Las estatutas de Isaac y Abraham, durante la exposición dedicada al Maestro Mateo en el Museo del Prado en 2016 - ABC | Vídeo: EP
CULTURA

Los Franco alegan que su abuelo adquirió las estatutas del Maestro Mateo en un anticuario

Justifican la ausencia de soporte documental que lo acredite en el paso del tiempo. El Ayuntamiento de Santiago presenta en el juicio el acta de compra de las esculturas en 1948 y las reclama por ser «un expolio»

J. L. Jiménez/EFE
SANTIAGOActualizado:

Dos versiones imposibles de compatibilizar. Por un lado, el Ayuntamiento de Santiago de Compostela, que asegura que las estatutas de Abraham e Isaac realizadas por el Maestro Mateo son de su propiedad, dado que las adquirió mediante acta de compraventa en 1948 a un noble gallego; por otro, la familia Franco, poseedores de las esculturas, que alegan que fueron compradas por Francisco Franco y Carmen Polo a un anticuario en algún momento de la dictadura. Y ambas partes se han visto esta mañana en el Juzgado de Primera Instancia nº 41 de Madrid, después de que el consistorio compostelano reclamara estos bienes por considerarlos fruto «del expolio» franquista.

Los argumentos de las partes eran conocidos de antemano, pero esta mañana se han expuesto en sede judicial. El abogado del Ayuntamiento de Santiago, Xoaquín Enrique Monteagudo, ha aportado el contrato firmado ante notario el 4 de junio de 1948 por el que el consistorio compró al conde de Ximonde tres estatuas, dos de ellas las de Isaac y Abraham, por 60.000 pesetas, informa Efe. En este documento, el noble incorporó una cláusula por la cual se establecía que las piezas debían estar siempre en el patrimonio artístico municipal, por imposición del conde.

El letrado del Ayuntamiento de Santiago, Xoaquín Enrique Monteagudo
El letrado del Ayuntamiento de Santiago, Xoaquín Enrique Monteagudo - EFE

Así, en 1954 las estatuas fueron llevadas al Pazo de Meirás de la familia Franco, en Sada (La Coruña), como un regalo del entonces alcalde sin acuerdo municipal alguno y de una forma «oculta, clandestina y delictiva», en palabras de Monteagudo. Ha señalado que el beneficiario de este «expolio» fue el jefe del Estado de un régimen dictatorial «frente al que nadie podía reaccionar» y «ni siquiera el conde de Ximonde se habría atrevido a realizar reclamación alguna» para que se cumpliera su deseo de que las piezas siguieran perteneciendo al patrimonio de Santiago.

Asimismo el letrado del Ayuntamiento ha alegado que a pesar del tiempo transcurrido es pertinente plantear esta demanda ya que se trata de bienes del tesoro artístico nacional, con lo que no cabe alegar prescripción como hace la familia Franco.

La versión del anticuario

Por su parte el representante de la parte demandada, el letrado Juan José Aizcorbe, ha asegurado que Francisco Franco y su esposa compraron las piezas a un particular a través de un anticuario y «no se puede exigir a los nietos que tras setenta años conserven una factura o un recibo de compraventa». Ha añadido que además el Ayuntamiento no ha acreditado documentalmente que pagara finalmente las piezas, ni la recepción de las mismas ni su ubicación. Incluso ha manifestado que «hay dudas razonables» de que las piezas reclamadas sean las que figuran en la escritura de compraventa de 1948.

El abogado de los Franco, Juan José Aizcorbe
El abogado de los Franco, Juan José Aizcorbe - EFE

A propuesta del Ayuntamiento de Santiago ha declarado como perito el catedrático de Arte Ramón Izquierdo Perrín, que ha concluido que las dos piezas reclamadas a la familia Franco son las que compró en 1948 el Ayuntamiento de Santiago. Ha explicado que se trata de dos moles de granito de figuras del Antiguo Testamento que estaban instaladas en el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela.

El perito ha añadido que las centenarisas estatuas se retiraron de la fachada en 1520 para instalar unas puertas de madera y fueron llevadas a un colegio de Santiago donde permanecieron hasta que en el siglo XVIII los antepasados del conde de Ximonde las retiraron y se las llevaron a un pazo.