David Ferrer
David Ferrer - EFE

Mutua Madrid OpenDespedida con honores para David Ferrer, un luchador único

El alicantino pone el punto final a una carrera estupenda en el Mutua Madrid Open

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El viaje, ya sí que sí, lleva a David Ferrer al Mutua Madrid Open, punto final de una carrera maravillosa que se resume con muchísimas alegrías y, principalmente, con el reconocimiento de todo el mundo de la raqueta. Tanto jugadores como afición coinciden en la grandeza de este alicantino que lo deja porque quiere, pues a sus 37 años sigue siendo un tenista buenísimo que podría pelear por premios interesantes. De hecho, lo ha demostrado este curso con actuaciones magníficas, si bien es cierto que cada vez cuesta más recuperarse después de una buena paliza. Ferrer tenía muy claro que esta primavera era el momento idóneo para dejarlo y el Masters 1.000 de Madrid será su último torneo, todo listo para el adiós.

Serán días muy especiales, de pañuelo y lágrimas porque se va uno de los mejores estandartes de la edad de oro del tenis español. Ferrer, que llegó a ser número tres del mundo, ha ganado en todo este tiempo 27 títulos de la ATP y tres Copas Davis, queridísimo en el vestuario y un ejemplo para todos los jóvenes. Para reconocer su trayectoria, el Mutua Madrid Open ha lanzado una campaña muy especial y con los mensajes de Twitter, Instagram y Facebook que incluyan el hashtag #GraciasFerru, especialmente dedicado a la marcha del tenista de Jávea, se elaborará un libro que le será entregado en la Caja Mágica tras su último encuentro.

Expuesto a un permanente recuerdo de todo lo que ha sido, Ferrer echa la vista atrás y ve más allá de los títulos. «De las cosas que más feliz me siento es de mi evolución como persona. Sobre todo año a año en el mundo del tenis. Si yo mirara atrás y me viera cuando tenía 20 años y miro lo que soy ahora, veo dos personas completamente distintas. Habría muchas cosas con las que no estaría de acuerdo con ese chaval que empezaba a jugar. Pero eso forma parte de la vida. El fallar, el evolucionar, el crecer cada año como persona para crecer como tenista», explica.

Después de un precioso epílogo en Barcelona, ahora llega Madrid, el lugar elegido para sus últimos peloteos. «Primero, porque es un Masters 1.000. Porque está Feliciano como director, porque Madrid siempre me ha tratado de forma increíble. A la gente le encanta el tenis y le tengo mucho cariño a la ciudad. Juego en casa y están los mejores jugadores. Para mí, tener la ocasión de acabar disputando un torneo donde están los mejores tenistas es lo que quiero». Se le echará mucho de menos.