Uno de los miembros de la célula yihadista, Omar Hichamy, posa junto a la Torre Eiffel, el monumento de París que visitaron para planear cómo atacarlo
Uno de los miembros de la célula yihadista, Omar Hichamy, posa junto a la Torre Eiffel, el monumento de París que visitaron para planear cómo atacarlo - ABC

Los yihadistas de Ripoll, antes de atentar: «Somos los que anhelan el martirio»

La célula intensificó la búsqueda de objetivos y material radical desde mediados de julio

MadridActualizado:

Los yihadistas de Cataluña intensificaron la búsqueda de objetivos y la visualización de propaganda yihadista a mediados de julio, un mes antes de lanzar su ataque mortal contra decenas de inocentes en las calles de Barcelona y Cambrils (Tarragona). El rastro de un teléfono móvil hallado en el chalé de Alcanar (Tarragona) -el centro de operaciones de la célula yihadista, que explotó un día antes de los atentados- revela esta intensa actividad preparatoria de los terroristas.

Entre el contenido que la célula consumió en los días previos al atentado se encuentran vídeos de cánticos radicales que alaban la yihad. «Somos los que anhelan el martirio» y «He escogido mi camino y no me desviaré» son dos ejemplos del material al que la célula acudió para reforzar su ideología, impulsar su radicalización y conservar su determinación para atacar.

«Somos los que anhelan el martirio» ensalza el coraje de los muyahidines, los terroristas de los grupos yihadistas, y «He escogido mi camino» lanza un llamamiento para unirse a la yihad armada. También pide a los padres y mujeres de los yihadistas que no se entristezcan por su decisión, pues su deseo es luchar contra los judíos y los cruzados. «Morid con vuestro odio» y el documental del Daesh «Gloria de Talid» son otras búsquedas de los terroristas a través del teléfono, con el que también leyeron informaciones de líderes yihadistas como Abu Musab al-Zarqawi o Abu Bak al-Baghdadi.

La Sagrada Familia

Según el informe de los Mossos d’Esquadra que analiza el contenido del teléfono de los yihadistas, que consta en el sumario de la investigación y al que ha accedido ABC, entre los objetivos planteados por el grupo terrorista estaban estadios de fútbol como el Camp Nou, monumentos como la Sagrada Familia, locales de ocio de Barcelona y Lloret de Mar, y discotecas de ambiente homosexual de Sitges, lugares con gran movimiento de personas.

Las búsquedas en internet de la célula, que provocó el terror en Barcelona y Cambrils el 17 de agosto, sugieren que desde el 30 de julio la fabricación de explosivos se encontraba en pleno rendimiento, una actuación que llevaron a cabo en el inmueble de Alcanar. Desde el teléfono móvil hallado, cuya caja de fábrica se encontró en la casa del supuesto terrorista Mohamed Hichamy, también se navegó en busca de objetivos y de métodos para atacar.

El informe revela que los yihadistas rastrearon informaciones de la Sagrada Familia en 43 ocasiones solo en un lapso temporal de 25 minutos. Sucedió el 8 de agosto, fecha en la que también se interesaron por la estación más cercana a la obra de Antonio Gaudí. Buscaron este lugar en 38 ocasiones durante un periodo de 12 minutos. Según los Mossos, el interés por el modelo arquitectónico del templo, unido a la cantidad de explosivos fabricados (alrededor de 100 kilogramos de peróxido de acetona), revelaría la intención de demoler la Sagrada Familia, colocando las bombas en los puntos críticos de la estructura. La célula de Cataluña también viajó a París, donde fotografió la Torre Eiffel y analizó cómo atentar contra ella, según desvelan las fotografías del sumario.

Otra de las obsesiones de los terroristas fue el Camp Nou y los demás estadios de fútbol catalanes, el del Espanyol y el del Gerona. «Existió un interés muy claro por conocer las entradas y salidas al estadio, los próximos partidos que debían disputarse y en concreto el partido contra el Real Betis del día 20 de agosto», explica el informe de los agentes investigadores sobre la atención sobre el Camp Nou.

Entre los locales de ocio rastreados se encuentran populares salas de fiestas de la ciudad de Barcelona, como la sala Bagdad, de espectáculos pornográficos; Razzmatazz, un local de conciertos y discotecas muy conocido, asimilable según los Mossos a la sala Bataclán de París; y la discoteca Pachá. Los terroristas -cuyo ataque se precipitó por la explosión de Alcanar, que debió frustrar sus planes iniciales- también señalaron discotecas gays en Sitges. Un objetivo que concuerda con el ideario de la organización terrorista autodenominada Estado Islámico, conocida como Daesh. Otro establecimiento contra el que planearon atacar, según el análisis del celular, es la discoteca Colossos de Lloret de Mar, un local con aforo para 1.800 personas de una localidad muy turística, frecuentada por ciudadanos británicos.

El 13 de agosto, solo cuatro días antes de la matanza, el grupo yihadista realizó nuevas búsquedas, que se adentraron además en concentraciones de ocio en la Comunidad Valenciana. Entre estos nuevos objetivos estarían el Rototom, un festival de música reggae de fama internacional que se celebra en Benicassim y que congrega a unas 250.000 asistentes. El mismo día también se interesaron por otros festivales y citas multitudinarias en la misma localidad, Benicassim, que precisamente se encuentra a tan solo setenta y seis kilómetros de Alcanar, lo que hubiera facilitado el traslado de una furgoneta con explosivos hasta allí, según el análisis de los Mossos.

El rastro también desvela cómo los yihadistas buscaron métodos para potenciar la capacidad mortífera de los explosivos, como líquidos inflamables, bombonas de butano, cloroformo e inflamables en general. Además de elementos químicos (tungsteno y wolframio), el 3 de agosto se interesaron por chalecos bomba, cinturones bomba y cinturones bomba con peróxido de sacetona, un explosivo artesanal conocido como «la madre de Satán».