Óscar Uceda - Tribuna abierta

La desmemoria histórica

Ramon Royes (PDECat), sorprendió a propios y extraños clamando a los cuatro vientos que Cervera no fue borbónica sino austracista durante la Guerra de Sucesión

Óscar Uceda
Actualizado:

Si recordarán, en 2014 el alcalde de Cervera (Lérida), Ramon Royes (PDECat), sorprendió a propios y extraños clamando a los cuatro vientos que Cervera no fue borbónica sino austracista durante la Guerra de Sucesión. Tal afirmación se sostenía, por llamarlo de alguna manera, gracias a la aportación de un documento supuestamente inédito según el cual se demostraba que Cervera juró fidelidad al Archiduque Carlos en 1705.

Sin duda, tal documento existió, como también sin duda fue firmado bajo coacción y después de un ataque contra la ciudad que causó media docena de muertos. También es innegable que a las primeras de cambio, cuatro meses después, volvieron a jurar fidelidad al rey Felipe V con consecuencias trágicas para la ciudad.

La cantidad de datos, estudios y documentos que corroboran la fidelidad borbónica de la mayor parte de los cerverinos durante la guerra de Sucesión es apabullante e indiscutible y muestra de ello es la frase protocolaria con la que el rey Felipe encabezaba el nutrido conjunto de privilegios que otorgó a la ciudad después de la guerra: «Sabed que siendo tan notorios como pausibles los particulares servicios de la Ciudad de Cervera del mi Principado de Cathaluña, y los grandes y continuados trabajos que con tanta constancia sufrió el furor de los enemigos por mantenerse siempre indemne, firme y constante su antigua acreditada fidelidad, habiendo sido tan frecuentemente invadida y saqueada de los enemigos por estar en el centro de dicho Principado de Cathaluña. Y atendiendo igualmente que por estos motivos y por la firmeza con que esta Ciudad y sus vecinos en común y en particular sacrificaron voluntariamente sus vidas propias, y habiendo sido blanco de la irritación de los enemigos, es justo que experimente de mi gratitud los efectos correspondientes a su zelo, amor y acrisolada fidelidad que acreditó con tan repetidas demostraciones de Lealtad a mi servicio».

Comprobará el lector, que el rey no tuvo reparo alguno en agasajar a la fidelísima ciudad de Cervera, por lo que no deja de sorprender la última «performance» del alcalde Royes, colocando el retrato de Felipe V boca abajo, emulando lo hecho en Játiva desde hace ya algunos años.

Lo de Játiva surgió por una iniciativa encabezada por Carlos Sarthou Carreres, allá por 1956. Cronista de la ciudad y hombre de ideología derechista, encabezó un movimiento que pretendía castigar la memoria del rey Borbón de forma visible por su responsabilidad en el saqueo padecido por la población el 19 de junio de 1707.

Rivalizando con el insigne setabense, el señor Royes ha hecho lo propio en Cervera, pero desconocedor o ignorante a sabiendas de la historia local, ha errado el tiro y se ha equivocado de rey saqueador.

Aceptando que poner un retrato boca abajo aporta algo más que una tortícolis o que la ocurrencia resulta un método de protesta efectiva, se supone que la iniciativa tiene por objeto castigar al monarca que ordenó saquear la ciudad de sus ancestros y no aquel que le puso una universidad, le otorgó exenciones fiscales y la colmó con toda una retahíla de privilegios.

Cabe recordar que el 1 de abril de 1706 Cervera tuvo el desgraciado honor de ser la primera ciudad catalana en ser saqueada durante la guerra, pero con un detalle importante (y aquí está el quid de la cuestión): el responsable fue el ejército austracista y no el borbónico. Fueron las tropas de Carlos III de Habsburgo las que se ensañaron con la población civil durante los cuatro días que duró el saqueo. Por si fuera poco, los holandeses e ingleses no estaban solos en el desvalijamiento: milicianos de Lérida y de las poblaciones cercanas se sumaron al pillaje dejando a los lugareños literalmente en pelotas, como bien describe Castellví en sus «Narraciones Históricas».

Por lo tanto, si queremos ser realmente fieles a la memoria histórica y queremos recordar volteando cuadros los agravios padecidos por nuestros antepasados, lo suyo sería hacerse con un retrato del Archiduque y colocarlo bocabajo en alguna pared preeminente del Ayuntamiento de Cervera.

Óscar UcedaÓscar Uceda