Cementerio de San Martín del Castañar (Salamanca)
Cementerio de San Martín del Castañar (Salamanca) - ICAL

Los castellano y leoneses honran a sus muertos

Miles de personas visitan los cementerios de la Comunidad para recordar a sus seres queridos en el Día de Todos los Santos

VALLADOLIDActualizado:

Miles de castellanos y leoneses se acercaron este jueves durante toda la jornada a los cementerios con motivo de la festividad de Todos los Santos, para recordar a sus seres queridos fallecidos. Así, desde primeras horas de la mañana y a lo largo de toda la jornada se produjo una masiva afluencia de vehículos y de personas en la mayor parte de los grandes núcleos urbanos, donde se reforzó el transporte público, aunque las pequeñas localidades también vivieron una jornada intensa de visitantes.

El día amaneció frío y soleado en las principales capitales de la región, y en los accesos a las necrópolis, numerosos agentes de la Policía Local y de Protección Civil regulaban el tráfico de entrada y salida a los camposantos, donde se habilitaron zonas de aparcamiento adicionales. Con una cadencia constante, los visitantes fueron depositando a lo largo de todo el día ofrendas florales para recordar a sus familiares el 1 de noviembre, con ramos y coronas que o bien habían adquirido previamente o compraron en los numerosos puestos de flores habilitados a la entrada de los cementerios.

En Ávila, un gran número de abulenses cumplieron con el mandato de la tradición y acudieron al camposanto a honrar la memoria de sus muertos. Como cada 1 de noviembre, ese lugar solitario y recogido en el que reposan quienes nos precedieron en el tiempo ayer volvió a verse transformado por el el trasiego de los que, flores en mano, se dirigen hasta la sepultura de sus parientes, se detienen ante ella en señal de respeto, colocan los ramos y, en silencio, rezan sus oraciones o, simplemente, recuerdan al difunto en vida. Éste el ritual básico que, cada cual, adapta a su manera porque la visita al cementerio, aunque multitudinaria, no deja de ser un acto íntimo.

Así fue para Marisa y Alfredo, una pareja que rebasa los ochenta años de edad y que, aunque él tiene visibles dificultades de movilidad, cumplieron con la tradición. Poco antes de la una de la tarde, ella se afanaba en colocar las flores que el matrimonio había llevado hasta el cementerio municipal de Ávila. «Es la tumba de mis padres, ¿cómo no voy a venir?», comentaba. «Cada año nos cuesta más porque ya estamos mayores, pero mi conciencia no quedaría tranquila si yo no viniera hoy a traerles unas flores, porque lo que es acordarme, me acuerdo todos los días de ellos», reflexionaba la mujer.

Entre los cientos de tumbas allí situadas, llaman la atención los grandes mausoleos del pasillo central y la que, quizá, sea la sepultura más conocida del cementerio de Ávila: la gran «peineta» labrada en granito bajo la que descansan los restos de un ciudadano que, desde luego, fue original e ireverente a la hora de despedirse del mundo.

Al mediodía los alrededores del cementerio eran un hervidero de vehículos. El Ayuntamiento ha creado un operativo especial de tráfico, consistente en 450 plazas de aparcamiento y servicios de autobús urbano cada media hora con destino y salida en el camposanto.

Por otra parte, en Burgos, como cada año el paraje de La Pedraja, situado en Villafranca Montes de Oca (Burgos), acogió la celebración de los actos civiles en homenaje y reconocimiento a las personas que fueron fusiladas durante el franquismo en una de las mayores fosas comunes del país, donde acudieron, un año más, el secretario del PSOECyL, Luis Tudanca, acompañado de la secretaria general del PSOE de Burgos y diputada nacional, Esther Peña. El acto contó con la participación de decenas de personas, que colocaron flores sobre el monumento y honraron a los caídos.

Asimismo, en León, miles de personas cumplieron con la tradición de acudir al camposanto municipal para visitar a sus familiares y colocar nuevas flores en una jornada en la que incluso los más curiosos aprovecharon para visitar esos lugares que se incluyen en las rutas organizadas para conocer el patrimonio artístico, cultural e histórico del cementerio de la capital.

No faltaron los habituales atascos que aumentaban a medida que avanzaba la mañana, a pesar del dispositivo especial preparado por la Policía Local para ordenar el tráfico de entrada y salida al cementerio, así como la puesta a disposición de los ciudadanos de mayor transporte público hacia el camposanto.

Mientras, en Valladolid se desplegó a lo largo de todo el día un dispositivo con efectivos de la policía municipal para facilitar a los ciudadanos el acceso a los dos cementerios municipales. Además, el equipo de Gobierno realizó un llamamiento para que los ciudadanos utilicen el transporte público no solo hoy, sino el resto de días hasta el domingo, ya que se ha reforzado el servicio de Auvasa a los dos cementerios.

Una representación de la Corporación municipal, encabezada por el primer teniente de alcalde, Manuel Saravia, visitó los cementerios municipales de la ciudad para rendir tributo a los fallecidos. Acompañados por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, iniciaron su recorrido en el Cementerio del Carmen donde se detuvieron ante la lápida del policía Daniel PrietoDíaz, fallecido en acto de servicio a los 35 años el 16 de septiembre de 1987, a manos de Juan José Garfia. «Queremos agradecerle que entregó su vida al servicio de los demás, y una forma de hacerlo es pedirle al Señor que le dé el descanso eterno», señaló el arzobispo ante la lápida.

Tras esa parada, que simboliza «un reconocimiento a los profesionales que pelean y trabajan en el día a día por salvaguardar la seguridad del conjunto de los ciudadanos», en palabras del concejal de Seguridad y Movilidad, Luis Vélez, la comitiva se desplazó hasta el Panteón de las Personas Ilustres de la ciudad, donde yacen José de Zorrilla, Emilio Ferrari o Vicente Escudero, entre otros. Allí, Manuel Saravia dedicó unas palabras para reivindicar «el valor de no morir solo, sino acompañado por la gente que te quiere», y resaltó el «compromiso« de la Corporación para paliar «el aislamiento brutal que vive mucha gente en sus últimos días».

La última parada en el Carmen se realizó ante las obras de construcción del memorial dedicado a las víctimas de la represión franquista, que «estará acabado en los próximos meses», según explicó Saravia. Allí se ubicarán los restos de los más de 2.500 cuerpos recuperados de fosas comunes, en una estructura «austera, sencilla y muy digna», que busca «devolver de alguna manera, por parte también institucional, el honor a las personas que fueron víctimas de la represión».

Desde allí, la comitiva se desplazó hasta el Cementerio de las Contiendas, donde rindió tributo a los bomberos fallecidos en el incendio que el 6 de octubre de 1996 arrasó la discoteca Siete Siete de Valladolid.