El entrenador Antonio Serrano, durante su reciente estancia en Etiopía con los atletas Adel Mechaal, su hermano Said y Ouassim Oumaiz, campeón de España de cross en categoría sub-20
El entrenador Antonio Serrano, durante su reciente estancia en Etiopía con los atletas Adel Mechaal, su hermano Said y Ouassim Oumaiz, campeón de España de cross en categoría sub-20 - ABC
Atletismo

«¿Mechaal, oro olímpico? Estamos trabajando para eso»

Antonio Serrano, de La Solana, fue el primer español en bajar de las dos horas y diez minutos en el maratón y ahora entrena al mejor atleta nacional

TOLEDOActualizado:

Antonio Serrano Sánchez (La Solana, 1965) probablemente sea un caso único: el del atleta que, mientras estaba en la élite, empezó a entrenar al más alto nivel. Aquello fue en 1989 y la culpa la tuvo un piso de estudiantes que compartía con Rodrigo Gavela.

«Yo entonces estudiaba INEF y competía en 5.000 y 10.000 metros. Él me propuso que lo entrenara y llegó a sobresalir en maratón», dice Serrano sobre Gavela, campeón de España y plusmarquista nacional de esa última distancia.

Ahora, casi 30 años después, Serrano es entrenador de la Federación Española y dirige cada día un puñado de atletas sobresalientes en la pista del Consejo Superior de Deportes, en Madrid. Entre ellos está el mejor del momento: Adel Mechaal (Tetúan, 1990), cuarto en los 1.500 metros del último Mundial al aire libre, celebrado el verano pasado en Londres, y quinto en los 3.000 metros del reciente Mundial de pista cubierta de Birmingham.

Según Serrano, es «el mayor portento» que jamás ha visto. ¿Puede Adel Mechaal emular a Fermín Cacho o Ruth Beitia y ganar el oro en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020? «Estamos trabajando para eso. Ganar unos Juegos es algo muy muy difícil. Es muy bonito saber que tenemos alguna posibilidad, pero va a haber cientos de atletas keniatas y etíopes que también van a trabajar para ello», explica el entrenador, «solanero de pura cepa».

Estos días anda recién llegado de Etiopía, donde ha estado más de una semana entrenando a 2.700 metros de altitud con Mechaal, su hermano Said y Ouassim Oumaiz, campeón de España de cross sub-20. El próximo reto de Mechaal es el Europeo de Berlín de este verano, donde competirá en las pruebas de 5.000 y 10.000 metros.

El complejo en el que se han ejercitado está a diez kilómetros de la capital, Adís Abeba, en una zona en la que Haile Gebreselassie y Kenenisa Bekele tienen hoteles y donde Mo Farah lleva tres meses preparando el próximo maratón de Londres.

Allí, en el cuerno de África, el atletismo es el deporte rey. Como el fútbol en España. «En la pista en la que entrenábamos había 100 etíopes. Para ellos ser campeones olímpicos o batir el récord del mundo de maratón, aparte de que soluciona la vida a su familia, es lo máximo», cuenta Serrano.

El entrenador ofrece un máster (gratuito) de atletismo en apenas una conversación. Si corriendo fue campeón del mundo universitario de cross en Bolonia en 1988, y se convirtió en el primer español en correr el maratón por debajo de las dos horas y diez minutos (2.09.13 fue su registro en Berlín en 1994), como preparador su currículum es igualmente envidiable.

Antes de Mechaal, Serrano moldeó las carreras del taranconero Juan Carlos de la Ossa, subcampeón de Europa de cross, y de Juan Carlos Higuero, cuarto, a 28 centésimas del podio, en los 1.500 metros de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Esa noche Higuero y Serrano se hincharon a llorar.

Imagen de archivo de Antonio, ganador del cross de Sonseca de 1999, en su último año como atleta profesional
Imagen de archivo de Antonio, ganador del cross de Sonseca de 1999, en su último año como atleta profesional- ÓSCAR HUERTAS

La historia se cuenta en «Correr de otro modo», una especie de biografía profesional del entrenador de La Solana, escrita junto con el periodista Alfredo Varona. En el libro, Serrano explica que todo gran atleta tiene que tener cinco cualidades: un buen entrenamiento visible e invisible (es decir, un descanso adecuado), genética, mentalidad y hasta un pelín de suerte.

Hay que sufrir

A todo ello se podría añadir la capacidad de sufrimiento. «Sobre todo cuando se acerca la competición, que tienes que hacer entrenamientos de confianza para ver que estás bien y acabas tirado por los suelos», dice Serrano.

El solanero está implicado también en una fundación que lleva su nombre y con la que pretende ayudar a atletas menores de 25 años con pocos recursos económicos y que tienen posibilidades de llegar a la élite.

Este es un tema, el de los orígenes humildes de los atletas, que daría para una tesis. «Casi todos los buenos de hace algunos años venían de ambientes modestos y eran de regiones como las dos Castillas, de clima duro. Sin embargo, ahora esto ha cambiado mucho. Si en mi época de los diez mejores fondistas solo estudiaban tres, ahora lo hacen ocho o nueve», desgrana.

Y pone como ejemplos a la toledana Irene Sánchez-Escribano y a Marta Pérez, que han estudiado Medicina y durante seis años lo han compaginado con los entrenamientos: «Y ahora, que han acabado la carrera, han decidido no hacer el MIR y dedicarse exclusivamente al atletismo de cara a Tokio 2020».

Es palabra de Serrano. Ocho Juegos Olímpicos a cuestas: dos como atleta, cinco como entrenador y entre medias uno, los de Atlanta 1996, como espectador. De todos, se queda con los de Londres 2012, a los que le acompañaron sus dos hijas por primera vez. «Fue un momento muy bonito estar con ellas en la villa olímpica», recuerda. El reto ahora es que Mechaal se cuelgue una medalla en los próximos, y si es de oro, mejor. ¿Por qué no soñar a lo grande?