Trabajo media en la huelga de tripulantes de cabina de Ryanair

La Dirección General del departamento cita a ambas partes para evitar los paros

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El Gobierno es consciente de que la huelga que preparan los tripulantes de cabina (TCP) de Ryanair puede paralizar los aeropuertos españoles en pleno mes de julio. Por ello, ha intercedido entre la empresa y los sindicatos, convocando a ambas partes a una reunión en la que se intentará alcanzar una situación «in extremis».

El encuentro, que en principio se producirá hoy, ha sido organizado por la Dirección General de Trabajo. Hay que tener en cuenta que la Inspección analiza desde hace meses el modelo laboral de la aerolínea, que impone a un alto porcentaje de su plantilla un estatus laboral irlandés. Fuentes sindicales aseguran que los contactos con el Ministerio se han mantenido tras la convocatoria de la huelga.

La sensaciones que arroja el encuentro no son sin embargo positivas. Los sindicatos insisten en que la compañía aplique la legislación laboral de cada país en el que opera, una opción que ha sido rechazado en innumerables ocasiones por Ryanair. Además, la empresa se niega a negociar el convenio colectivo con los representantes escogidos por los sindicatos.

Cotizantes irlandeses

Por todo ello, lo previsible es que la huelga siga en pie después de esta reunión y en los próximos días -puede que incluso mañana- se fijen los servicios mínimos de los paros. Será Fomento el que los determine, ya que ni siquiera en este aspecto se han puesto de acuerdo la compañía y los sindicatos. En principio, el departamento dirigido por Ábalos planeaba que los servicios mínimos solo se dirigieran a los tripulantes de cabina que tuvieran un contrato «español». Es decir, aquellos que coticen a la Seguridad Social. Sin embargo, dado que esta medida solo iba a afectar a un 25% de la plantilla de la aerolínea en España, el Ministerio ha rectificado.

Fuentes de Fomento señalan ahora que se están estudiando «fórmulas jurídicas» para que los servicios mínimos también incluyan a los trabajdores españoles de Ryanair que operan bajo la legislación irlandesa. Se trata de una relativa victoria para los sindicatos, ya que al incluirlos en los servicios mínimos, el Ministerio también reconoce indirectamente el derecho a huelga de estos trabajadores. Aunque se rijan por una legislación extranjera. El caso contrario podría haber complicado aún más una huelga que afectará en principio a 230.000 pasajeros españoles y supondrá un impacto económico de hasta 31 millones de euros.

Pese a ello, Ryanair todavía no ha detallado cómo responderá al conflicto. Una circunstancia que está comenzando a inquietar a la Administración. Ayer, la Agencia Catalana del Consumo (ACC), dependiente de la Generalitat, pidió información a la compañía sobre los mecanismos con los que pretende minimizar los paros.

Las protestas de los tripulantes de cabina de la «low cost» no serán sin embargo las únicas protestas que vivirán los aeropuertoes españoles en las próximas semanas, ya que los sindicatos también han convocado una huelga del personal de tierra para agosto.