Juan Carlos Molinero durante su declaración de hoy - EFE | Vídeo: ATLAS

Los agentes lesionados denuncian trabas para ser atendidos tras el 1-O

Un quinto comisario de los Mossos ratifica que avisaron al Govern de la posible violencia

MadridActualizado:

Tenía un hematoma y problemas para girar el hombro. Le dolía «bastante». Pero nadie le atendió en un centro médico público de San Andrés de la Barca, un municipio de Barcelona en el que el «procés» lo alteró todo. El herido, un sargento de la guardia civil, pidió ser asistido por las lesiones sufridas el día anterior, el uno de octubre, en la jornada del referéndum ilegal.

«Nos daban largas. La recepcionista nos decía que había mucha gente, que el médico se tenía que ir, o que no había venido. La responsabilidad quedaba diluida: no tengo claro quién era el artífice de que no se nos atendiese», manifestó ayer el agente, que declaró como testigo en el juicio contra los líderes del «procés», celebrado en el salón de plenos del Tribunal Supremo.

Al final, nadie revisó su hombro en aquel centro. Al día siguiente, le dieron una cita con el médico de la comandancia de la Guardia Civil, tras comunicar lo sucedido a sus superiores.

En su declaración, el agente relató ayer los golpes que recibió de algunos militantes independentistas en los tres centros de votación en los que intervino: dos en el municipio de Dosrius y otro en Villalba Saserra, ambos en el interior de la provincia de Barcelona. En el último punto fue donde resultó lesionado: los secesionistas se enfrentaron a la entrada de los guardias civiles, que trataron de abrir un pasillo para que la comitiva accediese para llevarse las urnas. «Hubo enfrentamientos y recibí bastantes golpes», resumió el agente, que relató que les lanzaron «puñetazos, patadas y esputos».

Además, otros dos testigos también narraron las reticencias de los doctores para examinarles en las horas posteriores al referéndum ilegal. «La doctora en una primera instancia no nos quiso atender», comentó uno de ellos, que explicó la médico solo accedió tras llamar al director. El otro agente -ambos actuaron en Dosrius- cuestionó los esfuerzos de la doctora, tras destacar los abogados defensores la poca gravedad del parte de lesiones. «La doctora que nos asistió no quiso tampoco valorarnos mucho», dijo él, uno de los catorce guardias civiles que testificaron ayer, en una sesión del juicio sin sobresaltos ni grandes novedades.

Por la mañana, el comisario de los Mossos d’Esquadra Juan Carlos Molinero insistió en que los líderes del plan secesionista ilegal eran conscientes de que en el 1-O se producirían incidentes violentos. En un relato prácticamente idéntico al del también comisario Ferrán López, Molinero aludió a las reuniones del 26 y el 28 de septiembre, en las que los mandos de la policía autonómica expresaron al Govern su voluntad de cumplir el mandato judicial, y su preocupación por la posible violencia en la calle. Molinero ratificó que el expresident Carles Puigdemont les contestó que si se producía «una desgracia», procedería a declarar la independencia en ese mismo momento.

También defendió que los binomios de mossos eran parte de un plan conjunto con la Policía Nacional y la Guardia Civil, que no cuestionó según él el coronel Diego Pérez de los Cobos.