Pancarta en contra del Rey en la fachada de un edificio de la plaza de Cataluña
Pancarta en contra del Rey en la fachada de un edificio de la plaza de Cataluña - EFE

Contraprogramación independentista a medio gas

Torra, que no dudó en mezclar víctimas y políticos presos, presidió un homenaje a Forn en Lledoners

BarcelonaActualizado:

Era el día de las víctimas, una jornada para el dolor y el recuerdo, pero a primera hora todas las miradas se centraron en una gigantesca pancarta que había aparecido en uno de los edificios de plaza Cataluña y en el que se podía leer, en inglés, que el «Rey español no es bienvenido en los países catalanes». El independentismo, que durante las últimas semanas se había debatido entre el desdén y el boicot activo a la presencia de Felipe VI en la conmemoración del 17-A, movía ficha y dejaba claro que el «procés» es un rodillo que puede con prácticamente todo lo que encuentra a su paso.

El propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, lo confirmó horas después cuando, preguntado por la chapa con la cara del exconsejero Joaquim Forn que lucía en la solapa, aseguró que «cada día» hay que denunciar «la incidencia que representa que tengamos presos políticos en las prisiones». Y en ese cada día, la jornada de ayer no iba a ser una excepción. De hecho, Barcelona ya amaneció con una declaración institucional en la que Torra mezcló el recuerdo a las víctimas mortales de los atentados con menciones a los políticos independentistas encarcelados.

Una palabras en clara sintonía con ese lazo amarillo que, el jueves por la tarde, presidió el acto oficial celebrado en Alcanar (Tarragona), localidad en la que explotó la casa en la que los terroristas preparaban un ataque aún más mortífero, y en el que participaron altos cargos del ejecutivo catalán como el vicepresidente Pere Aragonés y la consejera de Justicia, Esther Capella, entre otros.

De vuelta a Barcelona, y mientras en plaza Cataluña no había más banderas que las españolas ni más griterío que los vivas al Rey, el sector más radical del independetismo, agrupado entorno a los CRD y la CUP, único partido que no asistió al acto institucional organizado por el Ayuntamiento de Barcelona, activaba en Pla de Palau su propio «homenaje» a las víctimas. Una marcha lenta en la que participaron varios centenares de personas y en la que el protagonismo se lo repartían mensajes contra la Corona -«Cataluña no tiene Rey», podía leerse en una de las voluminosas-, lemas que abonaban estrambóticas teorías de la conspiración y algún que otro recuerdo a las víctimas de los atentados.

A esas horas, el mosaico de Joan Mirío de La Rambla, donde la furgoneta detuvo su macabro viaje, ya se había vuelto a llenar de flores, y fue pasado este punto donde se produjo uno de los pocos incidentes de la jornada: un rifirrafe entre independentistas y participantes en la concentración de la Unión Monárquica de España que los Mossos zanjaron sin más problemas.

El gran momento de la contraprogramación independentista, sin embargo, llegó por la tarde, con el acto organizado por la ANC en la cárcel de Lledoners, donde permanecen en prisión preventiva todos los políticos independentistas encausados por el «procés». Un acto que, más que un recuerdo a las víctimas, parecía una versión portátil de las manifestaciones de la diada, con esteladas emergiendo entre los paraguas -llovió con ganas durante buena parte de la tarde-, el amarillo como color de moda y consignas contra Llarena y el Rey y a favor de los políticos presos. El acto, que congregó a más de un millar de personas y colapsó los accesos por carretera a la prisión, se presentaba como un homenaje a las víctimas -sin víctimas ni familiares-, pero se acabó convirtiendo en una reivindicación de la figura del exconsejero Forn y de la cúpula de los Mossos presidido por la plana mayor de gobierno catalán, con Torra, Aragonés y Elsa Artadi a la cabeza. «No nos vamos a detener hasta hacer efectiva la república», dijo Torra, quien no dejó pasar una nueva ocasión para mezclar víctimas, política e independencia. A esas alturas, la pancarta de plaza Cataluña que los Mossos habían intentado retirar sin éxito de madrugada ya hacía horas que había desaparecido.