Marta González, el pasado viernes en la Plaza de la Quintana, en Santiago de Compostela
Marta González, el pasado viernes en la Plaza de la Quintana, en Santiago de Compostela - Muñiz
Entrevista a la vicesecretaria de comunicación del PP y nº1 por la coruña

Marta González: «Sin Sánchez, Rivera sería capaz de pactar con el PSOE»

La diputada coruñesa cree que Vox «es un suflé» y que Ciudadanos debe «aprender algo más» de Galicia

SantiagoActualizado:

Debuta el próximo 28-A como cabeza de lista del PP por La Coruña, tras haber ocupado la segunda posición cuatro años antes. Ahora no es solo número uno, sino la vicesecretaria de comunicación del partido que preside Pablo Casado, y parte de la cuota de Feijóo en la ejecutiva nacional de los populares. Niega que el partido se haya radicalizado con el nuevo líder y lamenta la endeblez de Pedro Sánchez ante el desafío de los soberanistas catalanes.

—Hay alguna encuesta que arroja la posibilidad de que el PSOE gane las generales en Galicia.

—Me parece enormemente difícil, sinceramente. Ni remotamente creo que el PSOE pueda soñar con mejorar los resultados del PP.

—¿La marca PP se vende mejor con el discurso de Feijóo?

—La marca PP es muy amplia. Lo fue siempre. Tiene muchos protagonistas que dan voz a esa marca, el presidente Feijóo es uno de los más reconocidos y reconocibles, y es evidente de que también es uno de los que la ciudadanía se encuentra más satisfecha.

—Todo apunta a que el porcentaje del PP en Galicia va a estar muy por encima de la media estatal. ¿Qué se hace aquí que no se haga en el resto de España?

—El PPdeG ha conseguido identificarse con la mayoría de la población gallega, y con la esencia del ser gallego, y lo convierte en un partido muy propio de Galicia.

—Esa asimilación ha llevado a que Inés Arrimadas acuse a Feijóo de nacionalista por su política lingüística

—Cs debería aprender algo más en cuestiones básicas relativas a la configuración del Estado español, y saber que los Estatutos de Autonomía, y entre ellos el de Galicia, hacen que en algunos territorios tengamos dos lenguas cooficiales, con el mismo nivel. Les pediría que cuando hablen de Galicia, aprendan algo más del Estado, el Estatuto y la situación cultural, socioeconómica y lingüística.

—¿No choca en modo alguno esto con la propuesta de Pablo Casado de que las lenguas no sean un requisito para acceder a la función pública?

—Pablo Casado vino a Galicia y la puso como ejemplo de esa convivencia cordial de las lenguas oficiales. Aquí, en la mayoría de los procesos selectivos, el conocimiento de la lengua es un mérito y no un requisito excluyente. Y la persona que pase un proceso selectivo y necesite del gallego para el desempeño de la función que va a llevar a cabo, se le da generalmente un periodo de tiempo para presentar una certificación de un determinado nivel. Todo esto lo llevamos con bastante cordialidad. Nadie puede decir que en Galicia exista ningún tipo de conflicto de carácter lingüístico.

—Insiste mucho Feijóo en que la clave para el PP es la moderación. ¿Esto se repite tanto porque el partido está perdiendo ese horizonte con la llegada de Pablo Casado?

—Yo creo que lo repiten tanto porque se le pregunta mucho. Hay una obsesión de los medios de comunicación por intentar decir que el PP se ha escorado a la derecha con la llegada de Vox para intentar impedir que los votos se vayan por ahí. De ahí que a Feijóo y a otros no nos queda más que decir que hemos sido y seguimos siendo un partido moderado, de centro-derecha, y que donde mejor nos encontramos es en la moderación.

—Va a competir por su provincia con la candidata de Cs Marta Rivera de la Cruz, que es lucense, en 2016 fue en la lista por Madrid y ahora es cabeza de lista por La Coruña.

—No nos gusta criticar las decisiones internas de otros partidos. Pero el hecho de que Marta Rivera fluctúe entre una circunscripción y otra implica la sensación de que Cs es una organización política que no se encuentra muy cómoda en el Estado de las Autonomías, y le gustaría hacer tabula rasa en la mayor parte del Estado e implantar una igualdad de oportunidades y entre territorios que es una asimilación excesivamente absolutista.

—¿Este paracaidismo de Marta Rivera por La Coruña es comparable al de Cayetana Álvarez de Toledo por Barcelona?

—Son cuestiones completamente distintas. El movimiento de Cs en La Coruña poniendo a Marta Rivera, dado que es de Lugo, es una manera de salvarla por el exceso de personas que fueron en la lista de Madrid en las últimas generales y que ahora se ven sin escaño. Y lo de Cayetana tiene un componente político que nada tiene que ver con salvar a personas. Es una apuesta decidida por un modo de entender Cataluña dentro de España.

—¿Estas elecciones se van a ganar en el centro o en la derecha?

