Eduardo Zaplana, en una imagen de archivo
Eduardo Zaplana, en una imagen de archivo - EFE
Política

Zaplana: «Jamás cobré comisiones por adjudicaciones ni distraje un euro público»

La esposa del exministro, Rosa Barceló, hace pública una carta en la que el también expresidente de la Generalitat rompe su silencio

VALENCIAActualizado:

El exministro Eduardo Zaplana, quien se encuentra en prisión provisional desde hace siete meses tras su detención en el marco del conocido como caso Erial, ha decidido romper su silencio en una carta entregada a su esposa, Rosa Barceló. El también expresidente de la Generalitat permanece ingresado en el Hospital La Fe de Valencia para someterse a un nuevo tratamiento por la leucemia que padece, una situación que su familia lamenta al no poder visitarle.

«Nadie nos ha explicado por qué ni con qué fundamento, pero lo cierto es que está, no solo privado de libertad sino, además, incomunicado. Se nos ha dicho que solo dispondremos, entre todos, de 45 minutos a la semana y como ya los habría consumido yo el jueves, solo podemos esperar al próximo turno. A lo duro de esta situación se añade el sobresalto vivido la mañana del sábado cuando amigos y familiares me sorprendieron dándome el pésame por el fallecimiento de Eduardo. Todo ello debido a un bulo sobre su supuesta muerte. El desconsuelo ya no puede ser mayor y por eso, aun sin haber podido consultarlo con él, hago lo que creo que a él le habría gustado hacer personalmente», inicia en el comunicado Barceló.

En la carta, Zaplana aprovecha para proclamar su inocencia. «Jamás cobré comisión alguna por unas adjudicaciones públicas y jamás distraje una peseta o un euro de las administraciones públicas a las que serví y de cuya labor me siento muy orgulloso», señala.

En este sentido, asegura que no es responsable de los hechos sobre los que se le investiga. «En el auto judicial se señala que cobré a través de otros, al parecer testaferros míos, en los años 2005-2006, 6,400.000 euros de la empresa Sedesa por la adjudicación de las I.T.V. (en el año 1997) y del Plan Eólico (en el año 2003 cuando ya no era yo presidente de la Generalitat Valenciana)», explica.

Zaplana también pide, como lo ha hecho su defensa en reiteradas ocasiones, su arresto domiciliario. «Los motivos que me mantienen en prisión ya más de siete meses son mi capacidad para destruir pruebas y el riesgo de fuga. El mismo resultado se podría haber conseguido si, en lugar de la prisión provisional, se hubiese acordado el arresto domiciliario que, además, hubiera ayudado a mi salud, pero en cualquier caso no sé qué prueba puedo destruir después de siete meses de privación de libertad, ni quién se puede plantear seriamente que en mis condiciones me vaya a fugar de mi país», indica.

El exministro agradece igualmente la solidaridad en esta línea. «Sé que todo el mundo que se pronuncia en favor de mi puesta en libertad lo hace por cuestiones de humanidad por la enfermedad que sufro y por el empeoramiento que ha ocasionado el ingreso hospitalario en que me hallo, y no se pueden imaginar cuánto lo agradezco y lo agradeceré siempre durante el tiempo que me quede de vida. Sin embargo, les puedo asegurar que mi estado de salud no es la principal causa de preocupación para mí (sin duda lo es para mi familia, mis seres queridos y mis médicos), pero para mí por encima de ello está la defensa de mi honor y mi nombre, y el recuerdo que de mi nombre quede a mis hijas y nietos», añade.

Zaplana lamenta en la carta la demora en la investigación del caso y manifiesta que espera poder defenderse cuando se levante el secreto de sumario: «De momento quiero trasladar mi agradecimiento a cuantos han tenido la sensibilidad y argumentos para pedir mi libertad y desearles a todos Feliz Navidad».