Los vinos menos conocidos de Castilla-La Mancha triunfan en España

Ocho bodegas de la región, de la DO Ribera del Júcar, Manchuela, Uclés o Pago Casa del Blanco, copan los premios del Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen

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  1. Bodegas Casa Gualda

    Instalaciones de Bodegas Casa Gualda, en Pozoamargo (Cuenca)
    Instalaciones de Bodegas Casa Gualda, en Pozoamargo (Cuenca)

    Al sur de la provincia de Cuenca, en concreto en el municipio de Pozoamargo, se extienden como un mar los viñedos de las más de mil parcelas que conforman Bodegas Casa Gualda, que ha conseguido en el reciente Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen (DO) dos oros y una plata con tres de sus vinos de la DO Ribera del Júcar.

    Según explica a ABC el gerente de Casa Gualda, Rodrigo Fernández Alcalde, esta bodega, que cumple ahora 60 años, produce «vinos de calidad de nueva generación, con estilo propio, equilibrados y sutiles, con aromas intensos que expresan toda la personalidad de una tierra inundada de guijarros redondeados por el trabajo milenario del río Júcar, que actúan a la vez de aislante térmico y de reflectante de la luz solar, lo que permite una perfecta maduración del fruto».

    Vinos elaborados por Bodegas Casa Gualda
    Vinos elaborados por Bodegas Casa Gualda

    Fruto de ese trabajo y de esas condiciones naturales, nacen los tres vinos que han obtenido premio en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen. En primer lugar, es digno de reseñar el oro conseguido por el Casa Gualda Verdejo 2017, que está elaborado, además de con un 50% de esta variedad, con un 30% de Chardonnay y con un 20% de Macabeo. Este vino destaca por su color amarillo verdoso, limpio y brillante, con notas a frutas tropicales y blancas con pepita. En boca es untuoso y aterciopelado al llenar la boca, de acidez agradable, persistente y largo al postgusto.

    El otro oro obtenido por Casa Gualda es para su Tempranillo 2017, un tinto joven de color rojo picota, limpio y brillante de capa alta y ribete Burdeos. La nariz se inunda a recuerdos de frutas rojas silvestres. En boca es intenso y potente en sabores a esas frutas rojas, de acidez redonda y agradable, con largo postgusto.

    Y, por último, su Casa Gualda Bobal 2017 es el que consiguió una plata. De color cereza picota, limpio y brillante de capa alta con ribete violáceo, este tinto joven se presenta en nariz con distintos olores que recuerdan a frutas rojas, pero con un toque mineral y ligeros balsámicos. En boca es intenso y fresco, de acidez agradable que llena la boca con largo postgusto.

  2. Pagos de Familia Vega Tolosa

    Viñedos de bobal de Vega Tolosa, en Casas Ibáñez (Albacete)
    Viñedos de bobal de Vega Tolosa, en Casas Ibáñez (Albacete)

    Otra de las bodegas castellano-manchegas que ha conseguido dos oros en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen ha sido Pagos de Familia Vega Tolosa SA, de Casas Ibáñez (Albacete). Aunque este resultado es fruto de un trabajo realizado durante cuatro generaciones, la bodega está constituida en 2007, y su actual propietario, Juan Miguel Tolosa, explica a ABC que el secreto está en la variedad de uva autóctona Bobal, que cada año recogen de sus viñedos de más de 80 años.

    El gerente de la bodega comenta que «año tras año» observan un «aumento de la calidad» debido a la escasa producción y al cultivo ecológico que implantaron hace más de 10 años. Tolosa señala que sus variedades de uva blanca (Sauvignon Blanc y Chardonnay) también se van adaptando al terruño propio de la Denominación de Origen Manchuela, con unos viñedos plantados hace 18 años.

    Botella y etiqueta del vino Bobal Icon, de Bodegas Vega Tolosa
    Botella y etiqueta del vino Bobal Icon, de Bodegas Vega Tolosa

    Fruto de ese trabajo es el oro conseguido por uno de los vinos más premiados de Vega Tolosa, como es el Bobal Icon 2017, un tinto que logra su máxima expresión tras un leve paso por barrica de roble francés para pulir las aristas, pero sin perder la personalidad varietal. De color rubí intenso, en nariz deja recuerdos mermelada de ciruela y cereza, con notas de hierbas picantes y minerales, mientras que en boca es suave y amplio, con una acidez suave y retrogusto a mermelada de amarga cereza, ciruela y grosella negra.

