Vicente Ordaz - El Faro

Zaplana, los hechos probados

«¿Qué hay de malo en que siga ingresado? ¿Se pueden destruir pruebas desde la cama de un hospital?»

Vicente Ordaz
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Eduardo Zaplana sigue ingresado en el Hospital La Fe, aislado y con una condena ya firme sobre su cabeza antes siquiera de sentarse en un banquillo, someterse a un juicio y ser condenado por un tribunal. Su condena actualmente es volver a la cárcel de manera preventiva y automática, regresar al que ha sido su “hogar” los últimos ocho meses con una leucemia que le puede costar la vida y que según avalan los informes médicos de los galenos que atienden al expresidente se ha agravado desde el pasado mes de mayo. Con este panorama la juez que instruye la causa contra él ha mostrado una extraña urgencia en que Zaplana abandone lo antes posible el centro hospitalario para reingresar en Picassent.

¿Por qué tanta prisa? ¿Qué hay de malo en que siga ingresado? ¿Se pueden destruir pruebas desde la cama de un hospital? ¿Existe un mayor riesgo de fuga en el centro médico? Zaplana se mantiene aislado y sin contacto alguno con el mundo exterior, ni siquiera el capellán de La Fe puede visitarlo por orden de su señoría, pero al parecer han tocado arrebato en el Juzgado para devolverlo a prisión, si es mañana, mejor que pasado. El hecho además de que algún desaprensivo haya construido hospitales en paraísos fiscales, a quién se le ocurre, ha jugado en contra del exministro según se interpreta del auto de la propia juez.

Una de las últimas apariciones públicas de Zaplana, en un registro de su casa en Benidorm en 2018
Una de las últimas apariciones públicas de Zaplana, en un registro de su casa en Benidorm en 2018 - JUAN CARLOS SOLER

Hecho probado es que Zaplana padece leucemia. Hecho probado es que la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia avala que el expresidente de la Generalitat Valenciana siga ingresado en el hospital o bajo control médico domiciliario dado el "riesgo vital grave" del paciente según reza el informe. Zaplana no es un recluso más, es evidente, pero debe ser tratado como uno más en derechos y deberes, más allá de los presuntos delitos cometidos o de si un día ocupó una cartera ministerial o la Presidencia de un gobierno autonómico. En la balanza la cuestión médica y la judicial, ambas enfrentadas. Como dice Kevin Costner interpretando al fiscal Jim Garrison en la cinta de Oliver Stone JFK “Que se haga justicia, aunque se abra el cielo”. Pues eso exactamente debe pensar alguien por la Audiencia de Valencia.

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