Artes&Letras

«Sin desvirtuar su esencia, todos los artistas se han 'fetenizado'»

Jorge Drexler, Julieta Venegas, Fito Cabrales o Pedro Guerra son algunos de los intérpretes que ponen voz a las melodías que salen de los instrumentos del dúo burgalés Fetén Fetén en «Cantables», su tercer disco

H. DÍAZ
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Sus conciertos con un serrucho, un vibrandoneón o un violín-trompeta (sí, han leído bien) han ido ganando adeptos desde su formación en 2009 -también entre el público infantil, «el más sincero»-. Pero una mini gira por Argentina «hace dos años y medio» les depararía una grata sorpresa. Entre el público de un reducido concierto se encontraba el músico y productor Sebastián Schon: «Se quedó con nuestras melodías en la cabeza pensando que les podía poner letras». Así comenzó «Cantables», un proyecto que fue creciendo, tanto, que ha contado con algunos de los artistas más reconocidos de habla hispana. Natalia Lafourcade, Fito Cabrales, Julieta Venegas, Pedro Guerra y Jorge Drexler, entre otros, ponen las voces a los temas del tercer disco de estudio del dúo instrumental burgalés Fetén Fetén, Diego Galaz y Jorge Arribas.

-¿Cómo surgió el proyecto?

-(Jorge) Hace dos años y medio estuvimos tocando en Buenos Aires, dentro de una gira un poco ruinosa, y resulta que entre el público de uno de los conciertos estaba el productor Sebastián Schon, de los más potentes de allí. Se quedó con nuestras melodías en la cabeza y nos propuso ponerles letra. A los pocos días nos enseñó un tema y nos pareció muy bonito. Luego fuimos a su estudio y sacamos otro juntos. Nosotros volvimos para aquí y en ese momento comenzó una relación muy fructífera. Le contábamos cómo habíamos compuesto un tema y él nos enviaba las letras.

-¿Quién se adapto a quién?

-Ha sido algo mutuo. Yo, en mis mejores sueños, no me hubiera imaginado que iban a estar los doce de «la Champions» que están en «Cantables». Sebastián Schon tiene un estudio muy potente donde suelen ir a grabar Julieta Venegas, Natalia Lafurcade... Y cogió el papel de productor. Nos sugería voces y entre todos decidíamos. Tuvimos la suerte de que todos nos dijeron que sí. Ha sido muy bonito porque como son todos artistas con mucha personalidad no se ha desvirtuado su esencia, pero se han «fetenizado» un poco.

-¿Fue complicado dar una cierta unidad al disco?

-Creo que no. La unidad parte de que el tipo de arreglos y armonías es «Fetén, Fetén». Hay violín, trompeta, serrucho, acordeón, instrumentos insólitos... y nuestro factor común, la música popular. Sí que es cierto que puede haber una cierta influencia más bonaerense, pero nuestra esencia está.

-Si tuviera que elegir alguna de las voces de «Cantables»...

-Partiendo de la base de que es un lujo que cualquiera de ellos haya tenido la generosidad de meterse en el proyecto, quizá, por lo sorprendente, elegiría a Julieta Venegas, por el arte que puso en su pasodoble, Fito o María Ezquiaga, quien me sigue poniendo los pelos de punta con su voz. Aunque, en realidad son como los hijos, ¿con cuál te quedas?

-Y si saliera un proyecto de similares características en un futuro, ¿con quién le gustaría contar?

-Lo bonito de «Cantables» es que no se puso sobre el papel ningún artista. Fueron surgiendo muchos por empatía con ‘Sebas’ o Diego Galán -con quien ya han colaborado, entre otros, Pedro Guerra o Jorge Drexler-. Hechos estos doce, toca disfrutar de él, pero puestos a soñar, me encantaría que en un segundo estuvieran Javier Ruibal o Carmen París.

-Gran parte de las voces proceden de América Latina, ¿Harán con más frecuencia las maletas?

-Sí que se abre una puerta por lo menos a hacer un viaje allí. Es muy bonito viajar para luego volver y aportar cosas. Además, cuando uno sale fuera también se refresca, y ve las cosas buenas y fallos de aquí.

-Hablando de cosas «mejorables», ¿se puede vivir de la música en España?

-Sí, pero hay que buscarse el hueco. Tanto Diego como yo vivimos de la música porque no nos hemos buscado una segunda vía. Cuando la crisis comenzó tratamos de buscar fórmulas para mantenernos, a veces era salir fuera, hacer más cosas para niños, otras colaboraciones... Te toca diversificarte y echar mucha más energía, pero al final si te empeñas llega un momento en que acaba saliendo. Poder seguir viviendo de nuestra profesión es un lujo que trabajamos día a día para no perderlo.

-Participan con frecuencia en talleres infantiles. ¿Por qué cree que su música encandila tanto a los más pequeños?

-¡Es una gozada! Los niños son el público más sincero. Nosotros nos esforzamos mucho en hacer cosas para ellos porque pensamos que es un buen espejo donde mirarnos para crecer. Para ellos es sorprendente que salga música de un serrucho o de una silla-flauta.

-Puestos a inventar... ¿seguirán investigando en nuevos instrumentos insólitos?

-¡Ojalá! Me encantaría que siguieran creciendo. En eso me ha picado más Diego, que sigue tocando con Luis Delgado, el primero que le descubrió el violín-trompeta. El hecho de tener un instrumento así te hace tenerle respeto porque lo tienes que defender musicalmente. Ahora cuando veo cosas piensas en ellas como instrumentos.