Los «mazazos» judiciales a Díaz Ferrán

El que fuera presidente de la patronal española sufre un nuevo revés procesal por su gestión del Grupo Marsans, por la que la Audiencia Nacional pide cuatro años de prisión. En su currículo, otras dos condenas

MadridActualizado:

Gerardo Díaz Ferrán comenzó en la empresa familiar durante su época de estudiante, cobrando a los pasajeros los billetes del autobús de su padre. Escaló puestos e influencia económica aplicando políticas expansivas a sus negocios y conoció la gloria en los años previos a la crisis como uno de los grandes empresarios españoles, llegando a ser copropietario de Grupo Marsans que, tras haberse convertido en el mayor operador turístico español, salió a concurso inmerso en una gestión fraudulenta por cuyas ramificaciones todavía paga.

A punto de cumplir los 70 años, ingresó casi a medianoche en la cárcel madrileña Soto del Real, en la que continúa desde 2012 en prisión preventiva. A sus espaldas, además de la dirección del Grupo Marsans, y cargos tan relevantes como el de la presidencia de la CEOE (de 2007 a 2010), Díaz Ferrán ostenta el récord, menos prestigioso, de una de las fianzas —la que le impuso por 30 millones de euros el juez Eloy Velasco por el caso 'Operación Crucero'— más elevadas de la historia.

Poco antes de que los procesos judiciales se convirtiesen en las nuevas juntas del empresario, en 2010, el expresidente de la CEOE soltó una de las «perlas» más memorables de la recesión económica en España: «Solo se puede salir de la crisis trabajando más y ganando menos».

En su currículo, dos causas cerradas y una abierta, cuyo juicio ha dado comienzo hoy. El primer «mazazo» judicial le llegó desde la Audiencia Nacional en 2013, cuando le condenaron a dos años y dos meses de prisión por fraude fiscal, al defraudar a Hacienda 99 millones de euros en la compra de Aerolíneas Argentinas por parte de Air Comet, empresa de su grupo. Por estafar al erario público, la Audiencia le condenó a indemnizar a Hacienda con 99.049.520 euros, la cantidad defraudada.

A esta primera condena en el currículo del expresidente de la patronal española se le sumó, en septiembre de 2015, la segunda, cuya culpabilidad pactó con la Fiscalía para evitar penas mayores. Tal y como informaba Luis P. Arechederra en ABC.es hace unos meses, Díaz Ferrán « aceptó su culpa a cambio de una rebaja considerable de la petición de cárcel del fiscal, cuyo objetivo con el pacto es asegurar que los acreedores del empresario cobren el dinero debido». Por los delitos de alzamiento de bienes, concurso fraudulento, integración en grupo criminal y blanqueo de capitales de los que se le acusaba por «vaciar» el patrimonio de la compañía Grupo Marsans, al empresario se le condenó a cinco años y medio de prisión y a pagar una multa de 1,2 millones de euros.

Problemas con un audífono

La tercera causa del que fuera presidente de la patronal española es la vigente, en la que le acusan de apropiarse de 4,4 millones de euros de clientes de Viajes Marsans. Estos pagaron a la compañía para reservar unos viajes que nunca se realizaron y jamás se les devolvió el dinero. El fiscal imputa a Díaz Ferrán y a Iván Losada, ex director general de la empresa, un delito continuado de apropiación indebida. El juicio que ha comenzado hoy se supendió el 23 de noviembre del año pasado por problemas de audición de Díaz Ferrán: su audífono no funcionaba.

Lejos de simular la misma conducta que en la causa anterior y con las estrategias para evitar el proceso ya agotadas, el empresario, en prisión preventiva en Soto del Real desde 2012, ha señalado a  la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) como los culpables, después de que la compañía bloquease los billetes de avión de Viajes Marsans en abril de 2010 al considerar que la firma de Díaz Ferrán no cumplía con los criterios financieros necesarios.

Más «daño» a su «lamentable» vida

Lejos de asumir las consecuencias de su gestión, el expresidente de la CEOE descargó sus responsabilidades en Gonzalo Pascual, fallecido en 2012 y según él quien gestionaba la compañía. Además, hace unos meses exigió su absolución argumentando que un juzgado madrileño ya archivó este caso y que se le sometería de forma «innecesaria» a la pena de banquillo, añadiendo más «daño» a su «lamentable» vida.

Pese a la defensa expuesta por Díaz Ferrán, la Fiscalía no le ha dado ninguna credibilidad a su testimonio y ha pedido para el empresario cuatro años de prisión y 12.000 por el delito continuado de apropiación indebida, igual que al que fuera director general de la empresa, Iván Losada.