    El otro oro de Vega Tolosa fue a parar a su vino blanco Capricho Di Vino Azul 2017, elaborado con las variedades Sauvignon Blanc y Chardonnay. De color amarillo pajizo y ribete verdoso, destacan sus aromas a cítricos, flores blancas y frutas tropicales. En boca, se presenta untuoso, fresco y agradable.

  3. Bodegas Soledad

    Viñedos de Bodegas Soledad, en Fuente de Pedro Naharro (Cuenca)
    Viñedos de Bodegas Soledad, en Fuente de Pedro Naharro (Cuenca)

    Un oro y dos platas son la cosecha que ha obtenido Bodegas Soledad en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen. Fundada en 1969 en la localidad de Fuente de Pedro Naharro (Cuenca), nació con vocación de estar presente en mercados internacionales, una actividad exportadora que comenzó en los años 80. En la actualidad procesa anualmente más de 20 millones de kilos de uva –dependiendo de la cosecha- que son aportados por 280 productores.

    Gran parte de las cepas tienen más de 40 años de antigüedad y algunas rondan los 100 años. Los viñedos están enclavados en la Denominación de Origen Uclés, una zona con clima y suelos diferenciados, con una altitud de 800 metros sobre el nivel del mar, respecto del resto de La Mancha. «Aunque se cultivan las mismas variedades de uva, la combinación de terreno y clima confiere a las uvas unas características particulares», señala a ABC la enóloga y responsable de Bodegas Soledad, Milagros Romero.

    Vino Tempranillo Joven 2017, uno de los más premiados
    Vino Tempranillo Joven 2017, uno de los más premiados

    Todos estos rasgos han permitido que sus vinos hayan recibido numerosos reconocimientos. El último ejemplo son las tres medallas recibidas en el Concurso de Pequeñas Denominaciones de Origen. En primer lugar, el oro que consiguió el Solmayor Tinto Joven 2017, elaborado con Tempranillo y de color rojo picota con ribetes cardenalicios, limpio y brillante. En nariz, tiene aromas a frutas rojas como frambuesa y fresa madura con apuntes a zarzamora, mientras que en boca se presenta suave, fresco en su paso y un postgusto largo y cálido.

    Una de las platas fue a parar, por un lado, al Solmayor Joven Roble, un tinto joven de la añada de 2016 elaborado con uva Tempranillo de color rojo picota, con ribete morado granate y capa alta. De aromas complejos, con una mezcla de fruta negra madura, monte bajo, balsámico, fondo terroso y especiado; y en boca tiene un tanino potente, con final largo de fruta madura y un toque de torrefactos.

    Y, por último, la otra plata la obtuvo el Bisiesto Tempranillo Crianza de 2013, elaborado con uvas de la variedad Tempranillo procedentes de viñedos de más de 40 tras su paso por barrica de roble francés. De color rojo picota con ribete granate en capa alta, este vino tinto posee aromas a fruta negra, lácteo, tostados de café, caramelo y vainilla, con un toque de canela y tabaco; mientras que en boca se presenta carnoso, fresco, con intenso tanino que llena la boca y un persistente final balsámico.

  4. Teatinos-Bodegas Purísima Concepción

    Monje Teatino, símbolo de las Bodegas Purísima Concepción, en Casas de Fernando Alonso (Cuenca)
    Monje Teatino, símbolo de las Bodegas Purísima Concepción, en Casas de Fernando Alonso (Cuenca)

    Los dos oros conseguidos en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen han dejado un buen sabor de boca en Bodegas Purísima Concepción, más conocida por Teatinos, una cooperativa fundada en 1958 en el municipio de Casas de Fernando Alonso (Cuenca). Enclavada en la DO Ribera del Júcar, en el centro geográfico entre Madrid y Valencia, con un microclima particular y unos suelos fértiles, esta zona es idónea para el cultivo de la vid.

    La conjunción de clima y suelo son sobre todo indicadas para las variedades tradicionales de uva en esta zona, como son la Tempranillo y la Bobal, aunque sin dejar de lado otras como Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot, Moscatel o Viura. «Todas estas variedades han influido en nuestra bodega en el sentido de poder generar una oferta de vinos de calidad que abarcan prácticamente todos los estilos», explica a ABC el gerente de Bodegas Purísima Concepción, Julián Girón Molina.

