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Los motivos por los que los ETFs se han convertido en el producto de moda

El mercado de fondos cotizados se ha duplicado en tan solo cinco años en todo el mundo. Aunque su uso en Europa es aún limitado, los expertos le auguran un futuro prometedor

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Los fondos cotizados, más conocidos por sus siglas en inglés (ETF, de exchange traded fund), son el último grito en la industria de la inversión. Aunque su cuota de mercado es aún pequeña respecto a instrumentos más clásicos como los fondos, su crecimiento es imparable. A nivel mundial, han duplicado su tamaño en tan solo cinco años hasta alcanzar los 5,5 billones de dólares, según ETFGI, una consultora especializada en información sobre productos cotizados.

Los expertos atribuyen el despegue de este instrumento inventado hace apenas 3 décadas a los atributos específicos del producto, caracterizado por replicar un índice (en lugar de seleccionar individualmente los activos que el gestor considere que tienen más potencial). «El apetito por los ETFs se basa en sus características intrínsecas de eficiencia de costes y simplicidad. Tienen comisiones más bajas que la mayoría de los vehículos de inversión disponibles en el mercado y dan acceso a una cartera diversificada de una manera muy simple: una sola transacción es suficiente para acceder a una cesta completa de acciones. Además de esto, los ETFs son vehículos transparentes, ya que ofrecen un objetivo de inversión claro, el de replicar el rendimiento de un índice», explica Gaëtan Delculée, director comercial global de Amundi ETF, Indexing & Smart Beta.

Mariano Arenillas, responsable de DWS Iberia, está de acuerdo: «Las principales ventajas son la eficiencia de precios, la flexibilidad y la liquidez». Y lo mismo piensa Pedro Coelho, director de UBS ETF para Iberia: «El ETF es el resultado de las innovaciones que se han producido en la industria financiera en los últimos 80 años y combina las ventajas de los distintos productos financieros existentes».

Viraje desde la gestión activa

Pero, además, este despegue se ha producido coincidiendo con un incremento de la desafección de los inversores hacia los fondos tradicionales debido a las elevadas comisiones que se pagan en pos de una pretendida gestión activa que, en algunos casos, no ha estado a la altura. Este fenómeno ha sido particularmente acusado en Estados Unidos, donde se ha producido un desvío de flujos desde la gestión activa hasta la pasiva, de manera que el volumen de ETFs en el país ya alcanza los 3,5 billones de dólares y una cuota de en torno al 15%. Bryon Lake, responsable del negocio internacional de ETFs de JP Morgan fuera de Estados Unidos, cree que hay tres motivos para el retraso de Europa con respecto a Estados Unidos: En primer lugar, «la adopción temprana en Estados Unidos»; en segundo lugar, que «la regulación estadounidense ha favorecido las inversiones pasivas» y, en tercero, que «la base de clientes es diferente, pues los minoristas están más acostumbrados a construir sus propias carteras». Además, Arenillas recuerda que otro de los motivos está relacionado con el tamaño y la composición del mercado americano en sí: «Estados Unidos es un solo mercado, mientras que Europa tiene muchos mercados», dice.

Los ETFs gozan de liquidez, transparencia, menores costes y accesibilidad

En todo caso, los expertos son optimistas con Europa, donde los ETFs representan unos 800.000 millones de euros. «El mercado europeo de ETFs es más reciente que el estadounidense, pero su alta tasa de crecimiento en los últimos 5 años demuestra un fuerte apetito de los inversores. Esto se debe tanto al aumento de la educación en torno a estos instrumentos como a la ampliación de la gama disponible en el mercado, tanto en renta variable como en renta fija. Los ETFs están comenzando una nueva fase: la adopción de nuevos clientes minoristas y distribuidores, favorecida por Mifid, ya que los ETFs cumplen perfectamente los criterios de transparencia y competitividad de costes», dice Delculée.

Este especialista cree que esta situación también se aplica a España: «Aunque los ETFs se han incluido adecuadamente en la asignación de activos de los inversores institucionales, aún no han penetrado en el mercado minorista, que representa un importante campo de crecimiento para los próximos años. Para llegar a estos clientes, los proveedores deberán colaborar con los distribuidores para mejorar su oferta de productos y crear contenidos educativos específicos».