La Administración Trump niega los temores de una nueva crisis

El presidente de EE.UU. defiende su estrategia de imposición de aranceles a China

Cris de Quiroga
MadridActualizado:

Parece que los golpes que propina la guerra comercial a las economías de todo el mundo no se perciben desde la Casa Blanca. «No creo que tengamos una recesión. Nos está yendo tremendamente bien, nuestros consumidores son ricos, hice una tremenda reducción de impuestos y están cargados de dinero», proclamó el domingo ante los medios Donald Trump. Sin embargo, el 34% de los economistas del país vaticinan que se producirá una recesión en 2021, según una encuesta publicada este lunes por la Asociación Nacional de Economía de la Empresa (NABE, por sus siglas en inglés).

Las declaraciones del presidente de Estados Unidos llegaron después de que tanto su asesor económico principal, Larry Kudlow, como el encargado del comercio en la Casa Blanca, Peter Navarro, defendieran la fortaleza de la economía estadounidense -«la mejor del mundo», tuiteó Trump- y descartaran que los aranceles impuestos a China perjudiquen a los consumidores. Toda una profusión de optimismo (acompañada por las buenas cifras de empleo e ingresos de los trabajadores) para calmar los temores de una posible recesión.

Y es que, la semana pasada, saltaron las alarmas. Apenas dos días antes de que Wall Street cerrara su tercera semana consecutiva en números rojos, la curva de tipos se invirtió, esto es, el interés de los bonos estadounidenses a 10 años se situó por debajo del de los 2 años (1,623% frente a 1,634%). Un fenómeno que Trump tildó de «locura» —no se producía desde 2005— y que, si bien responde a que los compradores huyen de la incertidumbre del corto plazo, ha precedido a varias recesiones, como señalan los analistas.

Sin acuerdo en el horizonte

Mientras tanto, Trump mantiene su belicismo comercial. Este verano anunció una nueva ola de aranceles, que pretendía cargar con un 10% adicional productos chinos valorados en 300.000 millones de dólares, a partir del 1 de septiembre. No obstante, el presidente decidió retrasar su entrada en vigor hasta el 15 de diciembre, en un intento de evitar que estas tarifas perjudiquen al consumidor estadounidense durante las compras navideñas.

Esta última amenaza, que afectaría a la totalidad de las importaciones del gigante asiático, no fue bien recibida por el CEO de Apple, Tim Cook. En una cena con Trump el pasado viernes, Cook le recordó que los aranceles dañan la competitividad de la firma de la manzana mordida y benefician a su principal rival, Samsung, cuya sede se encuentra en Corea del Sur.