El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, antes de su última reunión con el secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, el pasado 9 de julio en el Congreso - EFE

Investidura Pedro SánchezSánchez busca destruir a Podemos y ya prepara el escenario electoral

El 70 por ciento de las bases del partido morado ratifican el gobierno de coalición y quieren a Iglesias dentro del Consejo de Ministros

Los socialistas quieren quitarse el sambenito de socios del independentismo y nutrirse del electorado más centrista que se ha ido a Ciudadanos

MadridActualizado:

Hace justo una semana que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no hablan para avanzar en un acuerdo y, tras la dureza de las palabras vertidas ayer por el líder del PSOE, parece difícil que una llamada suya a su socio desencalle las negociaciones a tres días de la investidura. La dura ofensiva del PSOE atravesó ayer a Podemos en busca de su destrucción. Los estrategas de La Moncloa alertaron hace días de que moverían ficha y han puesto a Iglesias en jaque en el tablero político.

«Es el principal escollo, no se dan las condiciones para que Iglesias sea miembro del Gobierno», espetó ayer Sánchez, durante una entrevista en La Sexta, donde se abrió a la coalición con Podemos pero vetó sin cortapisas a su secretario general. Argumentando que la negativa del socialista se debe a presiones «de los poderes económicos», esta semana los dirigentes de Podemos exigieron «seriedad» y «valentía» a Sánchez para que revelara por qué no quería la entrada de Iglesias. «La única presión que tengo es la de mis convicciones», replicó el líder del PSOE.

Sánchez fue muy incisivo con el que sigue llamando su «socio preferente» y esgrimió en reiteradas ocasiones que no le quiere dentro por sus divergencias en cuestiones de Estado, por la desconfianza recíproca y por la «parálisis» que supondría que dos líderes de partidos con «diferencias de fondo» intentaran gobernar juntos. El golpe fue duro.

La gestión de la crisis soberanista en Cataluña es, de hecho, la contrariedad que más agitó el candidato socialista: «He escuchado a Iglesias defender en público y en privado que hay presos políticos», soltó. Luego, Sánchez atizó que cuando el Tribunal Supremo emita la sentencia del juicio del «procés» a finales de septiembre necesitará «un vicepresidente que defienda la democracia y que defienda que aquí no se persigue a nadie por sus ideas».

«Creo que se va a disculpar»

Pablo Iglesias eligió las páginas de «20 minutos» para contestar a Pedro Sánchez y mostrar su confianza en que finalmente habrá gobierno de coalición: «Hay que tener paciencia con el PSOE», advirtió. Sobre la acusación de que no defiende la democracia aseguró que «creo que Pedro Sánchez se va a disculpar y que no ha querido decir eso. Referirse al secretario general de la fuerza que quieres que te apoye diciendo que no defiende la democracia... es algo que no van a entender ni sus votantes. Pedro se ha equivocado, ha tenido un lapsus». El líder de Podemos no tuvo reparos en recordar al socialista que si preside el Gobierno es «porque nosotros le apoyamos en la moción de censura». Sobre el veto a que él forme parte del próximo Consejo de Ministros, Iglesias considera que «no es sensato plantear los vetos como clave de la relación con un socio. Nosotros jamás vetaríamos a nadie del PSOE y muchísimo menos a su líder y candidato».

Por su parte, el secretario de Acción de Gobierno, Pablo Echenique, denunció que «vetar a Pablo Iglesias es vetar a sus 3,7 millones de votantes». «Tengo claro que mi socio preferente es Unidas Podemos», subrayó Sánchez. Pero en La Moncloa saben que el movimiento de ayer arrincona a Iglesias y le pone ante la disyuntiva de dar un paso atrás o ser señalado como el «culpable» de bloquear la formación de un Ejecutivo progresista. En Podemos consideran que el jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, está preparando el escenario electoral para laminarles.

La última oferta del PSOE

Lo que estaba previsto como una palanca de presión de poco sirvió ayer. A mitad de la tarde se conoció que las bases de Podemos apoyan un gobierno de coalición y quieren que Iglesias sea ministro. El resultado de la consulta reflejó que un 70 por ciento de los inscritos activos (138.488 de cerca de 190.000) votaron a favor de tumbar el proyecto que se defenderá el lunes.

Si embargo, las dos respuestas del referendo interno -cooperación o coalición- permitían la abstención, por lo que no es descartable que el partido valore ese escenario. Con ERC inclinándose por facilitar la investidura y con Compromís casi en el «sí», la presión de la responsabilidad de un bloqueo recae sobre Podemos. El voto a favor es improbable, pero ante una investidura fallida no es descartable que, para evitar que les metan en el saco de la derecha, Podemos se abstenga a modo de gesto con los socialistas. No obstante, la portavoz Noelia Vera asegura que sin acuerdo no habrá abstención.

El teléfono del secretario general de Podemos sonará en algún momento de estos tres días que quedan para que empiece el debate de investidura y el PSOE volverá a ofrecerle que proponga personas cualificadas e independientes de reconocido prestigio. «Mantengo la oferta hasta el día de la votación; después no habrá ninguna oferta», advirtió ayer Sánchez. Podemos ha aguantado la presión con el objetivo de tumbar la investidura la semana que viene e intentar que los socialistas cedan en un segundo intento en septiembre.

Las filtraciones de Ferraz

Una hora antes de la entrevista de la discordia, el PSOE filtró que en la Ejecutiva celebrada ayer Sánchez dijo que Iglesias pidió en su última cita una vicepresidencia social, los ministerios de Trabajo y Hacienda y la comunicación de La Moncloa. En Podemos lo negaron y se remiten a la entrevista en radio donde hace unos días Sánchez aseguró que esa petición no existió. Pero el presidente se desdijo y confirmó con circunloquios lo trasladado por Ferraz: «A mí no me gusta airear lo que son conversaciones privadas. Tampoco me gusta que se conozcan las conversaciones que tengo en la Ejecutiva, pero las conversaciones que he tenido con Iglesias estas semanas han sido sobre cargos». A la pregunta de por qué lo había negado, respondió que quería ser «respetuoso».

Por otro lado, Sánchez también llamará a Partido Popular y Ciudadanos para pedir otra vez que se abstengan. «No estoy pidiendo que me aplaudan, lo único que se abstengan por España, ese país que dicen querer tanto», reprochó. Considera que así los votos de los independentistas «valdrían cero». Los socialistas quieren quitarse el sambenito de socios del independentismo y nutrirse del electorado más centrista que se ha ido a Cs. El único apoyo asegurado es el diputado de PRC. Los números abocan a una investidura fallida y La Moncloa y el PSOE ya están en campaña.