La soriana Inmaculada Hernández, en su despacho
La soriana Inmaculada Hernández, en su despacho - ABC

«Si España quiere rescatar a sus investigadores debe comprometerse a la larga con la Ciencia»

La profesora e investigadora soriana Inmaculada Hernández ha sido incluida en el lista «30 under 30» de la prestigiosa revista Forbes

ValladolidActualizado:

Tras estudiar Farmacia en la Universidad de Navarra, una beca de La Caixa abrió a la soriana Inmaculada Hernández en 2013 las puertas de la Universidad de Pittsburgh, donde trabaja actualmente como profesora y donde una investigación suya sobre los precios de los medicamentos en Estados Unidos le ha valido su inclusión en la lista «30 under 30» de la prestigiosa revista Forbes, que reúne a las mentes más prodigiosas en categorías como la ciencia, la política, la educación, las finanzas o el arte.

-¿Cómo se enteró de su inclusión en el listado «30 under 30» de Forbes?

-Me enteré porque me mandaron un email de la revista justo cuando acababa de salir publicada. Sí que es cierto que dos semanas antes contactaron conmigo para que les confirmara si una información era correcta, así que algo me olía, pero obviamente esa información está embargada.

-¿Cree que es un reconocimiento a título individual o de todo su equipo?

-No sé. Es curioso porque la mayoría de mi investigación no es sobre el tema que Forbes ha recalcado y que tiene que ver con los precios de los medicamentos en Estados Unidos, pero posiblemente me incluyeron en la lista porque estos estudios tienen más repercusión política que los que hago orientados a la clínica. En este campo estoy trabajando con varias personas en el tema de anticoagulantes y tenemos otra investigación abierta sobre la efectividad de ciertos medicamentos para alzhéimer, pero es interesante que lo que recalca Forbes es algo a lo que he dedicado poco tiempo en comparación con estos otros dos.

-En un país como Estados Unidos, en el que tanto poder tienen los grupos de presión, investigar sobre los precios de medicamentos no resultará sencillo.

-Aquí, además de la industria farmacéutica, está la de las aseguradoras, que es muy potente porque todo funciona con seguridad privada y, obviamente, las aseguradoras están a favor de reducir el precio de los medicamentos. Gran parte de la campaña de Trump se basó en su compromiso de reducir el precio de los medicamentos y es curioso porque mientras los republicanos argumentan que el Gobierno no debe intervenir en el sistema sanitario, está siendo justamente un presidente republicano el que está haciendo lo mayor posible por ello. Y no me gusta Trump, pero hay que reconocer que el equipo que ha puesto al frente de Sanidad está haciendo en cuanto a los precios de medicamentos más de lo que se había intentado hacer hasta ahora.

-Y el resto de investigaciones, ¿en qué fase están?

-En el tema de los anticoagulantes estamos trabajando sobre todo con pacientes que tienen un alto riesgo de ictus, pero que muchos de ellos no reciben tratamiento. Y en cuanto a la investigación relacionada con el alzhéimer, se centra en pacientes que tuvieron algún efecto adverso cardiovascular a raíz de utilizar medicamentos para la demencia. Tenemos datos de tres millones de pacientes y estamos intentando ver qué factores de riesgo presentaban para tener esos efectos.

«El equipo al frente de la Sanidad está haciendo más en cuanto a los precios de medicamentos de lo que se había hecho hasta ahora»

-¿Estar en esta lista supondrá un espaldarazo para sus investigaciones?

-Ser profesor universitario aquí es muy diferente que en España. Parte de mi trabajo es conseguir dinero para investigar, pagar mi sueldo y el de mis estudiantes de doctorado y mis analistas de datos, así que es muy importante generar prensa. Es cierto que publicamos mucho, pero la mayoría de las publicaciones científicas no llegan a la gente, así que entrar en la lista de Forbes es una manera de demostrar que lo que hacemos, lo hacemos bien.

-¿Se ve volviendo a trabajar en una universidad española?

-Hoy por hoy, no, pero también porque el 90 por ciento de mi trabajo es con las facturas que genera el sistema sanitario al ser privado y en España ese tipo de datos no existen.

-Con la crisis hubo una importante sangría de investigadores españoles. ¿Qué tendría que hacer España para volverles a «reclutar»?

-En Estados Unidos, si se publica más o se produce más en el campo científico no es porque la gente sea más inteligente, sino porque hay más recursos. Aquí, para mis proyectos necesito datos, a un estadístico que me eche una mano, alguien que me revise las becas... No nos engañemos, para que el colectivo vuelva lo que tiene que hacer España es invertir, pero de verdad. En Ciencia nos lleva mucho tiempo conseguir resultados, los experimentos son lentos y los descubrimientos científicos de hoy producen una terapia o un beneficio a la sociedad en diez años, lo que no se puede decir es que vamos a invertir en Ciencia en los Presupuestos de un año, tiene que ser un compromiso de verdad y a largo plazo.

-¿Son tan abusivos los precios de los medicamentos?

-Pues en los medicamentos bajo patente, por ejemplo, en un anticoagulante, mientras en España está por los 80 euros al mes, aquí está por los 400. Y los que vienen en cápsulas y los compras en las farmacias, está más o menos a unas tres veces el precio europeo. Otro problema es que aquí los mayores de 65 años están cubiertos por Medicare, que es una especie de seguridad pública que se han pagado vía impuestos y seguridad social a lo largo de su vida laboral. Por ley a esta población le cubren todos los medicamentos de una serie de áreas -cáncer, sida, inmunosupresores...-. Así, mientras en España el sistema puede decidir no cubrir un medicamento por ser muy caro, aquí por ley lo tiene que cubrir, así que eso da rienda suelta para que la industria ponga el precio que le dé la gana.