Integrantes de la asociación reparten folletos informativos entre los turistas.
Integrantes de la asociación reparten folletos informativos entre los turistas. - Pep Dalmau

La última campaña contra el turismo en Barcelona: «No cuentes a nadie que has estado»

Una asociación vecinal pide a las puertas de la Sagrada Familia a los turistas que «escondan los tesoros» de la ciudad para evitar la masificación

Arturo Pérez
BarcelonaActualizado:

Barcelona ocupa el 12º puesto en la lista de ciudades más visitadas del mundo; es la cuarta ciudad más turística en Europa por número de visitantes y la sexta en Europa en cuanto a gasto, según el Consorcio de Turismo de Barcelona. Resulta evidente: ir una mañana a los alrededores de la Sagrada Familia supone encontrarse con una riada de turistas, fascinados por los 112 metros de altura del templo y por las decoraciones arquitectónicas de la Fachada del Nacimiento, la única de todo el edificio que vio Antoni Gaudí antes de morir.

Gabriela Flores y Gabriel Ríos son dos de los centenares de turistas que se acercaron este martes a contemplar el templo. Vienen de Guadalajara (México). Tienen 29 y 30 años, respectivamente. Están en Barcelona para visitar a su compatriota Mónica, que vive en la Ciudad Condal. Y son conscientes de los problemas que genera el turismo masivo en la ciudad, porque también los hay en su país. «En México, las autoridades son muy permisivas. Con tal de que llegue gente y deje dinero, no les importan mucho los problemas», explica Gabriel a ABC, «mientras en la televisión se quejan de que quieren destruir reservas naturales para construir hoteles». En los Países Bajos tampoco se libran de los problemas. «Hay masificación de turistas en nuestro país, especialmente en Ámsterdam. Además hay mucho ruido en la ciudad por el arrastre de las maletas por el suelo», comenta también a este periódico una pareja de holandeses de 70 y 72 años, que también visitan la ciudad junto a su nieto.

Gabriela, Gabriel y la pareja de holandeses son cuatro de los más de 15 millones de turistas que visitarán Barcelona este año. Una cantidad que preocupa a la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB). Por ello, se acercaron también este martes a la Sagrada Familia. Allí mismo se comenzó una campaña de concienciación para reducir el número de visitantes extranjeros en la ciudad y así generar un turismo más sostenible. La presidenta de la FAVB, Ana Menéndez, justifica la acción como una defensa «por los derechos fundamentales de los vecinos, como el derecho a no ser expulsado de la ciudad o al descanso».

La estrategia es apelar directamente al turista, dándole un folleto informativo con el lema «Barcelona es un tesoro, ¡escóndelo!» y ofreciéndole que comparta algunos vídeos divulgativos en redes sociales. Menéndez aclara a los medios que se trata de «una campaña amable». «No queremos culpabilizar a los turistas, sino pedirles que no cuenten que han estado en la ciudad para hacerles conscientes de que forman parte del problema», matiza. Este jueves actúan en el Mercado de la Boquería, y continuarán por otros puntos icónicos de la ciudad donde la masificación turística es visible. «Año tras año, el número de visitantes no deja de crecer hasta récords históricos. El 28 de junio, el aeropuerto de El Prat batió el récord de pasajeros en un solo día, con la cifra de 186.140 personas», señala a ABC Pere Mariné, responsable de turismo de la FAVB.

Cuantos menos turistas, mejor

De cara a la nueva legislatura de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona, Mariné y Menéndez proponen caminar hacia un «modelo de decrecimiento» con políticas que tiendan a disminuir el «número de turistas». Mariné apuesta, por ejemplo, por promover más el turismo interior, que supone un menor impacto medioambiental «por la cercanía y la sustitución del avión por otros medios de transporte, como el ferrocarril». Según el responsable, las visitas de españoles y catalanes «han disminuido en casi 10 puntos desde 2010. Quizás tenga que ver con la inestabilidad política. Pero el Consorcio de Turismo solo ha hecho promociones a países muy lejanos, como a Estados Unidos», añade.

El responsable de turismo hace balance de la gestión del equipo de Colau sobre este tema. «El Ayuntamiento ha hecho cosas bien, como el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) para que no crezca el número de hoteles o de apartamentos turísticos en el centro», admite. Pero asegura que hace falta políticas más contundentes. «Algunas propuestas del sector turístico que hay sobre la mesa, como la ampliación del aeropuerto de El Prat, se las tienen que cuestionar decididamente. Cuanto más aeropuerto, más visitantes», prosigue.

A pesar de que el sector turístico equivalga al 12% del PIB de la ciudad, la FAVB calcula que los salarios de los trabajadores en el sector están un 55% por debajo del sueldo medio de la ciudad. Mariné pone el ejemplo de las «kellys» (las limpiadoras de habitaciones de hotel) cuyos salarios no alcanzan los 20.000 euros anuales. En 2017, el salario medio del sector fue de 16.708 euros. Los beneficios económicos tampoco parecen contentar a la ciudadanía general. El turismo es, de hecho, la cuarta mayor preocupación de los barceloneses en la vida de la ciudad, según el último Barómetro Municipal del Ayuntamiento del pasado junio. «Creo que el turismo mayoritario de Barcelona es de muy baja calidad», opina Menéndez. «Sí que es cierto que se está trayendo a un turista que gasta un poco más. Pero asociar turismo de calidad con que se gasta un poco más no es lo que nosotros pensamos, sí lo que el sector hace», considera Mariné. «Turismo de calidad es aquel que respeta a la ciudad y al medio ambiente», concluye el responsable.