Zougam, con la mano en alto, en una imagen de 2007
Zougam, con la mano en alto, en una imagen de 2007 - REUTERS

Zougam y El Haski, entre los líderes del incipiente «frente de cárceles» de Daesh en España

El primero está condenado como autor material de los atentados del 11-M, en los que participaron ambos

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Jamal Zougam, condenado como autor material de la matanza de los trenes de Madrid, y Hassan El Haski, que también está en prisión por los atentados del 11-M son dos de los líderes del incipiente «frente carcelario» de Daesh desmantelado por el Servicio de Información de la Guardia Civil con los datos aportados por funcionarios de Prisiones.

Jamal Zougam fue condenado a más de 40.000 años de cárcel por su implicación en los atentados del 11 de marzo de 2004. Hassan El Haski, por su parte, fue sentenciado a 14 años de cárcel por el Tribunal Supremo. Al finalizar su condena en el país, será extraditado a Marruecos, donde deberá cumplir con una pena de 10 años de cárcel.

Junto a ellos, se sitúa al frente de la organización a Mohamed Achraf, cuyo verdadero nombre es Abderraman Tahiri, preso que cumple condena por liderar una célula desarticulada por la Policía Nacional en 2004 en la operación Nova y que planeaba atentar contra varios objetivos en Madrid, entre ellos la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo o la estación ferroviaria de Príncipe Pío.

Adoctrinamiento en las prisiones

La Guardia Civil, en colaboración con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, han identificado a 25 internos de diferentes centros penitenciarios españoles, acusados de formar parte de un grupo afín a Daesh dedicado a la radicalización de otros presos. La operación se ha desarrollado bajo la autoridad del Juzgado Central de Instrucción número 1 y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

La organización estaba perfectamente estructurada y contaba con su propia iconografía y objetivos concretos. Su modo de actuar se fundamentaba en formar y adoctrinar a los reos en los patios de las cárceles. El contacto no era solo físico, ni en la misma prisión. Estos captadores también utilizaban las cartas como medio de comunicación con reclusos que estuvieran en otros centros. Así, el grupo estaba compuesto por presos con antecedentes por terrorismo yihadista así como por otros que se han radicalizado en prisión. Entre ellos constan varios españoles conversos o en proceso de conversión.

Según fuentes penitenciarias, en un primer momento la investigación se centraba en un interno y en un único centro, pero las pesquisas han desvelado que la red se extendía a 17 cárceles del país. En concreto, en las de Las Palmas II, Teixeiro, Estremera, Villena, Algeciras, El Puerto de Santamaría III, Ocaña I, Zuera, Mansilla de las Mulas, Soto del Real, Huelva, Murcia II, Mallorca, Valencia, Albolote, Córdoba y Villabona.

Según ha informado este martes el Ministerio del Interior, el control de los procesos de radicalización llevada a cabo por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha sido clave para identificar a estos internos. Se trata de la primera operación de estas características llevada a cabo en Europa contra un entramado afín al Dáesh cuya actividad se desarrolla íntegramente en el ámbito penitenciario.