El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la presidenta, Cristina Narbona, en Ferraz - Isabel Permuy

El PSOE confía en ganar la moción de censura y da vía libre a Sánchez

El líder convierte la moción en un plebiscito sobre Rajoy y solo Díaz y Page piden no hacer cesiones al independentismo

Sánchez no concreta sus planes y Rivera «liquida» su pacto con el PP

Moción de censura contra Rajoy en directo

MADRIDActualizado:

No fue un Comité Federal que pasará a la Historia. Pero sí fue un retrato muy sintomático del PSOE de estos tiempos. Pedro Sánchez expuso ayer sin oposición ante el máximo órgano de su partido los motivos por los que ha presentado una moción de censura que defendió como la «respuesta constitucional a una emergencia institucional».

Sin compromisos concretos, sin ofertas de acuerdo y sin pistas sobre cuándo tendría previsto convocar elecciones. El discurso de Sánchez no fue más que la versión larga de su comparecencia del pasado viernes. El líder del PSOE no planteó así ningún programa de Gobierno, sino que presentó la moción como un plebiscito sobre la figura de Rajoy.

Ni siquiera como una disyuntiva entre él y el presidente del Gobierno. El líder del PSOE no dio muestras de estar dispuesto a negociar nada con aquellos grupos a los que pide el voto para su candidatura, y simplemente apeló «a la responsabilidad de los 350 diputados», a los que dijo que solo deben hacerse una pregunta: «Si después de la sentencia del caso Gürtel Mariano Rajoy puede seguir siendo presidente del Gobierno».

Con el apoyo de Unidos Podemos garantizado, aunque Pablo Iglesias anunció ayer una consulta a las bases, informa Alexis Romero, el líder socialista no pidió el voto a ningún partido.

La posibilidad de que Sánchez llegue a La Moncloa con el apoyo de las fuerzas independentistas genera recelos en algunas sensibilidades del partido. Susana Díaz, que tras su derrota en las primarias se había alejado de los foros internos, sí quiso acudir ayer a Madrid. En los poco más de 40 minutos que estuvo en Ferraz, la presidenta de la Junta de Andalucía defendió la moción de censura porque «Rajoy no puede seguir al frente del Gobierno», pero también dejó una advertencia: «No puede haber ni acuerdos ni concesiones con los independentistas. Quienes quieren destruir el país no pueden ser parte de la solución», dijo Díaz a la entrada. Varias fuentes confirman que a puerta cerrada, además de respaldar que había que presentar la moción, lanzó este mismo mensaje.

Ganar en cualquier caso

No habló en el comité pero también a su llegada Emiliano García Page, presidente de Castilla La Mancha, expresó sus dudas sobre cómo podría operar un Gobierno «que esté pendiente o dependiente de los independentistas». Y defendió como una «opción ilusionante» que pudiera forjarse un entendimiento con Podemos y Cs.

Esta última es la opción que prefiere todo el partido, como reconocía un presidente autonómico, pero multitud de integrantes del comité federal aseguran que solo Díaz mostró en el órgano esa preocupación «legítima».

Fue muy aplaudida la intervención del líder del PSC, Miquel Iceta, que defendió que Sánchez no puede generar dudas después de cómo se ha comportado en Cataluña. Sánchez logró su objetivo y según un miembro de la dirección «fue un debate sobre Rajoy, no sobre la integridad territorial». No hubo ni votación ni resolución y todas las intervenciones apoyaron a Sánchez en su decisión de presentar la moción de censura. «El peor riesgo era no hacer nada. Es una moción ética pero no es incompatible con la aritmética. No va a haber acuerdo con los independentistas», señaló un presidente autonómico.

Otro presidente se mostraba también confiado en que los números podían salir si el debate se centra en la continuidad de Rajoy o no. Un importante líder municipal era de los que pensaba que aunque se perdiese la moción ha servido para «tomar la iniciativa» y que si Ciudadanos se opone a muchos de ellos les da «un relato» de cara a los comicios municipales.

Y el rechazo de los 32 diputados de Rivera está garantizado. La Ejecutiva Nacional de Ciudadanos en la que constató que la legislatura está «liquidad» y su pacto con el PP acabado. Rivera ofreció a Rajoy pactar elecciones en otoño para que Sánchez retire su moción para que de tiempo a tramitar los Presupuestos Generales del Estado y pactar la extensión del 155 en Cataluña. Si no, quiere pactar una «moción instrumental» con el PSOE para convocar elecciones, pero quiere un candidato independiente: «Parece razonable que no lo sea ningún líder político. No puedo ser yo, pero tampoco puede ser Sánchez».

El plan de Rivera no se comparte en Ferraz, convencidos en su moción, pero tampoco en el Gobierno que recibió con escepticismo la propuesta de Rivera. Fuentes del Gobierno aseguraron a ABC que Rajoy no tiene intención de adelantar los comicios, informa Mariano Calleja.