Susana Díaz, junto a Guillermo Fernández Vara ayer en Extremadura
Susana Díaz, junto a Guillermo Fernández Vara ayer en Extremadura - Efe

Las primarias del PSOE se juegan en el modelo territorial de España

Los candidatos buscan apoyos en las regiones que responden a su idea de España: Díaz en Extremadura, López en su tierra y Sánchez en Cataluña

Barcelona / Bilbao Actualizado: Guardar
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Que no se invente otra España con tal de ganar cuatro votos del PSC. Es el reproche que los dirigentes del PSOE más clásico, defensores de una España unida y soberana, vienen lanzando contra su exsecretario general y candidato a las primarias Pedro Sánchez, que en las últimas fechas ha dado la razón a sus críticos saltándose todas las líneas rojas en cuanto al modelo territorial socialista se refiere. Esto es, no solo ha afirmado abiertamente que «Cataluña es una nación» sino que también ha propuesto reformar el artículo 2 de la Constitución, hasta ahora intocable para su partido.

Su enésima visita de precampaña a esa autonomía ayer, con escalas en Lérida y Tarragona, confirma el afán del candidato a las primarias por ganarse el favor de la potente militancia catalana –cuarta federación en número de afiliados por detrás de Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid– a cualquier precio.

A José Luis Rodríguez Zapatero, conviene no olvidarlo, Cataluña le dio el triunfo electoral de 2008 después, eso sí, de que hubiera dado su bendición a un Estatut luego inconstitucional. Sánchez celebró, por tanto, el acto central del «Primero de Mayo» antes de la recogida final de avales este jueves para poner en escena no solo el mensaje social y laboral propio del Día del Trabajo, sino también el territorial, que una vez más va a tener un peso específico clave en el proceso abierto en el PSOE para dotarse de un líder orgánico. Tanto es así que los otros dos aspirantes, Susana Díaz por un lado y Patxi López por otro, eligieron igualmente lugares de España que por sí mismos definen el modelo de España en el que creen:ella estuvo en Extremadura, él en el País Vasco.

Como en casa

Díaz no juega con ambigüedades en cuanto al hecho territorial: está por encima «el marco de la Constitución» ye «respeto absoluto a la unidad de España y a su diversidad». Lo dijo con ocasión del último Día de Andalucía, en el que habló de «un nuevo tiempo» para la configuración de ese modelo, dado que –en su opinión– «el Estado autonómico viene sufriendo disfunciones debido, fundamentalmente, al incremento de la desigualdad social y al cuestionamiento de la solidaridad entre territorios», por lo que ve necesario «repensar nuestro modelo de Estado para que gane eficacia en su servicio a la ciudadanía».

La presidenta andaluza estuvo ayer en Almendralejo, (Badajoz), con su homólogo de Extremadura, Guillermo Fernández Vara que –conviene no perder de vista– es el «barón» socialista que primero y más ha afeado los excesos de Pedro Sánchez, muy expresamente la deriva del proyecto que el madrileño ha presentado en cuanto a la idea de España. «Ese modelo de país, de sociedad y de partido no es el del PSOE», criticó recientemente, a lo que otro barón, el castellanomanchego Emiliano García-Page añadió «El PSOE no es nacionalista ni plurinacionalista y España es una nación, solo una».

Y es que, como se ha mencionado, volcado en Cataluña, Pedro Sánchez ha abrazado los postulados del PSC y clamado que «hay que reconocer a Cataluña como es: una nación». Fue en un acto junto al jefe de esas siglas, Miquel Iceta, en Barcelona, en el que adelantó la necesidad de revertir lo que definió como políticas «recentralizadoras» del PP.

Todo por un voto

Partidario de reconocer la «singularidad y los derechos históricos de Cataluña» lo fía todo a una reforma federal de la Constitución que, por sus últimas manifestaciones, va más allá de lo acordado por el PSOE en Granada. Sabe que sus posibilidades de triunfo pasan por un apoyo masivo de los militantes del PSC, partido que, en bloque, le respaldó en su «no es no» a Mariano Rajoy, lo que propició la crisis más grave entre este partido y el PSOE.

En lo que respecta al País Vasco, el Primero de Mayo cobra un matiz especial dado que hay sectores que utilizan la jornada como excusa para reivindicar políticas soberanistas. Sindicatos como ELA y LAB, de corte radical, insistieron ayer en Bilbao en la «necesidad» de abordar un nuevo modelo que reconsidere la relación institucional entre España y la Comunidad Autónoma. Hasta la capital vizcaína se desplazó también Patxi López, que en este aspecto se ha alzado como un contrapeso a los impulsos pronacionalistas de su rival Sánchez. De hecho, el exlendakari ha advertido en diversas ocasiones de que el separatismo solo lleva a «fracturar la sociedad y debilitar la democracia», pues es, en resumidas cuentas, «un mal negocio» que reduce «la libertad y la igualdad de oportunidades».

Como elegir la religión

López divulga un proyecto federalista de sobra conocido en el PSOE, aunque su discurso también cae en ocasiones en la ambigüedad. Tal y como recoge en su libro «La izquierda necesaria», que estimula la defensa de la unidad de España «como un valor en sí mismo», el mandatario vizcaíno aboga por que cada ciudadano tenga derecho a escoger su «identidad nacional» al igual que puede elegir su religión.

De esta forma, asegura, se conseguiría evitar que los gobiernos autonómicos «homogeneicen» la nacionalidad de sus habitantes.

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