Ana Julia Quezada, autora confesa del asesinato del pequeño Gabriel Cruz - EFE / Vídeo: Ana Julia pidió perdón a la familia durante el juicio por el asesinato de Gabriel

La defensa de Ana Julia ofreció un pacto a los padres para evitar el juicio

La acusación sostiene que los forenses inclinarán la condena a la prisión permanente

Ana Julia es condenada a prisión permanente revisable por el asesinato de Gabriel Cruz

Ana Julia Quezada culpable de asesinato con alevosía según el jurado popular

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Ana Julia Quezada es la primera mujer que se enfrenta a una condena de prisión permanente por el asesinato de Gabriel, de ocho años. La solicita la Fiscalía y la acusación particular ejercida por los padres del niño. Su defensa pide que sea condenada por un homicidio imprudente o de forma subsidiaria por homicidio doloso, una horquilla de entre tres y diez años. Sin embargo, sus abogados Esteban Hernández y Beatriz Gámez, del turno de oficio, estaban dispuestos a que Ana Julia aceptara una pena mayor –de hasta quince años, la máxima por homicidio–. Eso, antes de llegar a juicio.

Los letrados ofrecieron a la parte contraria un pacto, alcanzar una conformidad durante la instrucción del caso con un doble objetivo, según explicaron a ABC. La razón fundamental era evitar a los padres pasar por el trance de un juicio y tener que revivir los peores días de su vida, argumentan. El otro motivo, menos altruista, era alejar de Ana Julia el horizonte de la máxima pena y tal vez poder rebajar las cantidades que le reclama la Fiscalía en concepto de reparación del daño moral: 600.000 euros para los padres, 160.000 para la abuela materna y otros 170.000 por los gastos médicos en concepto de lesiones psíquicas y secuelas. Pero fue un pacto fallido.

El abogado que representa a Ángel Cruz y Patricia Ramírez, Francisco Torres, considera que Ana Julia cometió un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, además de dos delitos de lesiones psíquicas y dos contra la integridad moral. Torres solo estaba dispuesto a dicho acuerdo si la defensa aceptaba la prisión permanente. Con esas diferencias insalvables, será el Jurado primero y la magistrada Alejandra Dodero después quienes decidan el futuro penal de la acusada de matar a Gabriel.

Concluido el turno de los testigos y los peritos de la Guardia Civil, mañana tendrá lugar a puerta cerrada –lo pidieron los padres y lo acordó la Audiencia de Almería– una sesión decisiva y cruda. Forenses y facultativos del Instituto Nacional de Toxicología expondrán las causas de la muerte del niño y varios expertos más explicarán el daño psicológico y las secuelas que arrastran Ángel Cruz y Patricia Ramírez a raíz del crimen de su hijo.

Dos hematomas

Por un lado, comparecerán los forenses que se encargaron de la autopsia de Gabriel y los histopatólogos que completaron esa prueba. El informe determinó que el niño murió por «asfixia mecánica por sofocación» al taparle la acusada con sus manos la nariz y la boca «utilizando una fuerza desproporcionada con respecto a la del menor hasta vencer la resistencia de la víctima», según la Fiscalía. Hasta ahí el relato, la asfixia, coincide con la versión mantenida desde el principio por Ana Julia.

Sin embargo, ya el primer día de juicio el letrado Paco Torres avanzó en qué se basa el eje de su acusación. Un segundo informe forense (de parte) que, según explicó, sostiene que Gabriel agonizó entre 45 y 90 minutos antes de que la acusada lo asfixiara.

Previamente, según esta tesis, antes golpeó al niño con fuerza contra el suelo, contra la pared o incluso utilizando algún objeto contundente. Esa secuencia macabra explicaría los dos hematomas que presentaba en la cabeza –en la parte trasera y delantera– que, en ningún caso fueron consencuencia de la asfixia, sino que se provocaron cuando Gabriel aún estaba con vida, según Torres.

El abogado en su informe inicial, de enorme dureza, habló de «somanta de palos», explicó que el niño vomitó mientras estaba vivo y finalmente la acusada lo asfixió, casi una hora después. Fue elocuente al asegurar que no lo mató por accidente, como asegura su defensa, sino de forma premeditada y con saña, de ahí que Gabriel no tuviera ninguna opción de salir con vida de la finca de Rodalquilar. «¿Por qué no llamó al 112, a alguien?» En lugar de hacerlo, Ana Julia se dedicó luego a pintar una puerta y a fumar, detalló, y pasó tres horas y doce minutos en el lugar aquella tarde, según los peritos de la Guardia Civil que rastrearon su teléfono.

El Jurado escuchará a todos los expertos médicos y decidirá qué versión cree a la hora de motivar su veredicto. El objeto de veredicto está previsto que se les entregue el miércoles, después de las conclusiones e informes finales. Ana Julia tiene la opción de tomar de nuevo la palabra. Es improbable que alguna de las partes varíe su posición. El abogado de la acusada ha presentado durante estos días varias quejas a la magistrada al considerar que se está vulnerando su derecho de defensa cuando la juez le ha impedido que repregunte o retome el turno de palabra. Las fuentes consultadas se inclinan por un veredicto exprés.