Carles Puigdemont en una imagen de archivo - Reuters | Vídeo ATLAS

La última maniobra de Puigdemont para controlar el independentismo

El sector crítico del PDECat rechaza la propuesta de consenso y exige el control total

BarcelonaActualizado:

Cuchillos largos en el independentismo. La batalla abierta, descarnada, en el seno del Partit Demòcrata Europeu Català (PDECat) por el control de la formación se expone con toda crudeza este fin de semana, cuando se está celebrando una Asamblea Nacional que definirá la estrategia de un partido que, como el conjunto del soberanismo, está prácticamente secuestrado por la voluntad del expresidente fugado Carles Puigdemont. La disputa entre la actual dirección, partidaria de un secesionismo pragmático, que no renuncie a hacer política autonomista si conviene, y un sector crítico que pretende poner el partido en sintonía con el irredentismo que encarna el expresidente fugado es lo que está en juego este fin de semana. Una traslación a escala interna en el PDECat de la guerra civil que en el seno del independentismo libran Puigdemont y su séquito con ERC, tal y como se ha expuesto esta misma semana en el Parlament.

Ayer, al cierre de esta edición, los intentos por alcanzar una solución de consenso que evitase la fractura -un enjuague muy al estilo de la vieja Convergència- habían fracasado. Las conversaciones seguirán hoy, y fuentes del la formación consultadas por ABC daban prácticamente por descontado que se llegará al tiempo de descuento antes de que mañana al mediodía los 1.900 inscritos voten tanto la línea estratégica como la nueva ejecutiva.

Ortodoxia «indepe»

Sobre la mesa hay dos posibilidades: por un lado la propuesta de la actual coordinadora general, Marta Pascal, que sugiere doblar prácticamente el número de sillas en la actual directiva para integrar a los críticos, pero reservándose ella misma un puesto relevante, bien como coordinadora o secretaria general. David Bonvehí, conectado con Puigdemont y con quien Pascal ha hecho tándem estos dos años desde que el PDECat reemplazó a una CDC tocada de muerte por el caso Palau, ejercería de presidente. Esta opción no es suficiente para los críticos, que liderados a distancia por Puigdemont exigen sin ambages la defenestración de Marta Pascal, señalada por desviacionista, o autonomista según el lenguaje de la nueva ortodoxia «indepe». Como mucho aceptarían que Pascal se integrase en la nueva ejecutiva, pero como una más, sin mayor rango. Entre otros pecados, a Pascal no se le perdona que llevase a los diputados del grupo parlamentario del PDECat en el Congreso -otro nido de impuros- a apoyar a Pedro Sánchez en la moción de censura en contra del criterio de un Puigdemont partidario del cuanto peor mejor.

Según ha trascendido, el pasado miércoles, el expresidente huido -ahora reforzado tras la decisión de la Justicia alemana- lanzó durante una reunión en Berlín con alcaldes independentistas una advertencia clara a Pascal: «Decidle que si persiste en ser líder del partido, el lunes que viene me doy de baja del PDECat». Puigdemont juega fuerte. O el partido se pone a su servicio, o amenaza con darse de baja, lo que equivaldría a una escisión.

La «opa» del expresidente sobre su partido, de hecho, puede consumarse este fin de semana pero empezó a fraguarse el pasado lunes. Ese día se presentaba la llamada Crida Nacional, un movimiento que aspira a ser transversal, siguiendo la estela de Junts per Catalunya, y al que los críticos del PDECat pretenden que se integre o funda el partido. Mientras Pascal aspira a que la formación preserve al menos una parte de su autonomía -la integración ya se considera como inevitable-, Puigdemont y sus acólitos lo quieren sumiso, tal y como se recoge en las ponencias que han presentado.

Los críticos ya han advertido que o Pascal se pliega a sus exigencias o presentarán una lista alternativa, algo que en la formación se asume que sería un proceso traumático.

Sabedora del intento por moverle la silla, Marta Pascal redoblaba ayer esfuerzos para lograr una salida consensuada. Por la mañana, antes del inicio del congreso, visitaba la cárcel de Lledoners, donde están los exconsejeros de la Generalitat encarcelados Josep Rull, Jordi Turull y Joaquim Forn, estos en sintonía con Puigdemont y quienes esta semana publicaban una carta mostrándose partidarios de que el PDECat se integrase en la Crida promovida por el expresidente. Tras la visita de Pascal, tres representantes del sector crítico, los consejeros del Govern Miquel Buch y Damià Calvet -este último señalado como posible líder de una lista alternativa- y la líder de la federación de Barcelona, Mercè Homs, también acudían a la prisión para reunirse con los presos.

Con todo por decidir, a su llegada al congreso del PDECat, Pascal expresaba su confianza en llegar a un acuerdo, desmintiendo que los críticos hubiesen rechazado su propuesta de ejecutiva ampliada: «No ha habido ningún pacto rechazado, ni nada roto. Al contrario, estamos trabajando. Estamos esperanzados. Creo que nos pondremos de acuerdo porque no hay diferencias de fondo». En tono conciliador, buscando la confluencia, Pascal señaló que ve «compatible» la Crida que impulsa Puigdemont con su idea de partido fuerte. Se verá.

Sin orden de prisión

Las cuitas internas en el PDECat son en parte generadas por la influencia de un Puigdemont cuya figura se ha visto reforzada por la decisión de la Justicia alemana de no aceptar su extradición por el cargo de malversación, lo que llevó al Tribunal Supremo a retirar la euroorden de extradición. Ayer precisamente, una portavoz del Tribunal Superior del estado de Schleswig-Holstein comunicaba que ya se ha levantado la orden de prisión provisional con medidas cautelares que pesaba sobre el expresidente Puigdemont, con lo que ya es libre para moverse por cualquier país del mundo a excepción de España.