Dos agentes de Aduanas analizan la droga decomisada en el puerto de Vigo
Dos agentes de Aduanas analizan la droga decomisada en el puerto de Vigo - AFP
OPERACIÓN TIBURÓN

La cocaína del «Gure Leire» alcanzaría un valor en el mercado negro de 80 millones

El narcobuque llegó ayer al puerto de Vigo tras unas complicadas labores de remolque por el mal estado del mar

La droga fue localizada en las neveras del barco. Estaba distribuida en 82 fardos y tenía como destino Galicia

SantiagoActualizado:

Para los agentes del servicio de Vigilancia Aduanera el «Gure Leire» era un viejo conocido al que tenían el ojo echado desde hacía años. Aunque sin datos concretos, los efectivos dedicados a combatir el tráfico de drogas albergaban «sospechas» de los vínculos que podían conectar este pesquero vasco —pero de armador gallego— con el narcotráfico a gran escala. Estas suspicacias se avivaron cuando el pasado mes de abril la Oficina de Inteligencia Marítima de Vigilancia Aduanera en Galicia alertó de la entrada del pesquero en el puerto de La Coruña. El movimiento activó una maquinaria de seguimiento de la embarcación que desembocó en la incautación de 2,5 toneladas de cocaína y la detención de siete personas, todas ellas de nacionalidad española, el pasado 27 de mayo. Tras un largo viaje hasta el puerto de Vigo debido a las malas condiciones del mar y al riesgo de que una vía de agua hundiese el buque, el «Gure Leire» tocó ayer tierra al filo de las 11 de la mañana.

A bordo viajaban los arrestados y los 83 fardos de droga que los agentes localizaron en la bodega del pesquero cuando lo asaltaron en alta mar, a unas mil millas al oeste de Vigo, después de que en algún punto del Atlántico Norte se hubiese encontrado con el ‘buque nodriza’ que había embarcado la droga —procedente de Sudamérica y con destino Galicia— en Surinam. Nada más poner un pie en la Comunidad, y de forma telemática, la Audiencia Nacional ordenó el ingreso en prisión de los detenidos, que pasaron a disposición judicial en el Juzgado de Instrucción 5 de Vigo. Mientras, numerosos efectivos del Servicio de Vigilancia Aduanera se encargaron ayer de la descarga de la droga y del análisis del material incautado. Una tarea que se vio complicada por el hedor que inundaba la embarcación, procedente de las toneladas de carnaza putrefacta que transportaba el barco.

En el registro de las instalaciones, los funcionarios de Aduanas localizaron 83 fardos con paquetes de cocaína, hasta sumar unos 2.500 kilos, que estaban ocultos en las cámaras frigoríficas del palangrero. La subdelegada del Gobierno en Pontevedra, Maica Larriba, aprovechó la llegada del pesquero a puerto para felicitar a los organismos que participaron en esta operación «largamente preparada», al tiempo que arrojó un abrumador dato. La droga intervenida habría alcanzado en el mercado ilegal un valor «de más 80 millones de euros».

La operación, bautizada «Tiburón» porque el barco había sido despachado para la pesca de esta especie, se zanjó ayer con varios registros simultáneos al desembarco de la droga. Estas actuaciones, dirigidas por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional y por la Fiscalía Antidroga, se llevaron a cabo en domicilios de Ondarroa y Berriatúa, en Vizcaya. El importante operativo, que consiguió sacar de circulación una gran cantidad de cocaína con destino Galicia, se desarrolló con el apoyo del área de Vigilancia Aduanera de Galicia, en coordinación con la Subdirección General de Operaciones del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria. Asimismo, se contó con la cooperación de la National Crime Agency (NCA) británica, del centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MACO-N) de Portugal y del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).

Ouviña, el armador cazado

El «Gure Leire», con puerto base en Ondárroa, es un pesquero construido en 1999 con 22 metros de eslora. Su armador, el gallego José Luis Ouviña, se trasladó al País Vasco hace unos años en mitad de una crisis económica que no logró remontar. Él iba a los mandos de la embarcación cuando los agentes de Vigilancia Aduanera subieron a bordo para frustrar los planes de quienes pretendían regar el mercado gallego de coca. Junto a él viajaban otros seis tripulantes —gallegos y vascos— que también fueron capturados.

Ouviña era poco conocido en la zona donde faenaba, aunque saltó a los medios hace unos años por un suceso durante una jornada de pesca. Uno de los marineros que lo acompañaban en la caza del tiburón fue atacado por un marrajo que estuvo a punto de dejarlo sin brazo. En aquel momento, el armador del «Gure Leire» —hoy reconvertido en narcobuque— reconoció a los medios que estos accidentes formaban parte del oficio y «no hay que tenerles miedo».