—En el centro. Vox nace de un descontento de un sector de la población española que está harto del tema catalán, de que el independentismo nos tome el pelo. También hay una incomprensión absoluta de cómo habiendo ganado el PP las elecciones de 2016, en la última etapa de la legislatura hemos visto a Sánchez en la Moncloa. Todo esto genera hartazgo y enfado que posiciona a la gente en los extremos. En 2015 fue la crisis y la corrupción, que llevó la tendencia hacia la extrema izquierda, ahora es en el extremo opuesto. En una situación normal, las elecciones se ganan en el centro.

—¿El Gobierno alienta la polarización hacia los extremos?

—Por supuesto. El resurgimiento interesado y partidista de temas como sacar a Franco del Valle de los Caídos, la memoria histórica, al final polarizan el discurso en beneficio del PSOE, pero también de las posiciones más extremas.

—¿Vox tiene un punto de suflé?

—Sí.

—¿Cien diputados son un buen resultado para el PP?

—No, no es un buen resultado teniendo en cuenta la trayectoria histórica de nuestro partido, pero hay que tener en cuenta que la situación es muy distinta. Por primera vez nos enfrentamos a unas elecciones en las que habrá cinco organizaciones políticas que pueden tener resultados electorales a nivel de todo el Estado. Esto es algo extraordinario y puede influir en el resultado del PP.

—¿Vox ha pasado de hipotético aliado a rival electoral?

—Pablo Casado me lo ha dicho en muchas ocasiones: él solo habla de Vox cuando le preguntan. En campaña nos interesa hablar de nuestras propuestas y él lo hace fenomenalmente bien. Pero existe un morbo por ver qué dice el PP sobre Vox. Se nos dice ¿no le han dado ustedes carta de naturaleza a Vox en Andalucía? Y respondo que no, que se la han dado los 400.000 votos de los andaluces.

—¿De qué se va a hablar en esta campaña electoral? ¿Sólo de Cataluña?

—Espero que no, espero que se hable de lo que realmente preocupa a los españoles. Cataluña es una tierra que hasta hace muy poco tiempo era el motor del país, y ahora por la irresponsabilidad de una serie de partidos y de sus gobernantes, se ve abocada a una situación insostenible, con un declive económico y social. Espero que en campaña se hable de los síntomas de desaceleración de la economía, de la mejora de la calidad del empleo y los salarios, de bajar los impuestos manteniendo el estado del bienestar, de la fijación de población en el entorno rural porque medio país se nos está quedando vacío, de dar oportunidades a los jóvenes formados que se están marchando al extranjero, de mejorar las capacidades de las universidades, de acabar con la violencia de género y sexual, un tema que ahora provoca gran interés…

—En los últimos días estamos oyendo propuestas negacionistas del Holocausto, a favor de portar armas, de la eliminación de las autonomías, de la derogación de leyes de igualdad… ¿Vale ya todo?

—Vale todo para algunos. Nosotros no somos ese tipo de organizaciones. Para Vox y Podemos vale todo. Cualquier cosa con tal de conseguir un titular.

—En una encuesta reciente de ABC, más del 50% de los encuestados no se creía la promesa de Albert Rivera de no pactar tras el 28-A con el PSOE. ¿Usted que opina?

—Lo mismo que la mayoría de los encuestados. Albert Rivera comenzó su andadura en el Congreso pactando un acuerdo de gobierno con Pedro Sánchez que por fortuna no fructificó, y al poco tiempo, esas demandas las trasladó a un documento firmado con el PP de Rajoy. Ahora se dedica con mucha intensidad a diferenciar entre el sanchismo y el socialismo, como si su oposición estuviera solo en la persona de Pedro Sánchez. Da la sensación que Rivera sería capaz de pactar con el PSOE si no tuvieran a Sánchez. Pero el poco crédito que le dan los españoles a la opinión de Rivera es evidente.

—Con estas cosas que se dicen hay que tener cuidado, porque igual les toca a ustedes volver a pactar con Rivera

—Lo hicimos en su día. Ya lo conocemos. Quizá tenga que ocurrir en una nueva ocasión.

—¿Cree que habrá algún «viernes social» para darle solución a Alcoa?

—Me da que eso no entra en los planes del Gobierno. No es el tema que más les preocupa en este momento.

—¿Se precipitaron al pedirle a la JEC que se suspendieran las ruedas de prensa del Consejo de Ministros?

—No lo creo. Pusimos el foco en el hecho de que cuando la JEC prohíbe la utilización de medios públicos para hacer publicidad electoral, y ahí tenemos el toque de atención a la Vicepresidencia por el uso de una cuenta de Twitter para mandar mensajes electoralistas, no nos parecía muy lógico se pudiesen seguir dando esas ruedas de prensa con ese contenido propagandístico. Era una cuestión de fondo y de forma. La rueda de prensa después del Consejo es normal; no lo es que se use para mandar mensajes torticeros sobre medidas que no va a ser posible implantar.

—¿Veremos a Rajoy hacer campaña?

—Espero que sí, y además en Galicia, habiendo ejercido siempre como gallego, me gustaría que nos acompañase.

—¿Y a Soraya Sáenz de Santamaría?

—Soraya ha dejado la política. Acaba de fichar por un bufete de abogados importantísimo. Supongo que no es compatible una cosa con la otra.