El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, durante su declaración en el juicio
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, durante su declaración en el juicio

El PP se ve reforzado tras el testimonio de Rajoy en el Supremo

Tiene «clarísimo» que no hubo mediador entre Gobierno y separatistas

MadridActualizado:

La promesa de un 155 fulminante, duro y sin límite de tiempo sigue más en pie que nunca en el programa de Pablo Casado. Los populares han visto reforzada su estrategia frente a los independentistas catalanes tras el testimonio de Mariano Rajoy en el Tribunal Supremo, que confirma, según subrayan, que actuó con el objetivo de cumplir y hacer cumplir la ley, sin recurrir a ningún tipo de mediador, y no aceptó negociar nunca sobre la soberanía nacional o sobre un eventual referéndum en Cataluña. En Génova creen que Rajoy aplicó un 155 en octubre de 2017 de forma «ponderada y responsable», dentro de las circunstancias que existían entonces, con el apoyo de otros partidos constitucionalistas, como PSOE o Ciudadanos, mucho más reticentes a las medidas que se adoptaron.

Casado habló con Rajoy en los días previos a la declaración del expresidente como testigo en el Tribunal Supremo, en el juicio del golpe separatista al Estado en Cataluña. El líder del PP ofreció a su antecesor toda la ayuda que necesitara, pero Rajoy la rehusó. Tampoco aceptó ir acompañado al Tribunal el día de su comparecencia. «Mariano no es nada amigo de los circos, no quería ser como los otros, y nos pidió normalidad ante todo», comentan fuentes populares. El PP ofreció lo mismo a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, quien declaró como testigo el mismo miércoles, aunque en este caso no hubo llamada de Casado. El secretario general, Teodoro García Egea, y la portavoz en el Congreso, Dolors Montserrat, tuvieron una comunicación «constante» con el equipo de Rajoy, para ponerse a su disposición si necesitaban algún tipo de poyo.

«No quiero numeritos», insistió Rajoy a sus compañeros de partido. En la retina de todos estaban las imágenes de líderes separatistas compareciendo ante el juez arropados por los suyos y por manifestantes, en un claro intento de presión a la Justicia. Nada más alejado del carácter del expresidente del Gobierno y de su forma de entender la política. «Nos pidió que evitásemos politizar la Justicia», explican en Génova.

El día de las declaraciones, Casado mantuvo su agenda con absoluta normalidad. Por la mañana, debate parlamentario con Pedro Sánchez, más tarde sesión de control, y después se quedó en su despacho de jefe de la oposición en el Congreso, hasta que a media tarde se fue a Génova, para seguir preparando el importante viaje que al día siguiente haría a Cataluña. A su móvil le iban llegando mensajes de su equipo con las últimas noticias, como es habitual, y entre ellas se incluían las declaraciones de Santamaría o Rajoy. «Ni hubo un seguimiento especial ni Casado estuvo pegado al televisor, se siguió con absoluta normalidad y tranquilidad, y se le informaba de lo que iba pasando», subrayan en el entorno del líder del PP.

Para el PP no hubo ninguna sorpresa en lo que dijo Rajoy: «Estuvo en su sitio, Explicó las cosas como las hemos explicado nosotros siempre, sin una sola discrepancia. El 155 se aplicó cuando fue necesario, con responsabilidad y como aconsejaron las circunstancias», afirman. «Tanto Mariano como Soraya estuvieron firmes en sus declaraciones, hicieron lo que tenían que hacer, cumplir y hacer cumplir la ley en todo momento, y dejaron claro que la soberanía nacional no se negocia bajo ninguna condición ni presión».

Cuando el expresidente aseguró ante el Tribunal que no aceptó mediadores ni nada por el estilo, la dirección nacional del PP lo escuchó con naturalidad: era algo ya conocido. Pero sin duda su declaración en sede judicial reforzaba los argumentos de Casado contra Sánchez, por haber aceptado un diálogo con Torra y por haber dicho «sí» a la exigencia de tener un mediador o «relator». «Rajoy no lo hizo, Sánchez sí. Casado lo tiene clarísimo», remarcan en el PP.

«Ciudadanos no quería el cese de Puigdemont»

Lo que más ha sorprendido en Génova ha sido la reacción de Ciudadanos, quien «ha retorcido», a su juicio, las declaraciones de Rajoy y Urkullu para acusar al Gobierno del PP de utilizar al lendakari como mediador con los separatistas. «Se han hecho un lío y están haciendo el ridículo», comentan fuentes populares sobre el partido de Rivera.

«Urkullu fue clarísimo y ratificó punto por punto la declaración de Rajoy, nunca se admitieron conversaciones sobre la soberanía nacional», señalan fuentes del equipo de Rajoy. «Intervino a petición de Puigdemont y lo único que se habló con él fue de cómo volvían a la legalidad». Eso, añaden, no tiene nada que ver con lo que significa una mediación. Ante las críticas de Ciudadanos, la respuesta va donde más duele a los de Rivera: «Ciudadanos ni siquiera quería cesar al Gobierno de Puigdemont, quería ir a elecciones con Puigdemont en la Generalitat», aseguran. «Luego la victoria de Ciudadanos no llegó para gobernar, y ahora los campeones salen por piernas de Cataluña», apuntan en referencia a la salida de Inés Arrimadas del Parlamento autonómico para presentarse a las generales, pero también a la decisión de Juan Carlos Girauta de presentarse a las elecciones del 28 de abril como diputado por Toledo.