De Carreras, Andrés Casinello, Yolanda Gómez y Fusi
De Carreras, Andrés Casinello, Yolanda Gómez y Fusi - José Ramón Ladra

Fusi y De Carreras desmontan las falacias sobre la Transición

Los historiadores participaron en el homenaje a Suárez en su quinto aniversario

MadridActualizado:

El mejor homenaje que pudo recibir ayer Adolfo Suárez, en el quinto aniversario de su muerte, fue que unos académicos de la talla de Juan Pablo Fusi y Francesc de Carreras explicaran por qué la Transición fue «una historia de éxito», hablaran de sus «lecciones, aún vigentes» y desmontaran las falacias con las que los revisionistas -populistas y ciertos nacionalistas- han tratado de deformar este periodo histórico. Y eso es lo que hicieron ambos en el acto organizado por la Asociación para la Defensa de los Valores de la Transición, al que asistieron, entre otros, familiares del primer presidente de la democracia, como su nieta Alejandra Romero, duquesa de Suárez, o el político Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos.

Fusi empezó su intervención en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, con un titular para la foto emblemática en la que Suárez expone su vida para salvar la democracia frente a Tejero la tarde del golpe de Estado de 1981: «La gallardía memorable de Adolfo Suárez el 23-F enaltece la historia de una nación», dijo.

Y después pasó a desmontar las tres grandes falacias sobre la Transición. La primera, que creó un sistema bipartidista. Por el contrario, «era un sistema abierto y plural, con varios partidos de poder, y no solo dos». Algo que demostró con un análisis de los resultados de las primeras elecciones autonómicas en Cataluña, Navarra y País Vasco.

La segunda falacia que desmontó fue el supuesto «pacto de silencio» sobre la Guerra Civil. Puso muchos ejemplos, uno de ellos fue: «Entre 1975 y 1995 -dijo- se publicaron 3.597 trabajos sobre el conflicto, de ellos, 1.542 eran libros, dos cada semana, por lo tanto ¿qué pacto de silencio?». Pero sobre todo argumentó que la idea base de la Transición «era la reconciliación y que no se volviera a repetir nunca una Guerra Civil».

La tercera falacia vino acompañada de una advertencia sobre el olvido de lo que fue ETA: «No hay una batalla por el relato. Lo que quieren es que no se hable de lo que han hecho, que nadie sepa quién era Miguel Ángel Blanco ni qué paso en Hipercor. No quieren que eso se enseñe ni se recuerde».

Y, después de todo esto, añadió una reflexión sobre la Monarquía: «Lo que fue un problema en 1931, acabó siendo la solución en 1975, la Monarquía».

De Carreras agregó: «Los valores de la Transición, si sabemos defenderlos, son suficientes para solventar los problemas del presente».