Cinco cosas que dan morriña a los Erasmus canarios

Cuando los estudiantes canarios regresen a las islas pueden experimentar un síndrome similar al postvacacional. Se habla mucho de los Erasmus que vienen a las islas; pero poco del drama de los que regresan. De la eficiencia al desempleo juvenil

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Unos 800 estudiantes de Canarias salen cada año de las islas con la finalidad de hacer formación complementaria en la UE a través del programa Erasmus. Lo peor será la morriña del regreso. La familia y la nostalgia es los que les inspira para no estancarse y entrar en una depresión donde a su alta cualificación se une las limitaciones para encontrar empleo una vez formados. Erasmus serviría también para perder el miedo a emigrar en un lugar con 16 millones de turistas en 2017.

Canarias es un entorno muy demandado por estudiantes europeos por su clima y precios. Pero los estudiantes isleños que salen deben optar por sitios donde el coste de vida no sea muy caro al tiempo que refuerzan su aprendizaje de idiomas. Es un drama para las familias con problemas económicos. Cuando regresan, se encuentran con diversas limitaciones.

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  1. Olvida las compras por Internet

    Es un auténtico calvario regresar y no poder comprar muchas cosas que han disfrutado en sus ciudades de destino. En las islas hay implantado un sistema de impuestos que condena a los jóvenes a comprar de forma analógica. Hay empresas que no venden por Internet por barreras comerciales creadas por las autoridades canarias. Libros, calzado deportivo o productos de tecnología no se venden por el hecho de residir en Canarias. El consuelo: el buen tiempo.

    Si un Erasmus canario en Valleseco quiere comprar un cepillo de dientes en Amazon debe añadir a sus gastos unos 6 euros; pero no llega al día siguiente sino 5 y 13 jornadas más tarde. Si se paga cinco euros más por producto llega antes de cinco días. Ese cepillo de dientes eléctrico de 18 euros puede costar hasta 40 euros. No es solamente por transporte este incremento. Sino porque las autoridades canarias pidieron a Bruselas frenar la competencia y forzar a sus ciudadanos a adquirir sus productos en tiendas.

  2. Aquellos horarios nocturnos de guaguas

    De la eficiencia europea con redes de transportes transversales de viajeros competitivas a una circular que tiene horarios ajenos a la realidad. Los servicios de las guaguas están hechos para los turistas. Los jóvenes tienen múltiples limitaciones por la noche.

    Ir de marcha al sur de Tenerife o de Gran Canaria, desde sus capitales, solamente en transporte puede costar 18 euros y en un radio de 60 kilómetros. Mejor no calcular ese importe en otras islas porque sale más barato comprar un vuelo a Londres con Ryanair ida y vuelta.

    Esto obliga a los estudiantes que no residen en capitales a frenar la disparatada vida nocturna que llevaban. O sacar el carnet de conducir con lo que pueden ir extrayendo de sus padres. Todo lo contrario de lo que podrían encontrarse en ciudades como Varsovia o Nápoles incluso siendo invierno.

  3. El ocio es para turistas

    Ya no hay pisos de estudiantes donde quedar. Los festivales de música como el Womad o Carnaval se hacen con el argumento de generar promoción turística en el exterior y, a las dos de la mañana, aparecen las temidas brigadas de limpieza que marcan el final de la agenda nocturna. La burbuja de las terrazas no tiene nada que ver con los Erasmus, que regresan de disfrutar de amplios horarios nocturnos. ¿Alguien ha visto alguna vez a un Erasmus tomando una manzanilla o menta-poleo a las seis de la tarde en una terraza?

    Los horarios de los locales de ocio nocturno están diseñados para que las contratas empresas de limpieza ahorren en personal. En la Playa de Las Canteras, en la grancanaria ciudad de Las Palmas, a las once de la noche se acaba la música en vivo. Lo Erasmus extranjeros tienen sus pisos; pero los canarios deben recurrir a botellones en la vía pública gracias al buen tiempo.

    En Canarias los turistas europeos repiten en el destino en un 64%. Son mayores. Los locales cierran temprano. En cosmopolita la ciudad de Las Palmas, de 93 discotecas en 1972 ahora quedan dos en 2018.

  4. Empleo con salarios insulares

    Un avión en el aeropuerto de Gran Canaria ABC

    Regresar de Erasmus al territorio de España con mayor tasa de desempleo juvenil ya de por sí es un drama. Encontrar un empleo en las islas Canarias para un Erasmus retornado es muy complicado. Hay Erasmus extranjeros en las islas que estarían trabajando en restaurantes italianos al tiempo que estudian. Y cobrando en especies, es decir, en comida.

    ¿Un ingeniero informático o industrial trabajando por comida? Cuando un Erasmus canario altamente cualificado retorna, lo que le ofrecen es: hostelería, servicios comerciales a comisión, presentarse a unas oposiciones o entrar en el círculo de hacer mil cursos para emprender sin lograr emprender nunca. Si es en bares, regresan en verano en temporada baja de demanda de personal. Los salarios que ofrecen en hostelería les impide independizarse y tener vivienda propia.

  5. Vuelve la lentitud

    La gente se mueve por salvoconductos y eso es muy lento. En verano, además de panza de burro, los procesos para encontrar salidas personales son muy lentos. La gente está de vacaciones y hasta mediados de septiembre nadie atiende a demandas de ningún tipo. En las universidades canarias no han creado un servicio de atención psicológica para Erasmus retornados.

    Los empleos se logran a través de redes de contactos familiares o de partidos con control en ayuntamientos. Las ayudas que se ofrecen desde las Administraciones a los jóvenes para establecerse por su cuenta les limitan su radio de acción, impiden la movilidad o alquilar vivienda.

    Es un territorio el canario que estaría diseñado para dar servicios a turistas. Los jóvenes, en lo que se adaptan, meditan terminar su carrera y probar suerte fuera de las islas.