Imagen de archivo de la detención de un yihadista
Imagen de archivo de la detención de un yihadista - EFE

El 60% de los yihadistas se ha radicalizado en cinco municipios: Ceuta, Melilla, Terrasa, Madrid y Ripoll

Un estudio del Instituto Elcano disecciona el terrorismo islamista en España desde el 11-M, del que se cumplen 15 años

MadridActualizado:

La última entrega del estudio sobre yihadismo global en España del Real Instituto Elcano ha reforzado conclusiones alcanzadas en fases anteriores, como la que señala que desde 2012, -año posterior al 11-M, del que este lunes se cumplen 15 años- este tipo de terrorismo no está protagonizado por inmigrantes musulmanes, sino por sus descendientes ya nacidos o crecidos en nuestro país.

A este grupo de las «segunda generaciones» pertenecen 6 de cada diez yihadistas detectados desde entonces, lo que revela que este se ha convertido en un fenómeno «homegrown» (autóctono), que el informe además vincula a cinco grandes focos de radicalización. Son, por este orden, los municipios de Ceuta, Melilla, Terrasa (Barcelona), Madrid y Ripoll -epicentro de la célula del 17-A-, en los que el documento circunscribe el 60% de los casos de terrorismo islamista. Hasta 2011 las cinco grandes bolsas habían sido el nido de adoctrinamiento del 80% de los detectados y eran, en primer lugar Madrid y, por detrás, en Ceuta, Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) y, curiosamente, Topas, localidad de Salamanca que alberga una cárcel donde en 2004 se desarrolló una importante operación antiterrorista.

La concentración menor de yihadistas con respecto a los núcleos geográficos de radicalización puede deberse a la «irrupción de internet» en esos procesos, según explicó Fernando Reinares, director del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo global (PRVTG) que ha elaborado este estudio, en el que una vez más ha participado la investigadora del Instituto Elcano Carola García-Calvo y al que se ha incorporado Álvaro Vicente. A diferencia de anteriores ediciones, los datos que se han manejado no corresponden a los detenidos en España por actividades yihadistas, sino a los 200 condenados y 15 muertos registrados en nuestro país desde 2004 en relación con esa tipología de terrorismo. El resultado es el volumen «Yihadismo y yihadistas en España. Quince años después del 11-M», que ayer contó para su presentación en Madrid con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En su intervención recordó que la que aborda este libro es «una amenaza real y duradera», y en vista de la investigación abogó por extender la cooperación que ya funciona con Europa en materia antiterrorista «al norte de África y el Sahel» y por la necesidad de impulsar «estudios multidisciplinares» para hacer frente a estos colectivos fanatizados, dueños de «un componente líquido» que les hace atractivos para los más vulnerables.

Al margen de documentar la transformación «homegrown» del yihadismo en nuestro país, el documento también ratifica que la radicalización de estos individuos se produce en al menos 7 de cada diez casos por la exposición cara a cara, más que online, a un «agente de radicalización», amén de a partir de la existencia de vínculos previos -de parentesco, amistad o vecindad- con algún otro yihadista. Asimismo, se observa que hasta 2011, la gran tendencia fue actuar dentro del territorio español, mientras que a partir de 2012 el 50% optó por viajar a una zona de conflicto.