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«Los niños pierden cada vez más pronto el gusto por la lectura»

Un alumno de sexto de Primaria adquiere la comprensión lectora de un universitario gracias a un programa de uno de los centros Kumon de Valladolid

Valladolid Actualizado: Guardar
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Itzan Ortiz llegó con 8 años al centro Kumon Parque Alameda de Valladolid porque tenía dificultades de comprensión lectora. «Estaba en segundo de Primaria y no le gustaba nada leer, así que si seguía así iba a tener bastantes problemas en los siguientes cursos», recuerda su madre Verónica. No es un caso aislado sino al revés: «Por lo general, los niños ahora tienen bastante poca costumbre lectora», apunta Virginia Vicente, orientadora y directora del citado centro Kumon de Valladolid, uno de los más de 200 que esta franquicia ideada por Toru Kumon, un profesor japonés de Matemáticas, tiene repartidos por toda España.

Varios están siendo los motivos para que se adelante cada vez más el desinterés por la lectura, pero esta psicóloga lo achaca fundamentalmente a la digitalización de la sociedad: «Los niños pierden cada vez más pequeños el gusto por la lectura. Nos cuesta dar con ese punto en el que se da la vuelta a la tortilla y se empiezan a interesar, un punto que está muy unido a la comprensión», señala Virginia. Es esa búsqueda de la comprensión lectora es lo que trabajan en Kumon y en lo que se centraron con Itzan, que en cuatro años ha pasado del desinterés a tener la comprensión lectora de un universitario.

Itzan Ortiz, en el centro Kumon de Valladolid
Itzan Ortiz, en el centro Kumon de Valladolid

Han sido cuatro años de trabajo que para la madre de Itzan, Verónica, se han convertido en «una carrera de fondo». Dice la directora del centro que «la comunicación con la familia es básica» para obtener resultados en el programa que sigue Kumon y que se basa en buscar una «atención individualizada» para que cada niño desarrolle su potencial. «Queremos que los niños sean sean autónomos y autodidactas, y eso se consigue con un entrenamiento», añade la psicóloga de Kumon. Un fin que Verónica cree que ha conseguido Itzan, que además ha ganado en concentración, confianza e independencia: «Antes teníamos que estudiar y hacer los deberes sentados a su lado porque él creía que no era capaz de hacerlo solo. Ha merecido la pena llegar hasta aquí».