Imagen de la presidenta del PP valenciano, Isabel Bonig - MIKEL PONCE

Elecciones Valencianas 2019El trago más amargo (pero no inesperado) para Isabel Bonig

La debacle histórica del PP valenciano culmina una legislatura marcada por la losa de la corrupción y la fragmentación de la derecha

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Isabel Bonig (Castellón, 1970) no ha podido evitar la debacle histórica del Partido Popular en la Comunidad Valenciana. La formación que antes amasaba mayorías absolutas ha cosechado el peor resultado de los últimos veintiocho años en las elecciones autonómicas de la Comunidad Valenciana. A Bonig no le ha cogido por sorpresa. La presidenta del PP, de hecho, esperaba un final de infarto pero tenía asumido que las urnas le podían mandar de nuevo a la bancada de la oposición. Al final, la izquierda ha sumado 52 escaños por los 47 de la derecha.

La candidata del PP a la Presidencia de la Generalitat Valenciana asumió las riendas de su partido tras las elecciones de 2015, cuando Alberto Fabra, que pese a ser la fuerza más votada no pudo revalidar su Gobierno, dio un paso al lado. La legislatura no ha resultado fácil para la presidenta del PP valenciano. Los populares han purgado durante los últimos cuatro años la factura de la corrupción. Bonig pidió perdón por los errores cometidos por dirigentes de su partido, pero no ha resultado suficiente.

El fallecimiento de la que fuera durante veinticuatro años alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, la imputación de nuevo de los diez concejales populares en el llamado caso Taula o el encarcelamiento del expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana han marcado un periplo que ayer acabó con un resultado desolador para el PP en el que había sido uno de sus principales bastiones electorales.

La irrupción de Vox por primera vez en la historia en las Cortes Valencianas y el crecimiento de Ciudadanos con Toni Cantó como candidato han acabado por lastrar al Partido Popular, aunque a Isabel Bonig le queda el consuelo que su formación sigue liderando el bloque de derechas. Poca cosa para una dirigente política que ha pasado de cosechar mayorías absolutas en el municipio de la Vall d’Uixó a protagonizar el peor resultado de la historia de su partido en la Comunidad Valenciana.

Ahora comienza la cuenta atrás para las elecciones municipales del próximo 26 de mayo. El único clavo ardiendo al que puede agarrarse el PP. Si María José Catalá, candidata a la Alcaldía de Valencia, logra remontar y hacerse con la vara de mando la batalla por la sucesión estará servida. De hecho, Bonig no se resistirá fácilmente. Su meta es convertirse algún día en presidenta de la Generalitat.