El abrazo del obispo al sacerdote gay canario tras casarse: «No estamos ante un tribunal»

Desde Maspalomas, en el sur de Gran Canaria, el sacerdote dice de su marido: «Pablo ha sido el ángel que me ha salvado»

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Es la historia del sacerdote Juliano Costalunga, un grancanario de adopción porque es del territorio donde ha iniciado un nuevo periodo en su vida como hombre casado con otro hombre. Costalunga se ha acercado este verano a Selva de Progno, en Verona, a mantener un encuentro con el obispo y sus feligreses.

Dejó sus oficios religiosos hace dos años y tras su boda legal en Gran Canaria protege del sol de las islas tatuajes como el que reza: «Veritas nos liberat». Tras su boda la pasada primavera en el Campo de Golf de Maspalomas, este mes de julio ha regresado a Italia. «Eres la otra mitad de la manzana, muchos te quieren, pero afortunadamente eres mío, sólo mío...», lafirma de Pablo, su esposo.

Ha dejado el clero, en parte. Porque la boda ha sido en Maspalomas, sur de Gran Canaria. Oficialmente no consta en la documentación eclesiástica italiana. Además, de sacerdote no se dejaría de ser nunca. Sino que no podría oficiar actos religosos. Y eso es una decisión que depende de Roma. Es como el bautizo de cualquier persona.

«Todavía me siento un sacerdote en mi corazón y amo a la Iglesia». «Por respeto a mi comunidad, me retiré hace tres años. Me casé con la persona que amo a la luz del sol, mientras que muchos sacerdotes, homosexuales o heterosexuales, continúan viviendo sus historias de amor en las sombras», afirma el .

No fue desde Gran Canaria a Italia a generarle problemas a los asistentes a la Misa. Ha sido, en sus palabras, para dar respuesta a la comunidad religiosa. Una forma de dar consentimiento de facto a su nuieva vida. Antes de salir de Gran Canaria, afirma: «Pablo ha sido el ángel que me ha salvado», dice Juliano Costalunga.