    Vinos de Teatinos, de Bodegas Purísima Concepción
    Vinos de Teatinos, de Bodegas Purísima Concepción

    Fruto de este bagaje son los dos oros y la mención obtenida por tres de los vinos de Bodegas Purísima Concepción en el Concurso de Pequeñas Denominaciones de Origen. Por un lado, se alzó con un oro el Teatinos Tempranillo 2017, un tinto joven de color rojo picota con ribete cardenalicio, limpio brillante y de buena capa. Potente de nariz, se muestra muy frutal destacando notas de fruta roja, grosella, arándanos, casis, compota e higo. En boca, es amplio, potente, elegante y armónico, con un final largo y pleno.

    El otro oro fue a parar al Teatinos Tempranillo 2014, un vino tinto de color rojo rubí con irisaciones teja, limpio, brillante y de buena capa. A la nariz se integran notas frutales que todavía conserva del vino joven entre las que vuelven a destacar frutos del bosque unidos a alguna nota cítrica junto con notas más complejas como cacao, clavo, hinojo, pimienta blanca y vainilla. Aunque amplio en su paso por boca, se muestra elegante, equilibrado y armónico, resaltando unos buenos retronasales, con un final aterciopelado y pleno.

    Por último, consiguió una mención el Teatinos Syrah 2017, un vino tinto de color rojo picota con reflejos púrpuras; es limpio, brillante, muy cubierto y profundo. A la nariz surgen aromas muy intensos y limpios, sobresaliendo notas a grosella, arándanos, casis y regaliz. En boca se muestra limpio y complejo, con una entrada potente y amplia, teniendo un final elegante y largo.

  5. Pago Casa del Blanco

    Viñedo y bodega de Pago Casa del Blanco, en Manzanares (Ciudad Real)
    Viñedo y bodega de Pago Casa del Blanco, en Manzanares (Ciudad Real)

    La historia no tiene final, pero sí principio, y el principio es para esas personas que creyeron ya en el siglo XIX en las viñas del municipio de Manzanares (Ciudad Real). Estos son los orígenes de Pago Casa del Blanco, una bodega nacida en 1854. Hoy de la mano de la familia de Joaquín Sánchez, padre y alma de este proyecto vitivinícola, se ha forjado un equipo humano capacitado para afrontar los grandes retos del mercado.

    La última aportación de la familia a la historia de la finca fue la creación de la Denominación de Origen Protegida Pago Casa del Blanco, reconocido como tal por la singularidad de sus suelos que reflejan fielmente la expresión del terruño. El suelo y el microclima crean un vino de características propias y únicas: un vino de Pago.

    Y uno de los retos que tienen por delante esta bodega es dar a conocer sus productos y que sean reconocidos por todo el mundo. Prueba de ello es uno de los últimos premios conseguidos por uno de sus vinos, el Pilas Bonas 2017, que ha obtenido un oro en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen.

    Este vino, elaborado con las variedades Chardonnay y Sauvignon Blanc, se caracteriza por su olor amarillo muy limpio y brillante. Tiene aromas frescos de gran intensidad, de fruta blanca (pera y piña) muy bien madurada arropada con notas de heno seco, higos y ahumados. Es graso, untuoso que amortigua su fresca acidez, dejando un paso de boca equilibrado y un sutil amargor en boca que funciona como excelente contrapunto a la intensidad frutal que desarrolla este singular y diferenciador blanco.

  6. Ícala Bodegas y Viñedos

    Edificio de Ícala Bodegas y Viñedos, en Casas de Benítez (Cuenca)
    Edificio de Ícala Bodegas y Viñedos, en Casas de Benítez (Cuenca)

    «Un sueño, una pasión, una forma de vida caracterizada por la elaboración vinos de alta calidad en una tierra única». Esto es lo que persigue el responsable de Ícala Bodegas y Viñedos, Juan Carlos Cabrero, un nuevo proyecto enológico que ha nacido en Casas de Benítez (Cuenca).

    Sus viñas, enclavadas en la Ribera del Júcar, superan en algunas parcelas el siglo de longevidad, conviven en un pequeño ecosistema rodeadas de pinares y jaras, olivos y otros árboles, dándoles unas pinceladas los trigos. Emergiendo de una tierra arcillosa, están los cantos rodados, piezas muy singulares de esta Denominación de Origen.

