Manuel Valls y Felipe González, esta semana, en un coloquio sobre el futuro de Europa en Madrid - EFE

Manuel Valls, un faro para remover las conciencias de Europa contra el independentismo

El ex primer ministro nacido en Barcelona se ha posicionado estos meses como uno de los políticos más combativos contra las mentiras del independentismo catalán

MADRIDActualizado:

Desde que en abril de 2017 Manuel Valls (Barcelona,1962) perdió las primarias socialistas contra Benoît Hamon su carrera en el Partido Socialista francés se truncó. Una vez eliminado por los militantes no mostró apoyo a su compañero y coqueteó con integrarse en las listas electorales de Emmanuel Macron, aunque éste rechazó la oferta. Valls fue alejándose del partido socialista progresivamente hasta que lo abandonó con un sonoro portazo: «El Partido Socialista francés está muerto».

El ex primer ministro francés, sin embargo, se apuntó a otra batalla: frenar el desafío independentista catalán. El político galo encuentra en su origen español su principal motivo para implicarse en la defensa de la integridad territorial de nuestro país. Nacido en Barcelona e hijo de padre español Valls ha vivido toda su vida en París. Cuando fue elegido ministro de Interior por Françoise Hollande confesó en una entrevista que fue a los 16 años cuando descubrió que «no era francés», al tener que solicitar por primera vez al alcanzar esa edad un permiso de residencia temporal. Al cumplir los 20 años adoptó de forma oficial la nacionalidad francesa.

Pero sus orígenes y su ascendencia familiar, no son el único motivo por el que Valls ha tomado partido en esta causa. Perteneciente durante su militancia al ala más liberal del partido socialista, Valls siempre ha defendido la bandera de la unidad de España como una lucha europea. Y ha reivindicado la Constitución española como la herramienta para combatir este desafío.

Cinco días después del referéndum ilegal del 1-O, Manuel Valls quiso dejar clara su posición. «Deshacer España es deshacer Europa», denunció en una televisión francesa y criticó duramente que los dirigentes europeos se estuvieran poniendo de perfil ante el reto secesionista. A diez días de las elecciones catalanas del 21-D, Valls aterrizó en el aeropuerto del Prat para reunirse con Miquel Iceta. El ex primer ministro quería conocer «de primera mano» cómo el socialista estaba desarrollando la campaña y, también, mostrarle su apoyo. Según informó ABC en su momento, el encuentro fue solicitado días antes por el propio Valls.

No obstante, la sede del PSC no fue la única que visitó. El político acudió como soporte al desayuno electoral del PP en el que compartió café con la ministra María Dolores de Cospedal y el candidato Xavier García Albiol. Sin desaprovechar la ocasión, el día 16 de diciembre, bajo los focos del Teatro Goya de Barcelona, también compartió escenario con Inés Arrimadas, Albert Rivera y Vargas Llosa en un coloquio organizado por Ciudadanos. Allí, Manuel Valls declaró que «el destino de Cataluña es tener una identidad fuerte en España y en Europa», así como que el «nacionalismo es la guerra». Fue uno de los actos más importantes de la campaña para Ciudadanos.

Pasión por Ciudadanos

A riesgo de colgarse el cartel de tránsfuga. El propio Valls justificó el baile de formaciones asegurando que mostraría su apoyo a todos los partidos constitucionalistas que se presentaran a las elecciones. «Se está jugando el futuro de Europa», dijo. Eso sí, el galo no pudo negar su pasión por Ciudadanos y, en especial, por el discurso antiindependentista que mantiene Inés Arrimadas desde la consulta ilegal del 1-O.

Su papel en las movilizaciones en la calle también fue muy destacado. «No hay mediación ni apoyo posible a los separatismos ni a cambiar las fronteras europeas». Así fueron las palabras que pronunció Manuel Valls el pasado 18 de marzo cuando, invitado por la SCC, tomó el megáfono en la marcha contra el «procés». También reivindicó la identidad de Cataluña aunque destacando «que forma parte de España y de Europa». Un viaje completo con el que el ex primer ministro francés quiso internacionalizar el problema del indepentistamo para plantar cara a las mentiras de Puigdemont.

Esta semana Valls ha aterrizado en Madrid para participar en diferentes foros de encuentro. El primero fue en EFE Foro líderes y el segundo en un coloquio junto al expresidente Felipe González. Durante sus intervenciones ha denunciado que «los dirigentes europeos han tardado mucho en hablar del tema». El galo, que recordó que ya no se debe a ningún partido, criticó el auto del Tribunal alemán y les pidió que cumplan la euroorden.«Si el señor Puigdemont hubiese pasado por Francia se habría respetado a la Justicia española y a su Constitución», protestó.

El ex primer ministro se ha destacado como uno de los políticos más combativos contra el separatismo, un título que le ha servido para que Ciudadanos le ofrezca ser su candidato a la alcaldía de Barcelona en 2019. Así lo ha confirmado Albert Rivera y el propio Valls. Hasta el momento, el francés «se lo está pensando».