Empresas públicas

La carta emborronada de Correos: 320 millones de pérdidas en cuatro años

La histórica entidad estatal está engordando sus gastos de personal pese a los números rojos

Actualizado:

Repartir cartas hace tiempo que se convirtió en un negocio ruinoso para Correos, y cada vez lo es más. Primero, porque es una actividad en acusado declive; segundo, porque Correos tiene la obligación de llegar a cualquier rincón de España -garantiza el servicio postal universal-, y eso conlleva unos costes enormes en un país con un medio rural extensísimo y muy poco poblado. La deriva ha acabado anclando a Correos y Telégrafos S.A. en unas pérdidas recurrentes, en unos números rojos que han engordado sin freno entre 2015 y 2018.

En los últimos cuatro años, esta histórica entidad estatal ha sumado unas pérdidas netas que rondan los 320 millones de euros. En 2018, sus números rojos fueron de récord: 178 millones de euros, según la cuenta de resultados provisional que consta junto a su programa presupuestario de este año. Eso sí, en las pérdidas de 2018, el grueso se ha debido a un coste totalmente extraordinario: la devolución al Estado de 137 millones por subvenciones recibidas por Correos en el periodo 2004-2010 y que la UE declaró ilegales.

En cuanto a la cifra de negocio, los ingresos de esta empresa pública se articulan por dos vías básicas: la facturación ordinaria por su actividad comercial y el dinero que le abona el Estado por garantizar el servicio postal universal, una compensación por el coste que le ocasiona tener que garantizar que todo residente en España puede enviar o recibir una carta a un precio «social», viva donde viva. El problema es que Correos no sabe a ciencia cierta cuánto recibe cada año por esa compensación estatal, porque esa aportación queda al arbitrio del Gobierno de turno. Los sindicatos de Correos dicen que es uno de los motivos de las pérdidas que arroja esta compañía desde hace años.

En 2017, por ejemplo, Correos facturó por su actividad comercial 1.641,87 millones, y recibió otros 58,7 millones por prestar el servicio postal universal. Un año antes, el Estado le había abonado por el mismo concepto 180 millones, mientras que en 2018 rondó los 120 millones.

En definitiva, esa fuente de ingresos que debe recibir Correos por el servicio público que presta varía sin rumbo fijo año tras año, y acostumbra a estar muy por debajo de los compromisos pactados.

Ingresos inciertos

En 2018, por ejemplo, habría tenido que recibir 60 millones más para cumplir con lo que se había previsto entre el Gobierno y Correos a principios del ejercicio. Además, tampoco hay una cifra de consenso de a cuánto tendría que ascender ese pago anual por el servicio postal universal. El responsable de la sección sindical de CC.OO. en Correos, Sergio Mira, afirma que debería rondar los 270 millones de euros al año si se atendieran unos criterios de cálculo adecuados. Y subraya que, de ser así, Correos no estaría dando pérdidas.

En cualquier caso, transferencias presupuestarias al margen, el problema de fondo es que la obligación legal de repartir cartas a precio intervenido -marcado por el Estado- hace tiempo que es un mal negocio para Correos. Así que tiene que buscar actividades comerciales alternativas con las que compensar los números rojos.

La paquetería, al alza

El campo de la paquetería es una apuesta estratégica que cada vez da mejores resultados a Correos -un crecimiento interanual del 61%en 2018-, en el que se ha colocado como operador de las grandes plataformas de comecio electrónico y en el que quiere expandirse en clave internacional. El año pasado, el grupo Correos repartió más de 165 millones de paquetes, de los que 106 millones fueron gestionados por la matriz (Correos y Telégrafos) y otros 59 millones de envíos pasaron por la filial Correos Exprés, que cuenta con una plantilla de un millar de trabajadores.

La cúpula de Correos ha empezado el año anunciando nuevas líneas comerciales para sacar a la empresa de las pérdidas. En esencia, estos planes pasan por aprovechar la gran red de oficinas de Correos y su infraestructura logística, de modo que preste servicios administrativos y comerciales tanto a instituciones como a empresas. En definitiva, sacar un partido comercial extra, en diversas líneas de negocio, a las 2.396 oficinas que Correos tiene repartidas por toda España, a las que se añaden 6.200 servicios rurales, lo que suma una red de 8.600 puntos de atención.

Está ganando terreno en la paquetería, en gran parte gracias al creciente comercio de internet. Pero pretende explorar otros sectores de venta, como el acuerdo que acaba de estrenar con Telefónica para comercializar su oferta de comunicaciones a través de las oficinas de Correos.

Eso sí, mientras la empresa postal española busca la senda de la rentabilidad, de momento se ha embarcado en una escalada de los costes de personal. Desde la compañía afirman que responde a que desempeña servicios que son muy intensivos en mano de obra, y por la creciente actividad en el campo de la paquetería.

Correos y Telégrafos S.A. recortó plantilla y gasto salarial durante años, pero en 2017 volvió a repuntar la nómina. Así, en 2010 sus gastos de personal ascendieron a 1.545 millones de euros; en 2016, tras una progresiva reducción, quedaron en apenas 1.343 millones; pero en 2018 rondaron los 1.500 millones de euros, y este 2019 se prevé que alcancen los 1.600 millones. Todo esto, después de los expansivos acuerdos alcanzados por el Gobierno de Pedro Sánchez con los representantes sindicales de la entidad estatal a finales del año pasado, que prevén un significativo aumento de plantilla y mejoras retributivas.

Hay que tener en cuenta que Correos es la sociedad matriz que domina la estructura del Grupo Correos. Este lo completan las empresas Correos Exprés, Nexea Gestión Documental y Correos Telecom. Pero son empresas muy pequeñas en comparación con la matriz, Correos y Telégrafos. Esta supuso, en 2017, el 88% de la cifra de negocios total del grupo, y casi el 97% de sus gastos de personal.

Más plantilla

El acuerdo sellado hace escasos meses entre empresa y sindicatos contempla, entre otros aspectos, consolidar 11.200 empleos en Correos en un par de años. Desde CC.OO., Sergio Mira subraya que eso no es más que compensar una parte del empleo destruido en esta empresa pública durante años: «Desde 2009 se han eliminado unos 15.000 puestos de trabajo en Correos», afirma el responsable de este sindicato en la empresa estatal. Y, además, «con una tasa de eventualidad del 28% de la plantilla», remarca.

A juicio de los sindicatos, la solución no pasa por adelgazar la empresa y ver cómo se reduce el negocio y se acumulan las pérdidas, sino por aprovechar «el enorme potencial que tiene Correos, invirtiendo y apostando en líneas de negocio como la paquetería, el comercio digital o las nuevas tecnologías».

Sergio Mira considera urgente que Correos «tenga un plan de futuro, un plan de empresa en el que se apueste por el potencial de riqueza de la compañía». Insiste en que en Europa hay casos de éxito de empresas públicas postales, lo que demuestra que el camino es viable. Culpa a los anteriores gobiernos de no habérselo tomado en serio, de haber puesto «zancadillas» y haber sumido a Correos en un «letargo». «Esta empresa es rentable, puede generar dinero, empleo y riqueza para el país», asegura este responsable sindical.