El sacerdote Jorge Zazo, coordinador del Año Jubilar Teresiano, en una imagen de archivo
El sacerdote Jorge Zazo, coordinador del Año Jubilar Teresiano, en una imagen de archivo - M. MARTÍN

Ante el cierre del Año Jubilar Teresiano«La respuesta de los peregrinos ha sido mayor de la que esperábamos»

El sacerdote Jorge Zazo, coordinador del Año Jubilar Teresiano, hace un balance «muy positivo», sobre todo, porque el mensaje de Teresa de Jesús ha vuelto a calar

H. Díaz
ValladolidActualizado:

Asumió la coordinación del Año Jubilar Teresiano con el mismo entusiasmo que puso en el programa de actos del V Centenario de la Santa, a cuyo frente también estuvo dos años antes. Doce meses después, horas antes de que se cierre la Puerta Santa y se dé por clausurado este periodo jubilar, el sacerdote Jorge Zazo hace un balance «muy positivo», sobre todo, porque el mensaje de Teresa de Jesús ha vuelto a calar y la respuesta de los peregrinos ha sido «mayor de la que esperábamos». Entre las «espinitas» clavadas, la escasez de voluntarios en los pueblos y la necesidad de mejorar alguna de las rutas teresianas en cuanto a infraestructuras se refiere.

-A punto de concluirse el Año Jubilar Teresiano ¿Qué balance hace?

-Muy positivo, fundamentalmente por tres razones. La primera, porque uno de los objetivos de la Diócesis era que se conociera y profundizara más en la figura y magisterio de Santa Teresa, y eso lo hemos promovido sobre todo con una Carta Pastoral que publicó el arzobispo, que era una fantástica introducción a la lectura del «Castillo Interior», y que ha sido muy trabajada por gente de toda España. Pero también ha sido positivo porque la respuesta de los peregrinos ha sido mayor de la que esperábamos, ya que sólo habían pasado dos años desde que se clausurase el quinto centenario del nacimiento de la Santa. Y por último, ha sido positivo porque las rutas de peregrinación, las tres inauguradas más la que ya existía, han dejado muy buen sabor de boca en quienes las han recorrido.

-¿Qué actos cree que se han vivido con especial implicación?

-En primer lugar la apertura del Año Jubilar, pero también las cuatro rutas para hacer la peregrinación a pie, a caballo o en bicicleta. No obstante, habrá que profundizar en ellas. Hemos tenido la primera experiencia, y como ocurrió el primer año que se hizo el Camino de Santiago con un jacobeo, las infraestructuras y acogida de la gente no estaba tan desarrolladas, pero seguiremos caminando en esa dirección porque nos parece acertada.

-Iniciativas como ésta, ¿ayudan a poner a Ávila aún más en el mapa turístico?

-Todo influye, aunque nuestro objetivo no es situar a Ávila en el mapa sino en el corazón de Dios. Es muy importante, como dice Santa Teresa, que cada uno haga lo poquito que hay en él, y nosotros, desde lo poquito que puede hacer la Iglesia, con sus objetivos espirituales y pastorales, pues creo que hemos contribuido. Evidentemente hay cosas que se nos escapan. La Iglesia no es una empresa de restauración o de hostelería que pueda montar un albergue, pero creo que la buena colaboración que ha surgido entre la Iglesia y otro tipo de instituciones hará que se avance en ello. Nos interesa muy y mucho un diálogo fecundo entre la iniciativa pública, las empresas privadas y la Iglesia y otro tipo de entidades religiosas porque el bien de la sociedad es algo en lo que todos estamos implicados.

-En lo personal, ¿qué ha supuesto para usted coordinar un acto de tales características?

-Ha sido más relajado que el quinto centenario, sobre todo porque ha habido mucha gente que ha facilitado las cosas. Quiero hacer una mención especial a los voluntarios, personas de la ciudad que han gastado mucho tiempo y energía en recibir a los peregrinos. Ellos han sido los que se pusieron manos a la obra para que todo saliera bien. Ha sido muy fácil trabajar con el equipo de voluntarios tan fantástico que ha surgido en la ciudad.

-¿Y alguna espinita clavada?

-La espinita que tengo clavada es porque nos hubiese gustado que igual que en la ciudad hubo ese grupo de voluntarios tan admirable, lo hubiese habido también en los pueblos por los que pasaban las rutas. No lo hemos conseguido y ese creo que debería ser un buen objetivo para el próximo Año Jubilar Teresiano.

-Pero la capital sí que se ha volcado.

-A nivel de voluntariado e instituciones públicas, sí; a otro nivel creo que las colaboraciones pudieron ser mayores. No hubo grandes financiaciones, ni subvenciones. Tampoco donativos... Creo que hemos hecho mucho para los pocos medios con los que contábamos.

-Y las rutas teresianas, ¿cómo han funcionado?

-Quienes las han recorrido quedaron encantados con la experiencia. Había una ruta que ya venía funcionando desde antes del quinto centenario, «De la cuna al sepulcro», que estaba muy bien organizada, con un equipo potente de voluntarios y unos albergues bien preparados. Luego, la ruta «De caminos y posadas», que transcurre por la Cañada Real Leonesa, ha sido recorrida este verano sobre todo por grupos organizados de parroquias de Madrid y Ávila, y fue una experiencia muy interesante para ellos por su belleza natural y riqueza histórico artística. Hay otras, como la Ruta de la Salud, que viene desde Becedas, a la que tendremos que dar una vuelta de cara al futuro porque había etapas en las que era difícil encontrar alojamiento y voluntarios, y esto es muy incómodo para los peregrinos. Esperemos que para el siguiente Año Jubilar hayamos podido ver pros y contras y subsanado las carencias que hemos detectado.

-¿Y para cuándo toca el siguiente Año Jubilar?

-Dentro de cinco o seis años vuelve a caer la fiesta de Santa Teresa en domingo. En todo caso, lo que dice el decreto es que lo tiene que pedir explícitamente el obispo diocesano y dependiendo de esa solicitud se concederá como este año, es decir, que se inicie cuando la fiesta de la Santa caiga en domingo, o que concluya entonces.

-¿Y se ve coordinando otro programa?

-Yo soy hijo de la obediencia. Haré lo que tenga que hacer.