden llevar una doble vida sin ningún problema», asegura. Esta semana, agentes gallegos aprenderán a destapar a unos y otros con un único objetivo, lograr que su delito no quede impune.