Ana Julia Quezada, autora confesa del asesinato del pequeño Gabriel
Ana Julia Quezada, autora confesa del asesinato del pequeño Gabriel - EP

Ana Julia golpeó con violencia a Gabriel antes de asfixiarlo, según los médicos

La autopsia oficial y los peritos de parte, en desacuerdo cómo murió el niño

Ana Julia es condenada a prisión permanente revisable por el asesinato de Gabriel Cruz

Ana Julia Quezada culpable de asesinato con alevosía según el jurado popular

MadridActualizado:

Ana Julia Quezada golpeó «violenta y reiteredamente en la cabeza» al pequeño Gabriel antes de asfixiarlo y como consencuencia de esos golpes quedó en «un estado confusional primero, estuporoso después, hasta llegar al coma». Murió entre 45 y 90 minutos más tarde, asfixiado por la mujer que le quitó la vida tapándole la boca y la nariz con sus manos. Esta es la principal conclusión de los dos peritos de parte –un médico internista y el jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Poniente– que ayer expusieron sus conclusiones a la Sala que juzga la muerte del niño.

Los dos expertos, que realizaron su informe a petición de la acusación particular, sostienen que Ana Julia golpeó a Gabriel en vida y que podría haber sido reanimado en el estado semicomatoso que lo dejó antes de taponarle boca y nariz. Sus conclusiones avalan la tesis de la acusación de que Ana Julia asesinó al niño de forma alevosa y se ensañó con él.

Sin embargo, pese a que la Fiscalía también sostiene que la acusada cometió un asesinato con alevosía y solicita que sea condenada a prisión permanente revisable, avala la autopsia oficial. Esa autopsia le fue realizada a la víctima por dos forenses del Instituto de Medicina Legal (Imelga) de Almería y en ella participó además un reconocido histopatólogo, el director del Departamento de Sevilla del Instituto Nacional de Toxicología.

Fueron ellos quienes examinaron el cuerpo de la criatura. Sus conclusiones no coinciden con las de los otros dos médicos, salvo en la causa final de la muerte. Estos peritos señalan que Gabriel murió «por una asfixia mecánica por sofocación manual», al ocluirle los orificios respiratorios y destacan que quedaron lesiones típicas debido a la «fuerza desproporcionada entre el agresor y la víctima».

No obstante, los traumatismos que tenía el niño en la cabeza los atribuyen a golpes repetidos sobre una superficie plana (pared, suelo...) y los vinculan al propio mecanismo de la sofocación, al apoyar la cabeza sobre ese tipo de superficie. Sus colegas, en cambio, en un relato médico crudo aseguran que el pequeño fue zarandeado y golpeado violentamente, contra algún tipo de superficie sólida (suelo, objeto contundente...) y en un breve intervalo de tiempo. El internista detalló que Ana Julia empleó una «violencia intensa y extensa» contra la criatura. A su juicio, el relato oficial «es, probablemente una banalización»; ni lógica ni razonable. El Jurado elegirá.