Pedro Sánchez con el presidente de Francia. Emmanuel Macron, y el presidente de Portugal, Antonio Costa
Pedro Sánchez con el presidente de Francia. Emmanuel Macron, y el presidente de Portugal, Antonio Costa - EFE

Sánchez potencia su agenda exterior ante las dificultades en política interior

La Moncloa pone el foco en la imagen presidencial como reclamo electoral

MadridActualizado:

Comenzar el mandato a punto de alcanzar la época estival unido al hecho de que el nuevo Gobierno tiene una mayoría frágil en el Congreso de los Diputados para poder desarrollar su acción legislativa han motivado que nos encontremos ante un Ejecutivo que por ahora es más efectista que efectivo.

Pero Sánchez no tiene una mayoría clara para gobernar. Y aunque su voluntad es la de agotar la legislatura, incumpliendo su compromiso inicial de ir a elecciones «cuanto antes», en La Moncloa son conscientes de que si no logra aprobar los Presupuestos Generales del Estado o si fracasa en su proyecto de distensión con la Generalitat de Cataluña sus planes podrían verse desbaratados obligándole a un adelanto electoral.

Por eso en el equipo de Sánchez se quiere aprovechar el tiempo con la idea de poder mandar dos o tres mensajes muy claros cuando haya que ir a las urnas. El PSOE está ahora en unas condiciones inimaginables hace apenas tres meses para competir por la victoria electoral. Antes de la moción de censura las encuestas lo situaban tercero por detrás de Ciudadanos y el PP. Tras el estímulo positivo de la llegada al poder todos los sondeos lo colocan en primera posición.

La Moncloa es, por tanto, una suerte de laboratorio electoral. Aprovechar el foco y el altavoz del Gobierno para buscar una legislatura de cuatro años en la que Sánchez tenga que depender solo de un socio con una mayoría más cómoda. Ese es el objetivo. Y ante la incapacidad para poder desarrollar un proyecto legislativo abundante que ofrecer a los españoles se les quiere ofrecer una foto. O más bien muchas. Reforzar la imagen presidencial de Sánchez, tradicionalmente cuestionada incluso por sus electores hasta la llegada a Moncloa, es el objetivo sobre el que pivota todo. Ante las dificultades interiores, Sánchez se ha embarcado en una potente agenda exterior. Desde que el 2 de junio se convirtió en presidente del Gobierno ha mantenido reuniones bilaterales con ocho mandatarios. A seis de ellos los ha recibido en La Moncloa. Además, ha recibido en Madrid al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

El primer viaje oficial: París

Sánchez ha participado ya en Bruselas en un Consejo Europeo. Además de la reunión de la OTAN de mediados de julio, en la que por primera vez coincidió con Donald Trump, aunque no hubo reunión entre ambos. En esa cumbre La Moncloa organizó un breve encuentro con Canadá, que permitió a Sánchez mostrar una nueva foto con el primer ministro Justin Trudeau, figura destacada en el firmamento progresista. El mismo espacio político representa Emmanuel Macron. El primer viaje oficial de Sánchez fue a París, por delante de Berlín.

A Merkel la visitó por primera vez dos días después. A ambos los ha recibido también en España. Junto con el socialista Antonio Costa, primer ministro de Portugal, son los aliados preferentes. Ante el Gobierno populista en Italia y con Reino Unido negociando los términos del Bréxit Sánchez ha visto la oportunidad de intentar proyectar la imagen de hombre fuerte en la UE. En su empeño ha sacrificado la tradición de que la primera visita exterior fuese a Marruecos. Un viaje que podría ser finalmente en septiembre. Antes de eso desarrollará su primera gira latinoamericana entre el 27 y el 31 de agosto, visitando Chile, Bolivia, Colombia –donde volverá a coincidir con el nuevo presidente, Iván Duque–, y Costa Rica.