    Su vino Finca Perón
    Su vino Finca Perón

    Fruto de esas condiciones naturales y del empeño de la familia de viticultores Cabrero-Laserna, nacen sus buenos vinos, como el Finca Perón, un tinto con crianza de 12 meses en barrica que en su añada de 2015 ha conseguido un reconocimiento en forma de oro en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen. Elaborado a partir de uva Tempranillo, tiene color rojo, limpio, brillante y de buena capa. A la nariz se integran notas frutales y, aunque amplio en su paso por boca, se muestra elegante, equilibrado y armónico, con un final pleno.

  7. Bodegas y Viñedos Moratalla

    Viñedo nevado de Bodegas y Viñedos Moratalla, en Villanueva de la Jara (Cuenca)
    Viñedo nevado de Bodegas y Viñedos Moratalla, en Villanueva de la Jara (Cuenca)

    De la Denominación de Origen Manchuela llega el vino rosado Viña Virginia Bobal Rosé 2017, que se ha alzado con un oro en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen. Elaborado por Bodegas y Viñedos Moratalla, de Villanueva de la Jara (Cuenca), es de color rosa vivo brillante con aromas a frutos rojos y un ligero toque floral, mientras que en boca se presenta fresco, equilibrado y un final afrutado y refrescante.

    Las uvas con las que se ha elaborado este vino proceden de viñedos de cepas viejas de bobal, variedad autóctona y singular de la comarca de la Manchuela, que están ubicados a unos 800 metros de altitud. Todo ello, señala a ABC el responsable y enólogo de la bodega, José Manuel Moratalla, hacen a sus vinos «merecedores de un carácter único».

    Del pequeño proyecto de Bodegas y Viñedos Moratalla destacan otros dos vinos que elaboran, como La Casilla de Adrián Bobal y La Casilla de Adrián Macabeo, dos apuestas por las variedad autóctonas igualmente. El primero de ellos es un tinto criado durante 6 meses en barrica de roble francés y americano, mientras que el segundo es un blanco fresco y expresivo.

  8. Bodegas y Viñedos El Soleado

    Edificio de Bodegas y Viñedos El Soleado, con vinos de Ribera del Júcar
    Edificio de Bodegas y Viñedos El Soleado, con vinos de Ribera del Júcar

    Bodegas y Viñedos El Soleado lleva hasta ahora cuatro generaciones aprendiendo como hacer los mejores vinos de las famosas regiones de Castilla La Mancha, Toro y Castilla y León. Muchos años de experiencia y dedicación con un gran entusiasmo, junto a una actitud innovadora, ha convertido este proyecto enológico en uno de los más completos y de mayor potencial de España.

    En Castilla-La Mancha destaca su apuesta por la Denominación de Origen Ribera del Júcar, un proyecto que nació como una iniciativa conjunta de un grupo de cooperativas elaboradoras de vino y bodegas particulares de la provincia de Cuenca para colaborar activamente en la producción y comercialización de vinos de calidad. Para ello, hicieron un gran esfuerzo inversor en nuevas tecnologías y los viticultores en la reconversión de sus viñedos en variedades complementarias a las tradicionales como el Bobal, Tempranillo o Moscatel.

    Todo este esfuerzo no ha sido en vano, ya que los vinos de El Soleado adscritos a la DO Ribera del Júcar comienzan a ser reconocidos, como los dos premios obtenidos en el Concurso Nacional de Pequeñas Denominaciones de Origen. Uno de ellos fue para el Otro de Otro 2015, un tinto con crianza de 6 meses, elaborado con las variedades Petit Verdot, Tempranillo y Syrah, que destaca por su color rojo rubí con tonos violáceos, de capa alta, limpio y brillante. En nariz sobresalen los aromas a frutos rojos persistentes y en boca se presenta carnoso, fresco, afrutado, con taninos maduros y con un agradable final.

    La otra mención fue a parar a su vino Equitez Reserva del 2013, elaborado con uvas 100% Tempranillo y una crianza de 14 meses, es de color rojo rubí de capa alta. En nariz se muestra con un bonito balance entre fruta y madera, destacando notas de frambuesa y de caramelo inglés, y posteriormente afloran matices más especiados entre los que destacan el clavo y la pimienta blanca. En boca es de sabor intenso, de recorrido largo, sobresaliendo taninos dulces procedentes de la madera que le dan una gran elegancia y suavidad final.