Jordi Turull, en una imagen de archivo - ABC / Vídeo: Turull para mantener el bloqueo catalán

JpC propondrá ahora la opción Turull para prolongar el bloqueo

Junqueras rechaza la política de «fuegos artificiales» y tiende la mano a los «comunes»

BarcelonaActualizado:

La desactivación de la vía Sánchez pone en marcha la vía Turull. La decisión del juez Pablo Llarena de impedir que el diputado de Junts per Catalunya en prisión preventiva Jordi Sánchez acuda al lunes a la sesión de investidura en el Parlamento catalán llevará al grupo independentista a proponer en los próximos días al también diputado Jordi Turull, como alternativa.

Según fuentes de Junts per Catalunya consultadas por ABC, descartada la opción Sánchez, la opción más plausible, siguiendo la secuencia de nombres ya explicada en su momento, es que ahora se proponga a Turull, un nombre que solo servirá para prolongar la situación de bloqueo. Aunque la causa en el Supremo por la que se investiga a Turull se ha declarado compleja -la instrucció puede prolongarse hasta un máximo de 18 meses - ello no implica que el juez Llarena dicte auto de procesamiento o de apertura de juicio oral mucho antes, lo que implicaría la inhabilitación de Turull. Siguiendo la secuencia prevista por el soberanismo, el testigo lo cogería entonces Elsa Artadi, ella sí judicialmente limpia.

Sea como fuere, la propuesta de Turull, que podría formalizarse una vez el recurso de Jordi Sánchez ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sea previsiblemente rechazado, no deshace en cualquier caso el nudo político catalán. Las dos fuerzas que tiran de la cuerda en sentidos opuestos cada vez lo hacen con más fuerza. Si ayer el expresidente Carles Puigdemont aseguraba en «El Punt/Avui» que no sería una «tragedia» repetir elecciones, Oriol Junqueras y Marta Rovira afirmaban en un artículo conjunto en su idea de «ampliar» la base independentista.

Por la «casa común»

Los dos líderes de ERC no solo asumen como propias las tesis del diputado Joan Tardà, partidario de formar ya gobierno por encima de las estrategemas de Puigdemont y confluir con otras fuerzas de izquierdas no independentistas, sino que van un poco más allá descalificando de manera cristalina el cuanto peor mejor de JpC. En su carta, Junqueras y Rovira apuestan por alejarse de las «declaraciones altisonantes» y los «fuegos artificiales» que después del «espectáculo» no dejan tras de sí «instrumentos o cambios concretos útiles para la ciudadanía». «Debemos ir más allá del regate en corto, de los volantazos», agregan Junqueras y Rovira, reclamando «tejer complicidades, construir la casa común», en lo que pareció como un guiño, nada sutil, a los «comunes» de Colau y Domènech.

Partidarios de una estrategia a largo plazo frente al choque de trenes que propugna JpC, ERC trata de colocarse en el carril central del independentismo: «La vía más directa para volver al autonomismo es que el independentismo vuelva a ser una ruidosa minoría que se aleje de la centralidad». El primer paso para ello, insisten los líderes de ERC, es formar gobierno y hacer del mismo «un instrumento efectivo», algo en las antípodas se entiende de la estrategia de Puigdemont y sus acólitos de prolongar el bloqueo en su intento de dejar en evidencia al Estado.

La CUP no compra

Por el momento, sin embargo, en ERC no pasan de la fase declarativa, algo que, en mayor medida, también sucede en el PDECat, donde buena parte del partido abogaría por cierto repligue sumándose a la vía Junqueras. «No se puede gobernar pensando sólo en el 51 %», reconocía ayer el portavoz del partido en el Congreso, Carles Campuzano, encuadrado en la facción más pragmática de la formación independentista.

No es el caso, obviamente, de la CUP, cuyo no a Sánchez se da por descontado que se extendería también a Turull. La última oferta de JpC y ERC para convencerlos, aunque empapada de lenguaje «cupero», es en esencia un regreso al autonomismo que ayer insistieron es inasumible.